Categoría: Cultura

El Primer “Matrimonio” Homosexual de la Historia

NERÓN, de Edward Champlin

—Que cante, puede pasar; pero que un César baile pantomimas en público… No; sería ya demasiado, y creo que Roma no estará dispuesta a tolerarlo.

—Roma, querido, tolerará eso y mucho más. Seguro estoy de que el Senado le dará un voto de gracias al Padre de la patria y de que la plebe se entusiasmará contemplando al César convertido en bufón por divertirla.

— ¿Es posible llegar a tanto envilecimiento?

Petronio se encogió de hombros y replicó:

—Como vives metido en tu casa, pensando en Ligia, ignoras lo que ocurrió hace dos días: Nerón se unió en matrimonio con Pitágoras públicamente, y Pitágoras se presentó vestido de novia. Parece que esto traspasa los límites de la locura, ¿no es verdad? Pues no quedó en eso; Nerón llamó a los flámines (sacerdotes), y los flámines acudieron y celebraron la ceremonia con toda solemnidad. Yo lo presencié y confieso, que aunque soy capaz de presenciar impasible los actos más desatentados, el que te refiero me hizo pensar que si los dioses existen debieron dar allí mismo evidentes muestras de su cólera. Pero Nerón no cree en los dioses, y tiene razón.

—Según eso, Nerón es sumo sacerdote, dios y ateo, todo en una pieza — dijo Vinicio.

— Precisamente —contestó riendo Petronio.—No se me había ocurrido; y reconozco que es una amalgama sin igual en el mundo.

—Pero es necesario completarla—repuso tras breve pausa,—agregando que ese sumo sacerdote que no cree en los dioses y ese dios que de los dioses se burla, los teme, siendo ateo. Lo acontecido en el templo de Vesta demuestra claramente su temor.

— ¡En qué sociedad vivimos!

— A tal sociedad, tal César. Pero este estado de cosas no puede durar eternamente.

Henryk Sienkiewicz, Quo Vadis, (Barcelona: Sopena, 1912), p. 185s.

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“Sola Gracia” en Jorge Manrique

Jorge Manrique

Jorge Manrique (1440-1475) fue un noble y poeta castellano del tiempo de los Reyes Católicos. Él fue el autor de las Coplas por la muerte de su padre. Seguramente, esta sea una de las mejores (por no decir la mejor) elegía escrita en lengua castellana, una reflexión sobre la vanidad y fugacidad de la vida, impregnada del pensamiento del libro bíblico del Eclesiastés. Una joya literaria imperecedera.

Hacia el final de la Copla, en la estrofa XXXIX, leemos las siguientes palabras:

“Tú, que por nuestra maldad

tomaste forma servil

y bajo nombre.

Tú, que a tu divinidad

juntaste cosa tan vil

como es el hombre.

Tú, que tan grandes tormentos

sufriste sin resistencia

en tu persona,

no por mis merecimientos,

mas por tu sola clemencia

me perdona”.

Es decir, Jorge Manrique en estos versos estaba literalmente expresando, algunos años antes que naciera Lutero, ¡el lema protestante de la Sola Gracia!

Este hecho innegable obviamente suscita algunas preguntas. Al menos dos:

¿Son en realidad las doctrinas protestantes las novedades, y por tanto herejías, que los apologistas romanistas nos han querido vender desde siempre, o han estado más bien latentes en los corazones de todos los creyentes a lo largo de los siglos?

¿Son realmente las doctrinas protestantes, y por lo tanto el protestantismo, tan ajeno a la manera de ser y al espíritu español, o más bien no tuvieron cabida en la transformación radical del país (derrota de los Comuneros al interior, pugna por la hegemonía en Europa en el exterior…) llevada a cabo por los funestos sucesores de los Reyes Católicos, los Austrias?