Categoría: Ética Bíblica

82 Días de Prisión: Lo que Pagará el Asesino de Oslo por Cada Muerte

El actual Código Penal noruego establece una pena máxima de 21 años de prisión. Las penas de las distintas muertes no son acumulables. De esta manera, el asesino (32 años de edad) saldrá de la cárcel con 53 años.

Por cada muerte, el asesino habrá pasado sólo 82 días en prisión. Y eso, en uno de los sistemas penitenciarios más avanzados y confortables del mundo.

82 días de prisión: así tasa el actual código penal noruego el valor de cada vida humana arrebatada por el cruel asesino.

La actual mentalidad predominante en los países de Europa, que abomina la pena de muerte como de una de las mayores barbaridades de la vida, se queda ahora completamente en bancarrota. Pena de muerte que, recordemos, es una institución y ordenanza divina, una ley de Dios. No se puede hacer de la luz tinieblas, ni la justicia injusticia de esta manera. La sociedad que lo haga, está abocada a su ruina.

El experimento histórico en Europa se ha acabado.

Definitivamente, Rousseau ha muerto.

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84 Muertes: ¿Cuál Castigo se Tiene que Dar al Asesino de Oslo?

“El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre” (Génesis 9:6).

“El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá” (Éxodo 21:12).

“Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona, que sufra la muerte” (Levítico 24:17).

“Y si con piedra en la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá” (Números 35:17).

“Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho de testigos morirá el homicida; mas un solo testigo no hará fe contra una persona para que muera. Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá… Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó” (Números 35:30-31, 33).

“Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y lo acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de muerte, y muriere; si huyere a alguna de estas ciudades, entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre para que muera. No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre inocente, y te irá bien” (Deuteronomio 19:11-13)

“Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán” (Mateo 26:52).

“Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo” (Romanos 13:3-4).

“Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto” (Apocalipsis 13:10).

CONCLUSIÓN:

Cualquier otro castigo que no sea la PENA DE MUERTE será una tremenda injusticia a las víctimas y una transgresión de la Ley de Dios.

Sobre la Ley de Dios, por François Turretin (3)

Las pruebas de la ley natural

1. Por la Escritura

XII. Los argumentos que demuestran la existencia de tal ley natural son numerosos. Por la voz de la Escritura, que afirma que “cuando los gentiles que no tienen ley –es decir, los escritos de Moisés, a diferencia de los Judíos– hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Rom 2:14-15). Y “lo que de Dios se conoce” se dice que es manifiesto a los gentiles, “pues Dios se lo manifestó” (Rm 1,19). Pero ¿cómo se puede decir que esta verdad es revelada a los gentiles, si esto dependiera exclusivamente de la voluntad del hombre, y que no estuviera en ellos por naturaleza e impreso y fijado en ellos por Dios?

A pesar de que no poseen la ley, ellos cumplen lo que está contenido en la ley, no en virtud de una doctrina o de una enseñanza previa, sino por naturaleza, de manera que son ley para sí mismos. Llevan su corazón la obra de la ley, a la que su conciencia da testimonio, aprobando o condenando sus acciones buenas o malas.

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Sobre la Ley de Dios, por François Turretin (2)

(parte 1)

“Natural” se entiende en un sentido amplio o estricto

V. La ley natural se entiende de dos maneras:

– O bien en un sentido amplio e impersonal, en la medida que se extiende a los objetos inanimados y brutos, y donde no implica nada más que el muy sabio gobierno de la providencia divina sobre las criaturas, la cual los dirige muy eficazmente hacia sus fines, en el sentido usado por el Salmo 119:91. Se trata aquí del movimiento celeste y la estabilidad terrestre: “Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven” y “Los hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada” (Sal 148:6). En este último texto, se habla de las obras de la creación: por esta ley, las plantas crecen, las bestias se reproducen y cada animal posee sus deseos que le son propios y sus instintos espontáneos.

– O bien, por ley natural, se entiende estricta y propiamente las normas prácticas de los derechos morales, a los que los hombres se ven obligados por naturaleza. En lo que respecta a esta ley, se plantea la cuestión de saber si existe una ley natural divina, reconocida como norma de lo que es justo o injusto, del bien o del mal, anteriormente a las leyes humanas, o si la justicia y la virtud dependen únicamente de la voluntad del hombre y resultan del consenso de la sociedad humana. Los ortodoxos dicen lo primero que hemos dicho; los libertinos, lo último.

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Sobre la Ley de Dios, por François Turretin (1)

Sobre la ley de Dios

Onceavo locus de

La Institutio Theologiae Elencticae

(cuestiones 1 a 6)

François TURRETIN*

 

Primera cuestión

            Si existe una ley natural, y en qué se diferencia de la ley moral

Segunda cuestión

            Sobre la naturaleza de la ley moral

Tercera cuestión

            Sobre la perfección de la ley moral

Cuarta cuestión

  Si se puede añadir algo a la ley a manera de consejo

Quinta cuestión

  Sobre la división de los preceptos del Decálogo

Sexta cuestión

            Sobre las reglas de explicación y observación del Decálogo

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El Problema Evangélico con la Ley de Dios

En los últimos cuatro años, el Gobierno presidido por Zapatero ha propulsado toda una batería de acciones (matrimonio homosexual, divorcio exprés, clonación, Educación para la Ciudadanía, aborto, eutanasia, de momento) cuyo único fin es transformar definitivamente la realidad moral y espiritual tradicional en España. Es decir, que ha apostado firme y decididamente en la llamada “guerra cultural”, expresión importada del inglés que creo no muy afortunada, razón por la cual no la he empleado hasta el día de hoy. Pero a efectos prácticos, sirve para describir la actuación del Gobierno, y para explicarla.

En este contexto, se puede decir que la gran mayoría del cuerpo evangélico español ha optado, más o menos conscientemente, y por parte de algunas instancias, de manera absolutamente deliberada, por ocupar una especie de “centro virtual”, como si en el momento histórico que vivimos fuera posible una neutralidad entre las pretensiones de unos y otros; para ser más concretos, del Gobierno y de la Iglesia católica-romana. Seguir leyendo

El Sueño de la Razón Produce Monstruos (II): La Clonación Llamada “Terapéutica”

La clonación ya ha echado a andar en nuestro país, debido a la obcecación y temeraria contumacia del actual Gobierno, que la ha traído a España a pesar de haber sido totalmente prohibida por el Gobierno anterior, y condenada por las mayores instancias de la llamada “legalidad internacional”, a saber, el Parlamento Europeo y la ONU. En un artículo anterior, ya informábamos acerca de la nueva Ley de Reproducción Asistida, de cómo fue en febrero aprobada en el Congreso de los Diputados en medio de ciertos amagos de polémica, pero sobretodo de silencios clamorosos por parte de la clase política, medios de comunicación y sociedad en general. Por cierto, la manera cómo fue al final aprobada habla bien a las claras de la clase de “clase dirigente” que tenemos. Nos referimos al hecho de que la nueva ley, tras su aprobación en el Congreso de Diputados, no consiguió pasar la votación en el Senado, debido al absentismo de algunos senadores del partido gobernante y sus aliados, que no pudieron resistir la idea de perderse el partido Barcelona-Milán, televisado justo en aquellos momentos. El Partido Popular consiguió así tener mayoría, por lo que la ley tuvo que ser devuelta al Congreso. Tras ser aprobada allí una segunda vez, sin problemas, vía libre. Está ya en vigor desde el día 29 de mayo.

El segundo paso hacia la clonación en España se dio el 24 de marzo, con la presentación en Consejo de Ministros del Anteproyecto de Ley de Investigación Biomédica, el instrumento que realmente dará carta de naturaleza legal a la clonación en España. Una vez más, pudimos comprobar la ceremonia de la confusión de la que hace gala este Gobierno, sobretodo en situaciones que le resultan comprometidas. Seguir leyendo