Oración para Niños, de Matthew Henry

Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré de madrugada. Tú eres mi Dios, y te alabaré; Dios de mi padre, y te exaltaré.

¿Qué Dios hay como Tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de maravillas?

¿A quién tengo yo en los cielos, sino a Ti? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra. Cuando mi carne y mi corazón desfallecen, Tú eres la fuerza de mi corazón, y mi porción para siempre.

Tú me has hecho para Ti, para mostrar Tu gloria.

Pero yo soy pecador, fui formado en la iniquidad, y en pecado me concibió mi madre.

Dios, sé propicio a mí, pecador.

Oh, líbrame de la ira venidera por Jesús, quien murió por mí, y resucitó.

Señor, dame una nueva naturaleza. Que el Señor Jesucristo sea formado en mi alma, para que el vivir para mí sea Cristo, y el morir ganancia.

Señor, en mi bautismo fui entregado a ti; recíbeme en Tu gracia y ámame libremente.

Señor Jesús, Tú animaste a los niños a que vinieran a Ti, y dijiste que de los tales es el Reino de los Cielos; yo vengo a Ti; haz de mí un súbdito fiel de Tu Reino, tómame en Tus brazos, pon Tus manos sobre mí, y bendíceme.

Dame la gracia de ser redimido de toda iniquidad, y sobre todo, de la vanidad de la niñez y juventud.

Señor, dame un corazón sabio, que entienda, que pueda conocer y hacer Tu voluntad en todo, y que en nada peque contra Ti.

Señor, concédeme que desde mi juventud conozca las Sagradas Escrituras y pueda continuar en las cosas santas que he aprendido.

Quita de mí el camino de mentira, y concédeme Tu Ley en Tu gracia.

Señor, sé un padre para mí; enséñame y guíame; provee para mí, y protégeme, y bendíceme; sí, a mí, oh Padre mío.

Bendice a todos mis parientes (mi padre, mi madre, mis hermanos, mis hermanas), y dame la gracia de hacer mi deber para con ellos en todo.

Señor, prepárame para la muerte, y dame que considere sabiamente mi fin último.

Oh Señor, Te doy gracias por todas Tus misericordias para conmigo; por la vida y la salud, por la comida y el vestido, y por mi educación, por mi creación, preservación, y todas las bendiciones de esta vida; pero, por encima de todo, por Tu inestimable amor en los medios de gracia, y las esperanzas de gloria.

Gracias sean dadas a Dios por Su don inefable; bendito sea Dios por JESUCRISTO. Nadie, sino Cristo, nadie sino Cristo para mí.

Ahora, al Dios Padre, Hijo y Espíritu, este gran nombre en el que fui bautizado, sea honor y gloria, dominio y alabanza, desde ahora y para siempre. Amén.

Padre nuestro, que estás en los cielos, &c.

 

Conferencias “Reforma 500” (10-13 mayo 2017)

Lutherstadt_Wittenberg_09-2016_photo06-1

Puerta de la Schosskirche, donde Luter clavó las 95 tesis

 

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero clavaba las 95 Tesis en la puerta de la iglesia del palacio de Wittemberg. Comenzó así la Reforma protestante, uno de los acontecimientos más transcendentales de la historia de la humanidad, que marcaría decisivamente la vida de la iglesia y de la sociedad de los países europeos durante siglos. Sus profundos efectos se han visto incluso, por reacción, en aquellos países en los que no triunfó.
500 años después, y a pesar del crecimiento del modernismo teológico o el falso ecumenismo, el mensaje de la Reforma sigue plenamente vigente. En la actualidad, una parte significativa del mundo evangélico se está volviendo, en distintos grados, al mensaje y práctica originales de la Reforma. ¿Qué es lo que la Reforma del siglo XVI nos puede enseñar para este movimiento en la actualidad? ¿Cómo proceder la Reforma en nuestros países hispanohablantes hoy?
El ciclo de conferencias, CONFERENCIA 500, tiene como lema: 
Aprendiendo del Pasado. Preparando para el Presente. Esperanza para el futuro”.

Conferencia 500 es un acto organizado por los seminarios Academia de Teología Reformada y American Institute of Theology, con la participación y colaboración de ministros de la Free Church of Scotland, Continuing.

 

PLAZAS LIMITADAS. Más información, pulsando el enlace