La polémica por el pin parental sigue creciendo y sumando actores. Ayer lunes, 20 de enero, la FEREDE hizo público un comunicado en el que pedía que Gobierno y oposición no “siembren desconfianza” entre la escuela y los padres. De esta manera, el comunicado calificaba como “falso debate” la polémica creada por las declaraciones de la ministro Celaá, en las que afirmó que los hijos no son “propiedad de los padres”.

En este sentido, FEREDE declaró que “nadie puede seriamente poner en duda el vínculo natural y el sentido de pertenencia”, así como la prioridad de los padres en “todo lo necesario para el sano y feliz desarrollo de los hijos” frente a cualquier otra institución.

Tras disertar acerca del ejercicio de la patria potestad por los padres “con la ayuda del Estado”, y como conclusión a dicha disertación, FEREDE aseveró sobre lo “desafortunado” que es “sugerir desde el Gobierno, de manera directa o indirecta, que “el Estado debe proteger a los niños de sus padres”,  como también lo es desde la oposición sugerir que “los padres tienen que proteger a sus hijos del Estado”.

Por último, FEREDE instó a Gobierno y oposición a que “se cuiden mucho” de sembrar desconfianza entre Estado y ciudadanos.

Hasta aquí, pues, resumido, el comunicado. Ahora muy bien pueden venir unas palabras de comentario.

En primer lugar, uno se puede preguntar sobre la urgencia de este comunicado. Al pensar que el mismo se convierte en la posición oficial del protestantismo español ante esta polémica, es muy razonable pensar que surge para mitigar lo que puedan decir otras posibles voces evangélicas, tanto de particulares como de agrupaciones.

En segundo lugar, el comunicado se expresa con una calculada moderación. Como viene siendo habitual en los comunicados evangélicos en los últimos quince años, se recurre a la retórica de la equidistancia o del término medio. Ya se hizo y se sigue haciendo esta técnica: intentar expresar un término medio entre Gobierno e Iglesia católica-romana en el asunto del “matrimonio homosexual” y, en este caso, entre Gobierno y oposición sobre lo que son sus consecuencias en el ámbito educativo.

En tercer lugar, consideraciones aparte acerca de su retórica, el comunicado supone una crítica al Gobierno, porque según la Federación es el Gobierno quien efectivamente ha sugerido “de manera directa o indirecta” que “el Estado debe proteger a los niños de sus padres”. Se puede percibir lo difícil que le resulta a la Federación criticar al Gobierno por el hecho que haya tenido que revestir tal crítica en toda la demás fraseología restante. Pero al menos lo ha hecho, y se ha de valorar esto en lo que le corresponde. Algo es algo.

En cuarto lugar, el comunicado pasa completamente por alto el hecho fundamental suscitado por este debate, que no es otro que el derecho que le asiste a los padres de supervisar y decidir acerca de ciertos contenidos ideológicos transmitidos en la escuela. Este hecho no es baladí, pues se trata de decidir si los padres creyentes evangélicos van a dejar que sus hijos reciban una serie de contenidos ideológicos que van directamente en contra de nuestras convicciones morales y espirituales. Como por otra parte ya lo reciben, por la ideología que se trasmite con todo el contenido curricular; pero esta vez es de manera directa y como actividades extracurriculares. Esto no tiene nada que ver con una educación “de calidad”, sino con la consabida “socialización” –es decir, la transmisión de la ideología oficial del régimen–, que es lo que el Estado considera como el elemento esencial de la educación y lo que defiende con el argumento falaz del “derecho de los niños a la educación”.

Dicho de otra manera, un poco más claro, la FEREDE no ha hecho ningún ademán de defensa a ningún posible padre evangélico que hipotéticamente solicitara y ejerciera el llamado pin parental. Llegado el caso, ¿lo hará?

En quinto y último lugar, tan sólo remarcar que este tipo de comunicados llega quince años tarde. Fue entonces cuando se tuvo que hablar claro, declarando lo que dice la ley divina revelada y la ley natural. Eso no se hizo en su día, llegando incluso a equiparar por algunos el “matrimonio homosexual” con el derecho a la libertad religiosa. De este modo, este “matrimonio homosexual” y todo lo que se deriva del mismo ha sido elevado a la categoría de derecho humano fundamental.

Una vez más: nos pusimos de perfil, diciendo que “no podemos imponer nuestra moral”, etc. Muy bien, pues quince años después, entre otras muchas cosas que se podría decir, es el Gobierno quien nos la impone a nosotros, y sin derecho a réplica por nuestra parte.

Se tuvo que estar ciego para no ver esto. Y en efecto, no se vio. Porque quiero creer que no se vio.

Un comentario en “Sobre el Comunicado de la FEREDE acerca del Debate sobre la Pertenencia de los Hijos

  1. Gracias por el artículo…el mundo evangélico tiene mucho que meditar sobre su afiliación a Ferede, y del hecho que ésta se cree portavoz del protestantismo. Su forma de tratar con el estado refleja la relación que tienen las bestias del apocalipsis, una recibia poder de la otra(de ahí su timidez, por decirlo suavemente, para decir cualquier cosa contra el estado).Personalmente creo que una iglesia pierde su confesionalidad del Señor Jesucristo (biblicamente hablando) si esta afiliada a Ferede porque asume la pluralidad religiosa como legítima filosóficamente.

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