Categoría: Ética Bíblica

¿Puede el Estado Obligar a las Iglesias a Celebrar “Bodas Homosexuales”?

Holte_Kirke_2005

Llevo años (para ser exactos, desde su misma aprobación en España, en junio de 2005) advirtiendo que el “matrimonio homosexual” es una auténtica bomba de relojería destinada a hacer saltar por los aires, no sólo los fundamentos, sino toda la configuración de la sociedad, y que va a resultar especialmente fatídica para las iglesias cristianas, especialmente las protestantes.

Equiparar a un supuesto “matrimonio” entre personas del mismo sexo equivale a equiparar al matrimonio natural e histórico (entre hombre y mujer) con una mera ficción legal parida por el Estado. Permitir que una pareja de homosexuales adopte legalmente a niños equivale a que el Estado retire la custodia de los hijos a los padres naturales cuando le plazca. El concepto mismo de la patria potestad se ve mortalmente cuestionado y los padres pueden ir a la cárcel a primeras de cambio. Los medios de comunicación intentan reproducir el clima de histeria colectivo en relación con la llamada “violencia de género” y presentan a los padres como el mayor peligro potencial para los hijos, del que el Estado les tiene que continuamente proteger. La familia como concepto objetivo desaparece y sólo queda el Estado como entidad social única. Bienvenido el totalitarismo.

La interacción del “matrimonio homosexual” con las Iglesias cristianas ofrece unas posibilidas no menos fascinantes. Elevar el susodicho “matrimonio homosexual” a la categoría de derecho (por cierto, ¿en base a cuál ley, o concepto de ley?, pero esa es otra cuestión) significa que el Estado no puede permitir discriminación alguna en materia de (eufemismos aparte) con se quien quiera uno acostar, de la misma manera que no lo puede permitir en la de raza, sexo  o religión. Por lo tanto, el Estado, llegado el caso, no puede aceptar que una Iglesia no permita ejercer ministerio a los homosexuales (de la misma manera, por cierto, que con respecto al pastoreado del sexo femenino). En virtud a los principios del laicismo, todo lo religioso entra dentro de la categoría de individual, pero los principios de no-discriminación priman absolutamente, porque son fundamentales en las sociedades occidentales. Por tanto, sobre el papel, el Estado debe estar en disposición de obligar a las iglesias a celebrar “bodas homosexuales”. Que el Estado lo haga o no es sólo cuestión de oportunidad o conveniencia. Cuando él se encuentre lo suficientemente fuerte, o la Iglesia débil, lo hará. Comenzando por aquellas iglesias (protestantes) que gozan de un estatuto oficial en diversos países de Europa. ¿Por qué el Estado tiene que permitir que una iglesia oficial vulnere abiertamente los principios fundamentales del orden legal de las sociedades, del que ellas se benefician? “Es que se trata de las iglesias oficiales”, se dirá. Sí, de acuerdo, pero detrás de estas iglesias oficiales, vendrán todas. El mismo principio ha de regir universalmente.

Bueno, todo esto a muchos les puede sonar a exagerado, pero está actualmente en vigor. Al menos, en un país. Desde el año 2012, cuando se legalizó el matrimonio homosexual en Dinamarca, el Estado OBLIGA que se celebren “bodas homosexuales” en la Iglesia de Dinamarca (luterana).

¿Se permite la objeción de conciencia a los ministros? Pues sí. “Menos mal”, diría uno, “no son tan intolerantes”. Pero, fijémonos, desde este punto de vista, se trata de un asunto de opinión u convicción personal. Según el Estado, la Iglesia, como entidad, no tiene derecho a oponerse al “matrimonio homosexual”.

Faltan (o sobran, según se mire) palabras para expresar lo que esto significa.

Quien quiera la versión del evangelicismo laicista (nuestra adaptación del viejo liberalismo protestante decimonónico) que se la quede. Esto ya no da más de sí.

Geopolítica del Matrimonio Homosexual

Podemos verla en el siguiente mapa:

Leyes sobre homosexualidad en el mundo

Explicación mapa

Parece claro, pues, que el llamado “matrimonio homosexual” ha venido a ser sinónimo de mundo Occidental. Representa no sólo sus valores, sino también, con bastante precisión, su orientación económica o incluso militar. ¿Se podría hablar incluso de que es uno de sus “buques insignia” en la actualidad?

Frente al mismo, se encuentran los países musulmanes y Rusia, en los que la práctica de la homosexualidad es objeto de restricciones (de expresión en Rusia, y penada en distintos grados en los países musulmanes).

Hay un tercer grupo (China, Japón, en algunos países de la antigua Europa del Este, Italia y en algunos países de Centro y Sudamérica) que, sin restringir la práctica de la homosexualidad, todavía no la reconocen legalmente.

Parece evidente, por tanto, que el llamado “matrimonio homosexual” se ha convertido en una poderosa arma propagandística  que hace avanzar las posiciones occidentales en el escenario mundial.

Y sí, como tal se ha usado. Un botón de muestra: no hay más que pensar en el revuelo ocurrido en agosto del 2013 por los atletas, durante los Campeonatos Mundiales de Atletismo en Rusia, acerca de los homosexuales, a las que se dio el curso mediático correspondiente. Protestas que, como las del senador norteamericano McCain en el diario ruso Pravda (septiembre de 2013), se mezcla de todo un poco (desde Putin hasta los homosexuales, pasando por las “Pusy Riot”)… Hasta llegar a las protestas de unas semanas atrás,  también durante la celebración de unos Juegos Olímpicos en Rusia. Pero los Juegos Olímpicos eran de invierno, y las protestas, en Ucrania.

La Familia Según la Voluntad de Dios

Murillo_Isaac bendiciendo a JacobIsaac bendiciendo a Jacob (Bartolomé Esteban Murillo)

Introducción: La utopía y la familia. Breve estado de la cuestión

Desde el inicio y difusión de las ideas filosóficas naturalistas, a partir de mediados del siglo XVII, hasta el triunfo de las mismas en el movimiento de la Ilustración en el siglo XVIII, se inició un proceso por el cual los pensadores escépticos o ateos iban a conseguir alejar a las poblaciones de las distintas naciones occidentales de su largo pasado de herencia cristiana –Reforma protestante incluida–. Si algún papel se seguiría reconociendo a la religión, este quedaría relegado meramente al ámbito de lo personal y privado. Lo cual implica que la religión debía estar asimilada, tanto en teoría y como en práctica, a la superstición y, por tanto, se le declaraba incapaz de regir, siquiera orientar, la mentalidad de las sociedades, y ello en beneficio de la “Diosa Razón”.

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La Revolución de Zapatero

“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” (Salmo 11:3)

Cielos y tierra son testigos. El 30 de junio de 2005, al aprobar el Congreso de Diputados la ley que permite el matrimonio homosexual, el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, se destapó diciendo que, con esta medida, España será más “decente”. No hubo derecho a réplica.

La aprobación del matrimonio homosexual era cosa anunciada desde hacía meses. Lo que no era previsible son las formas como ésta se hizo. Seguir leyendo

Hoy Hace Siete Años…”Matrimonio” Homosexual

El 30 de junio de 2005, hace exactamente siete años, Zapatero hacía aprobar en el Congreso la ley que permitía el “matrimonio” homosexual al grito de “ahora España será un país más decente”.

Han pasado ya siete años desde entonces. Durante este tiempo, y hasta el primer semestre de 2011, según datos del Instituto Nacional de Estadística, se han hecho en España 21.439 “matrimonios” entre personas del mismo sexo. Equiparables en todo punto a los matrimonios verdaderos, incluso en la adopción de hijos.

Si se suma a esto los más de 700 mil divorcios habidos en España durante este mismo periodo, como resultado directo del “divorcio exprés” de Zapatero, se puede comprender fácilmente la tremenda confusión y crisis en la que ha entrado el matrimonio y la familia en España.

La implacable máquina propagandística del gobierno (medios de comunicación, escuela, financiación pública de organizaciones y actividades de colectivos pro-homosexuales) también ha hecho su trabajo de manera intensiva. El resultado, que era absolutamente predecible, es que, a día de hoy, la mayoría de los españoles ve con buenos ojos o es abiertamente partidario del “matrimonio” entre homosexuales.

El 30 de junio del 2005 conducía mi coche, escuchando por la radio la voz, lejana pero triunfante, de Zapatero en su discurso en el Congreso. Tras unas circunstancias un poco especiales, la noche de antes no había conseguido pegar ojo. Tal vez en parte por ello, el efecto que produjeron en mí fue de lo más particular.

Ese día era un jueves. El lunes siguiente me puse a escribir un artículo acerca de la nueva ley del “matrimonio” homosexual, artículo que sería publicado en la revista “Nueva Reforma” a finales de ese año.

Aquí viene el artículo en cuestión.

La Revolución de Zapatero.

Hoy Hace Siete Años…Divorcio Exprés

Exactamente hace siete años, el 29 de junio de 2005, el Congreso español aprobaba una de las dos leyes estelares con las que se presentaba el Gobierno Zapatero a la Historia: la conocida como ley del Divorcio exprés.

Los datos hablan por sí solos. Estos son los divorcios que hubo en España en el periodo 2000-2004 (los datos han sido obtenidos en la página web del Instituto Nacional de Estadística):

Año 2000:    37.743 divorcios

    ”     2001:    39.242        “

    ”     2002:    41.621        “

    ”     2003:    45.448      “

    ”     2004:    50.974      “

     TOTAL :    235.028    “

Bien. Compárese esto con lo sucedido entre el 2005 y el 2010:

 Año 2005:       72.848 divorcios ( la ley entró en vigor en julio)

    ”     2006:    128.952          “

    ”    2007:     125.777          “

    ”    2008:     110.036          “

   ”     2009:       98.359          “

  ”      2010:     102.933         “

        TOTAL:  638.912         “

Por tanto, los divorcios en España, como consecuencia de dicha ley, casi se han multiplicado por tres. En un contexto de euforia económica, completamente artificial e ilusoria, como era la que había en España durante toda la pasada década. el gobierno de turno, el gobierno de Zapatero, con su discurso y con sus leyes, promovió  la ruptura matrimonial: la banalizó y la puso aún más al orden del día. Y las sociedades son tremendamente receptivas al discurso de sus gobernantes.

Ahora estamos en una profundísima crisis económica. Aun sin ella, gracias al euro, los ciudadanos de España nos hemos empobrecido un 20 % en diez años. Se puede sumar a esto, los más de cinco millones de parados, o las casi 60.000 familias que perdieron sus hogares en 2011.  

Entonces, se comprenderá perfectamente los terribles efectos que la maldita ley del divorcio puede tener y tiene en esta situación.

El resultado de todo esto: más desesperación y muerte. La desesperación no sólo está detrás de muchos casos de violencia doméstica. También hay que hablar de los suicidios, normalmente de los hombres. Algo que, normalmente, no saldrá en los diarios.

Esto es lo que ocurre cuando la impiedad reina en un país.