Categoría: Apologética

La “Victoria Final” de la Izquierda, ¿Es Inevitable?

Cartel electoral 1977

Como dijimos en el anterior artículo, el Golpe de Praga nos ofrece un muy buen ejemplo de cómo implantar una dictadura a partir de unas elecciones democráticas. A partir de este ejemplo exitoso de toma del poder por comunistas, nos podemos preguntar: ¿es este sólo un caso puntual o en todo caso pasado, o de él se pueden extraer patrones de conducta de izquierdas y derechas que sean permanentes y que tengan que ver con lo que vivimos hoy en nuestras sociedades occidentales?

 

La gran paradoja de la izquierda

Desde la Revolución francesa, inicio de los regímenes democráticos liberales en Europa, es clásica la distinción entre izquierdas y derechas, y desde hace más de un siglo, la de socialistas y comunistas dentro de la izquierda. Ha sido en el siglo XX cuando se ha normalizado la participación de las izquierdas en la vida política de los distintos países, primero de los partidos socialistas y luego de los comunistas. Sigue leyendo

Cómo Implantar una Dictadura Después de unas Elecciones Democráticas: El Golpe de Praga (1948)

Estrella Roja

Tras la II Guerra Mundial, Checoslovaquia estaba en un impasse en cuanto a su definición ante los dos grandes bloques que comenzaban a conformar la Guerra Fría. El país había sido liberado por tropas soviéticas, pero mantenía el mismo sistema político democrático y liberal anterior a la guerra; fue incluido por los americanos en el Plan Marshall, pero también obligado a renunciar al mismo por los soviéticos.

En 1946, hubo las primeras elecciones tras la guerra. En ellas, el partido comunista obtuvo el 43% en Bohemia, el 34% en Moravia y el 30% en Eslovaquia. En Eslovaquia, el Partido Demócrata –conservador y agrarista– fue el claro vencedor, obteniendo el 60% de los votos. Sigue leyendo

Los Verdaderos Fundamentos del Protestantismo

Torre Inclinada de Pisa

Creo haber hablado en alguna ocasión de la superioridad del pensamiento antiguo con respecto al moderno, en lo que a claridad y precisión se refiere. Se puede ver esto, por ejemplo, al hablar de la realidad de cosas, ideas o conceptos. Antiguamente, se solía distinguir las partes constitutivas del ser de las cosas, por lo que están siempre presentes en ellas (esencia), de aquellas otras cosas que se pueden encontrar o no en ellas, en función de las circunstancias (accidentes).

Nosotros, desgraciadamente, por lo general ya no razonamos así. Por ello, tenemos un lío bastante considerable a la hora de entender cuáles son las partes principales y cuáles las secundarias de las cosas. Es decir, no acertamos a ver bien los accidentes, con el resultado de elevarlos a la categoría de las esencias. Por otra parte, al no tener como herramienta el concepto de esencia, tendemos a suplirlo con imágenes o metáforas. Así, en nuestro pensamiento moderno, hablamos más bien con términos provenientes de la arquitectura: “fundamentos”, “pilares”, “pilares fundamentales”, etc.

No voy a tratar de impugnar aquí esta práctica moderna. Sirva simplemente lo ya dicho para introducir la cuestión que quisiera tratar en este artículo, de manera que se entienda lo que quiero decir en el mismo. Veámoslo en una sola pregunta: ¿Cuáles son los verdaderos pilares fundamentales del protestantismo?

 

Lo que el protestantismo no es

Desde hace aproximadamente doscientos años, no es extraño presentar el protestantismo como la religión de la libertad y emancipación del creyente –y si el palabro “religión” molesta, pues simplemente como la libertad y emancipación–. De esta manera, cuando nos preguntan: “Y vosotros, los protestantes, ¿qué creéis?”, nosotros solemos dar algunas respuestas convencionales, Sigue leyendo