El Segundo Uso de la Ley (Uso Civil), Según Calvino

Portrait of John Calvin

 

El segundo cometido de la Ley es que aquellos que nada sienten de lo que es bueno y justo, sino a la fuerza, al oír las terribles amenazas que en ella se contienen, se repriman al menos por temor de la pena. Y se reprimen, no porque su corazón se sienta interiormente tocado, sino como si se hubiera puesto un freno a sus manos para que no ejecuten la obra externa y contengan dentro su maldad, que de otra manera dejarían desbordarse. Pero esto no les hace mejores ni más justos delante de Dios; porque, sea por temor o por vergüenza por lo que no se atreven a poner por obra lo que concibieron, no tienen en modo alguno su corazón sometido al temor y a la obediencia de Dios, sino que cuanto más se contienen, más vivamente se encienden, hierven y se abrasan interiormente en sus concupiscencias, estando siempre dispuestos a cometer cualquier maldad, si ese terror a la Ley no les detuviese. Y no solamente eso, sino que además aborrecen a muerte a la misma Ley, y detestan a Dios por ser su autor, de tal manera que si pudiesen, le echarían de su trono y le privarían de su autoridad, pues no le pueden soportar porque manda cosas santas y justas, y porque se venga de los que menosprecian su majestad.
          Este sentimiento se muestra más claramente en unos que en otros; sin embargo existe en todos los que no están regenerados; no se sujetan a la Ley voluntariamente, sino únicamente a la fuerza por el gran temor que le tienen. Sin embargo, esta justicia forzada es necesaria para la común utilidad de los hombres, por cuya tranquilidad se vela, al cuidar de que no ande todo revuelto y confuso, como acontecería, si a cada uno le fuese lícito hacer lo que se le antojare.

Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, II.vii.10.

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Aborto en España: Más de Dos Millones de Seres Humanos Muertos

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En España, el aborto es legal desde el año 1985, cuando fue aprobado por el primer gobierno socialista presidido por Felipe González. La ley de 1985 fue una ley de supuestos: grave riesgo para la salud física o psíquica de la madre, malformación del feto y violación. En teoría, se prescribía prisión para la mujer y los médicos que practicaran abortos fuera de estos tres supuestos. En realidad, la ley era muy permisiva, porque bastaba alegar la “angustia” para la mujer para realizarlo sin problemas.

En 2010, con el segundo gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, la ley del aborto en España se equiparó a la mayoría de los países de Europa, en los que el aborto es sin restricciones normalmente hasta las 14 primeras semanas de gestación. No obstante, desde la llegada de Zapatero al poder el número de abortos se había disparado. El país todavía vivía su, según se mire, mejor momento económico de la historia, antes del estallido de la crisis a finales de 2008.

El Partido Popular presentó en el año 2010 un recurso al Tribunal Constitucional contra la nueva ley del aborto. Ocho años después, el Tribunal Constitucional sigue sin declararse al respecto.

Durante el primer gobierno de Rajoy, en el que el Partido Popular gobernaba por mayoría absoluta, se elaboró un proyecto de reforma de la ley del 2010. Justo antes de su aprobación por el Consejo de Ministros, la ley fue retirada motu proprio por el presidente Mariano Rajoy. Esta retirada propició la dimisión, en septiembre de 2014, de su impulsor, el Ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón.

La siguiente tabla muestra la evolución del aborto en España durante los últimos treinta y tres años. Cabe destacar que se refiere sólo a los abortos quirúrgicos, sin incluir los abortos químicos (la “píldora del día después”). Tampoco están disponibles los datos del año 2017.

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Cuando la Izquierda Todavía Le Cantaba a Dios

 

“Sólo le pido a Dios” –canción compuesta por el cantante argentino León Gieco en 1978, versionada entre muchos otros por la también argentina Mercedes Sosa y popularizada aquí en España en los años 80 por la, por decirlo de algún modo, estrella del tardofranquismo, Ana Belén, quien con su marido Víctor Manuel se reconvirtió a las ideas comunistas por allá los años de la Transición– es una muestra de la llamada Teología de la Liberación puesta en música. Sigue leyendo

“La Soberanía Nacional Reside en el Pueblo”. Breve Reflexión y Una Pequeña Aplicación.

Hace veintiocho años ya (¡cómo pasa el tiempo!) estudiaba en la Universidad las sutilezas y exquisiteces dialécticas (y digo esto sin ironía) del régimen político español salido de la Transición, una de las cuales es, sin duda, la noción de soberanía consagrada en el artículo 1.2 de la Constitución: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. De entrada, salta a la vista que esta fue una fórmula de consenso entre los que veían la nación (podríamos decir, la organización política del pueblo) como el ente que detenta la soberanía y los que consideran al pueblo está a la base de la nación (y por consiguiente, las personas que lo forman, por así decirlo, en su parte alícuota) como el soberano. Con el tiempo, me ha llamado la atención los parecidos de esta fórmula con aquella otra de Vaticano II, que dice que Iglesia fundada por Jesucristo “subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él” (Lumen Gentium 8), lo cual, dada la matriz de pensamiento católica-romana de las élites españolas, no es algo tan descabellado como en principio pudiera parecer. No soy un especialista en la Constitución ni pretendo serlo, pero la curiosidad y otras circunstancias me han llevado a reflexionar recientemente en este concepto y tal vez pueda ser de utilidad compartir las siguientes ideas al respecto. Sigue leyendo