Cuando Obama Defendía el Matrimonio

En diciembre del 2008, un Obama reciéntemente elegido como Presidente de los EEUU comparecía en la iglesia de Rick Warren. Allí, con toda la desfachatez del mundo, y ante los vítores y aplausos de los asistentes, dijo cosas como:

“el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer”

“para mí, como cristiano, es también una unión sagrada, en la que Dios está en medio”.

Por aquel entonces, el gaymonio todavía era una chaladura de países como Países Bajos, Bélgica, España, Canadá y Sudáfrica (y para de contar). Bien, pues este mismo hombre, Obama, es el que en 2015 implantaría el gaymonio en los EEUU a escala nacional. Y después de él, al universo.

¿Lecciones?

1) Lo conveniente, en términos de popularidad, y lo peligroso que resulta, a los pastores avalar y promocionar candidatos y posturas considerados como “progresistas” (véase, Warren).

2) La facilidad con que los políticos mienten sin rubor alguno (véase, Obama).

3) La facilidad con que los evangélicos nos dejamos engañar por unos y otros.

Nota: Personalmente, el estilo de Obama me recuerda terriblemente al de los partidos en la campaña en España que se ríen directamente de sus electores, quienes los van a seguir votando fielmente (sean de derechas o de izquierdas).

El vídeo en cuestión (está en inglés, pero se puede tener los subtítulos apretando al cuarto icono de la parte de abajo, comenzando por la derecha)

El Primer “Matrimonio” Homosexual de la Historia

NERÓN, de Edward Champlin

—Que cante, puede pasar; pero que un César baile pantomimas en público… No; sería ya demasiado, y creo que Roma no estará dispuesta a tolerarlo.

—Roma, querido, tolerará eso y mucho más. Seguro estoy de que el Senado le dará un voto de gracias al Padre de la patria y de que la plebe se entusiasmará contemplando al César convertido en bufón por divertirla.

— ¿Es posible llegar a tanto envilecimiento?

Petronio se encogió de hombros y replicó:

—Como vives metido en tu casa, pensando en Ligia, ignoras lo que ocurrió hace dos días: Nerón se unió en matrimonio con Pitágoras públicamente, y Pitágoras se presentó vestido de novia. Parece que esto traspasa los límites de la locura, ¿no es verdad? Pues no quedó en eso; Nerón llamó a los flámines (sacerdotes), y los flámines acudieron y celebraron la ceremonia con toda solemnidad. Yo lo presencié y confieso, que aunque soy capaz de presenciar impasible los actos más desatentados, el que te refiero me hizo pensar que si los dioses existen debieron dar allí mismo evidentes muestras de su cólera. Pero Nerón no cree en los dioses, y tiene razón.

—Según eso, Nerón es sumo sacerdote, dios y ateo, todo en una pieza — dijo Vinicio.

— Precisamente —contestó riendo Petronio.—No se me había ocurrido; y reconozco que es una amalgama sin igual en el mundo.

—Pero es necesario completarla—repuso tras breve pausa,—agregando que ese sumo sacerdote que no cree en los dioses y ese dios que de los dioses se burla, los teme, siendo ateo. Lo acontecido en el templo de Vesta demuestra claramente su temor.

— ¡En qué sociedad vivimos!

— A tal sociedad, tal César. Pero este estado de cosas no puede durar eternamente.

Henryk Sienkiewicz, Quo Vadis, (Barcelona: Sopena, 1912), p. 185s.

¿Qué Pasó Realmente en el Referéndum de Irlanda? Testimonio de Una Creyente

800px-MarriagEquality_Dublin (Kaihsu Tai)

El pasado sábado, 23 de mayo, Irlanda aprobó en referéndum modificar la Constitución para permitir el llamado “matrimonio” homosexual. Sorprendente noticia, tratándose de la muy papista Irlanda. No tanto, por el más que previsible y no muy sofisticado grado de presión y manipulación por parte de la campaña del Sí. Me acuerdo, sin ir más lejos, de uno celebrado en España, hace casi 30 años…

Por su interés, reproducimos el testimonio de una creyente irlandesa acerca del cómo y porqué, como era de esperar, ganó el Sí en el referéndum.

Todos los partidos políticos, todos los medios de comunicación, todas las ONG’s, ríos de millones de magnates americanos, las “celebridades” en pleno, todos, todos apoyando al Sí. Llamativa unanimidad, tratándose del régimen que exalta precisamente la “diversidad”.

Estaba claro que el referéndum se iba a aprobar, sí o sí. Irlanda no se podía “salir del redil” occidental. En todas las dictaduras también se han celebrado referéndums. Visto lo visto, uno más.

Les dejo con el testimonio:

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¿Puede el Estado Obligar a las Iglesias a Celebrar “Bodas Homosexuales”?

Holte_Kirke_2005

Llevo años (para ser exactos, desde su misma aprobación en España, en junio de 2005) advirtiendo que el “matrimonio homosexual” es una auténtica bomba de relojería destinada a hacer saltar por los aires, no sólo los fundamentos, sino toda la configuración de la sociedad, y que va a resultar especialmente fatídica para las iglesias cristianas, especialmente las protestantes.

Equiparar a un supuesto “matrimonio” entre personas del mismo sexo equivale a equiparar al matrimonio natural e histórico (entre hombre y mujer) con una mera ficción legal parida por el Estado. Permitir que una pareja de homosexuales adopte legalmente a niños equivale a que el Estado retire la custodia de los hijos a los padres naturales cuando le plazca. El concepto mismo de la patria potestad se ve mortalmente cuestionado y los padres pueden ir a la cárcel a primeras de cambio. Los medios de comunicación intentan reproducir el clima de histeria colectivo en relación con la llamada “violencia de género” y presentan a los padres como el mayor peligro potencial para los hijos, del que el Estado les tiene que continuamente proteger. La familia como concepto objetivo desaparece y sólo queda el Estado como entidad social única. Bienvenido el totalitarismo.

La interacción del “matrimonio homosexual” con las Iglesias cristianas ofrece unas posibilidas no menos fascinantes. Elevar el susodicho “matrimonio homosexual” a la categoría de derecho (por cierto, ¿en base a cuál ley, o concepto de ley?, pero esa es otra cuestión) significa que el Estado no puede permitir discriminación alguna en materia de (eufemismos aparte) con se quien quiera uno acostar, de la misma manera que no lo puede permitir en la de raza, sexo  o religión. Por lo tanto, el Estado, llegado el caso, no puede aceptar que una Iglesia no permita ejercer ministerio a los homosexuales (de la misma manera, por cierto, que con respecto al pastoreado del sexo femenino). En virtud a los principios del laicismo, todo lo religioso entra dentro de la categoría de individual, pero los principios de no-discriminación priman absolutamente, porque son fundamentales en las sociedades occidentales. Por tanto, sobre el papel, el Estado debe estar en disposición de obligar a las iglesias a celebrar “bodas homosexuales”. Que el Estado lo haga o no es sólo cuestión de oportunidad o conveniencia. Cuando él se encuentre lo suficientemente fuerte, o la Iglesia débil, lo hará. Comenzando por aquellas iglesias (protestantes) que gozan de un estatuto oficial en diversos países de Europa. ¿Por qué el Estado tiene que permitir que una iglesia oficial vulnere abiertamente los principios fundamentales del orden legal de las sociedades, del que ellas se benefician? “Es que se trata de las iglesias oficiales”, se dirá. Sí, de acuerdo, pero detrás de estas iglesias oficiales, vendrán todas. El mismo principio ha de regir universalmente.

Bueno, todo esto a muchos les puede sonar a exagerado, pero está actualmente en vigor. Al menos, en un país. Desde el año 2012, cuando se legalizó el matrimonio homosexual en Dinamarca, el Estado OBLIGA que se celebren “bodas homosexuales” en la Iglesia de Dinamarca (luterana).

¿Se permite la objeción de conciencia a los ministros? Pues sí. “Menos mal”, diría uno, “no son tan intolerantes”. Pero, fijémonos, desde este punto de vista, se trata de un asunto de opinión u convicción personal. Según el Estado, la Iglesia, como entidad, no tiene derecho a oponerse al “matrimonio homosexual”.

Faltan (o sobran, según se mire) palabras para expresar lo que esto significa.

Quien quiera la versión del evangelicismo laicista (nuestra adaptación del viejo liberalismo protestante decimonónico) que se la quede. Esto ya no da más de sí.

Geopolítica del Matrimonio Homosexual

Podemos verla en el siguiente mapa:

Leyes sobre homosexualidad en el mundo

Explicación mapa

Parece claro, pues, que el llamado “matrimonio homosexual” ha venido a ser sinónimo de mundo Occidental. Representa no sólo sus valores, sino también, con bastante precisión, su orientación económica o incluso militar. ¿Se podría hablar incluso de que es uno de sus “buques insignia” en la actualidad?

Frente al mismo, se encuentran los países musulmanes y Rusia, en los que la práctica de la homosexualidad es objeto de restricciones (de expresión en Rusia, y penada en distintos grados en los países musulmanes).

Hay un tercer grupo (China, Japón, en algunos países de la antigua Europa del Este, Italia y en algunos países de Centro y Sudamérica) que, sin restringir la práctica de la homosexualidad, todavía no la reconocen legalmente.

Parece evidente, por tanto, que el llamado “matrimonio homosexual” se ha convertido en una poderosa arma propagandística  que hace avanzar las posiciones occidentales en el escenario mundial.

Y sí, como tal se ha usado. Un botón de muestra: no hay más que pensar en el revuelo ocurrido en agosto del 2013 por los atletas, durante los Campeonatos Mundiales de Atletismo en Rusia, acerca de los homosexuales, a las que se dio el curso mediático correspondiente. Protestas que, como las del senador norteamericano McCain en el diario ruso Pravda (septiembre de 2013), se mezcla de todo un poco (desde Putin hasta los homosexuales, pasando por las “Pusy Riot”)… Hasta llegar a las protestas de unas semanas atrás,  también durante la celebración de unos Juegos Olímpicos en Rusia. Pero los Juegos Olímpicos eran de invierno, y las protestas, en Ucrania.

La Revolución de Zapatero

“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” (Salmo 11:3)

Cielos y tierra son testigos. El 30 de junio de 2005, al aprobar el Congreso de Diputados la ley que permite el matrimonio homosexual, el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, se destapó diciendo que, con esta medida, España será más “decente”. No hubo derecho a réplica.

La aprobación del matrimonio homosexual era cosa anunciada desde hacía meses. Lo que no era previsible son las formas como ésta se hizo. Seguir leyendo

Hoy Hace Siete Años…”Matrimonio” Homosexual

El 30 de junio de 2005, hace exactamente siete años, Zapatero hacía aprobar en el Congreso la ley que permitía el “matrimonio” homosexual al grito de “ahora España será un país más decente”.

Han pasado ya siete años desde entonces. Durante este tiempo, y hasta el primer semestre de 2011, según datos del Instituto Nacional de Estadística, se han hecho en España 21.439 “matrimonios” entre personas del mismo sexo. Equiparables en todo punto a los matrimonios verdaderos, incluso en la adopción de hijos.

Si se suma a esto los más de 700 mil divorcios habidos en España durante este mismo periodo, como resultado directo del “divorcio exprés” de Zapatero, se puede comprender fácilmente la tremenda confusión y crisis en la que ha entrado el matrimonio y la familia en España.

La implacable máquina propagandística del gobierno (medios de comunicación, escuela, financiación pública de organizaciones y actividades de colectivos pro-homosexuales) también ha hecho su trabajo de manera intensiva. El resultado, que era absolutamente predecible, es que, a día de hoy, la mayoría de los españoles ve con buenos ojos o es abiertamente partidario del “matrimonio” entre homosexuales.

El 30 de junio del 2005 conducía mi coche, escuchando por la radio la voz, lejana pero triunfante, de Zapatero en su discurso en el Congreso. Tras unas circunstancias un poco especiales, la noche de antes no había conseguido pegar ojo. Tal vez en parte por ello, el efecto que produjeron en mí fue de lo más particular.

Ese día era un jueves. El lunes siguiente me puse a escribir un artículo acerca de la nueva ley del “matrimonio” homosexual, artículo que sería publicado en la revista “Nueva Reforma” a finales de ese año.

Aquí viene el artículo en cuestión.

La Revolución de Zapatero.

La Terrible Lógica del “Divorcio Exprés”

Es bien significativo, y trágico, decir que en la España actual resulta más difícil cambiarse de compañía telefónica que divorciarse. Pero es así. Las compañías de ADSL te suelen pedir un año de compromiso. Sin embargo, la ley del “divorcio exprés” del año 2005 eliminó toda traba legal para divorciarse; de manera que, mientras que la reforma de la ley del divorcio de 2005 en Francia reducía de seis a dos años el tiempo de espera para acceder al mismo, en España la ruptura es inmediata. Y mientras el mundo occidental se está planteando seriamente implantar la vía de la “mediación familiar” para la resolución de los conflictos matrimoniales, en España no hay ninguna causa especial que alegar –desde la llegada al poder del Gobierno Zapatero– para divorciarse, y basta con que lo decida uno de los dos cónyuges. Así de fácil. Así de trágico.

Por efecto de esta ley, como no podía ser de otra manera, los divorcios en España se han disparado. El Instituto Nacional de Estadística acaba de hacer públicos los datos del divorcio relativos al año 2005. En total, entre separaciones y divorcios, se produjeron en España casi 137.000 rupturas matrimoniales. Todavía no se dispone de los datos del año 2006. Pero, según informa el Instituto para la Protección de la Familia, entre julio del 2005 y julio del 2006 –es decir, en los doce primeros meses después de la entrada en vigor del “divorcio exprés”–, se habían alcanzado ya las 163.444 rupturas. La proporción de separaciones y divorcios también ha conocido un vuelco absoluto. Antes de 2005, el 60% de las rupturas eran “separaciones”, y el resto divorcios. Ahora, los divorcios ya representan el 90% del total.

Sí. Todo gracias a otra ley de Zapatero.

¿A qué se debe dicha ley? Seguir leyendo

Una Europa sin Rostro

Durante el año pasado, el futuro de Europa ha dado un vuelco decisivo, pero no podemos decir aún cuál será el destino final del mismo. En noviembre de 2002, la cumbre de la OTAN en Praga aceptó la integración de los siete países de detrás del antiguo Telón de Acero (las repúblicas bálticas, Rumania, Bulgaria, Eslovaquia y Eslovenia). Estos países se unirán en 2004 a Polonia, la República Checa y Hungría, que ya estaban incluidos. Esto consagra la primacía militar de Occidente en el ex-bloque comunista. Los Estados Unidos se implantan en los territorios anteriormente bajo dominio soviético en Occidente, reforzando así en relación con Rusia la posición de fuerza que tomaron durante la guerra en Afganistán, cuando establecieron bases militares Uzbekistán y Kirguistán.

Además, la guerra relámpago anglo-estadounidense contra Irak ha producido algunas reacciones diplomáticas realmente sorprendentes. En primer lugar, todos los países del Este han apoyado la campaña militar –el ejército polaco incluso situándose en primera línea–. Esto ocurría cuando las tesis EE.UU. no pudieron prevalecer en las Naciones Unidas contra Francia, Alemania y Rusia, que combinaron sus diplomacias en el Consejo de Seguridad, y, especialmente, cuando la mayoría de los países del antiguo bloque del Este –excepto Rumania y Bulgaria, que serán admitidas en el 2007–se preparaban para ingresar en enero de 2004 en la Unión Europea.

Luego, la guerra de Irak, hecha en gran parte, como ahora se sabe, para mantener el dólar de EE.UU. como divisa internacional del petróleo (desde 2000, Irak había elegido que se le pagara en euros), contó con el apoyo diplomático de los Países Bajos, España o Italia, países estrechamente asociados con el destino de la moneda única europea. La aparente paradoja llegó a un punto crítico cuando el primer ministro católico de España, José María Aznar, apareció, sonriente, rodeado por dos presidentes protestantes George Bush y Tony Blair, durante una reunión en las Azores… ¡y esto justo cuando el papa Juan Pablo II anunciaba su intención de comparecer ante las Naciones Unidas para abogar por la paz! El papa, que a pesar de su edad y la enfermedad todavía mantiene todo su fuego, no es la clase de hombre que sufra este tipo de insubordinaciones en silencio. Reaccionó de inmediato haciendo una visita relámpago a España. Esta visita sólo puede ser vista como una expresión de su deseo de marcar la soberanía papal sobre uno de los países más tradicionalmente fieles a Roma. Aun si el papa se guardó de no repudiar en público al presidente Aznar, recibió los elogios de la izquierda tradicionalmente anticlerical por su postura sobre la guerra. El dominio del papado sobre España se ha visto bien fortalecido.

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