Etiquetado: Anticristo

Sermón del Domingo (29-11-2015)

CULTO DE LA MAÑANA

Apoalipsis 13:13-18, “La bestia que sube de la tierra”

CULTO DE LA TARDE

Salmo 4:4, Génesis 24:63, “Necesidad de la meditación bíblica”

 

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Los Amigos de Mis Enemigos

El nombramiento del nuevo papa de Roma, Francisco I, ha sido recibido por el mundo evangélico mundial con un alborozo inusitado. Sorprendentes muestras de apoyo le han venido por todas partes.  Por ejemplo, el evangelista Luis Palau instaba a todo el mundo evangélico a respaldar al papa, diciendo:

Yo creo que el mundo cristiano puede regocijarse, que el Cardenal Jorge Bergoglio de Buenos Aires Argentina, ahora es el Papa Francisco I, para los latinos es una emoción muy grande, el primer Papa de la América Latina; lo que a mí me entusiasma es que el Papa Francisco es centrado en Jesucristo, toma a pecho la Palabra de Dios, la lee todos los días, hace oraciones a Dios, y es un hombre que quiere ver que el evangelio de Jesucristo corra por todo el mundo. Es una gran bendición y debemos orar por él, como él nos ha pedido”.

Por su parte, John Upton, presidente de  la Alianza Bautista Mundial (ABM) –de la que es miembro en España la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE)– hizo público un comunicado en el que afirmaba:

“la Alianza Bautista Mundial celebra con la Iglesia Católica el anuncio de Jorge Mario Bergoglio, como el Papa Francisco…El proceso de discernimiento en oración de la Iglesia Católica en la selección del Papa ha sido un consuelo para todos nosotros… El Papa Francisco tendrá nuestras oraciones al comienzo de sus responsabilidades”.

El secretario general de la ABM, Neville Callam, incluso relacionó al nuevo papa con la consecución de la unidad cristiana al decir  que Francisco I es “una contribución positiva a la realización de la visión de que la iglesia refleje la gran oración sacerdotal del Señor” (entiéndase, Juan 17:21).

Por último, la Alianza Evangélica Mundial (AEM), por medio de su Secretario General Geoff Tunnicliffe, también ha hecho público que orará por el nuevo papa. En su comunicado, Tunnicliffe concatena elogios acerca del “compromiso del nuevo Papa con la justicia y la paz, especialmente para aquellos que son perseguidos por causa del Evangelio y para los que viven en los márgenes de la sociedad”, así como de su “compromiso con la evangelización y la proclamación de Jesús”, al tiempo que anuncia que las conversaciones ecuménicas de la AEM con Roma  continuarán con el nuevo papa.

Hasta aquí, pues, las reacciones más significativas de algunos de los personajes evangélicos más destacados en el mundo, que celebran al unísono el nombramiento ¡de aquel que fue señalado unánimemente por la Reforma protestante del siglo XVI-XVII como el Anticristo!

Por centrarnos en documentos confesionales:

– Artículos de Esmacalda (escritos por Lutero en 1537) Segunda parte, art. 4:

“Este hecho demuestra evidentemente que el Papa es el verdadero Anticristo, que se ha colocado encima de Cristo y contra Él, puesto que no quiere que los cristianos lleguen a ser salvados sin su poder, a pesar de que no vale nada, porque no ha sido ordenado ni mandado por Dios. Esto propiamente, como dice San Pablo, “se opone y se levanta contra Dios” (2 Ts. 2:4). Los turcos y los tártaros no actúan así, aunque sean muy enemigos de los cristianos; al contrario, dejan creer en Cristo al que quiera y no exigen de los cristianos sino el tributo y la obediencia corporales. Pero el Papa no quiere dejar creer [en Cristo], sino que se le debe obedecer para ser salvo. Eso no lo haremos, antes moriremos en el nombre de Dios. Todo esto viene porque el Papa ha exigido ser llamado de jure divino jefe de la iglesia cristiana. Por eso se tuvo que colocar a la par de Cristo y sobre Cristo, y ensalzarse como la cabeza y después como el señor de la iglesia y finalmente también de todo el mundo y directamente un Dios terrenal, hasta a atreverse a dar órdenes a los ángeles en el Reino de los Cielos”.

– Segunda Confesión Helvética (1561) art. 17:

 “Desaprobamos por esta razón la doctrina del clero romano, que de su papa romano hace un pastor universal y la cabeza dirigente, e incluso vicario de Cristo en la Iglesia universal militante, añadiendo que el papa dispone de la plenitud del poder y de la suprema soberanía en la Iglesia. Lo que nosotros enseñamos es que Cristo es el Señor y queda como único pastor supremo del mundo. Como Sumo Sacerdote cumple él ante Dios, el Padre, y en la Iglesia cualquier ministerio sacerdotal y pastoral hasta el final de los tiempos”.

– Confesión de fe de Westminster (1648), art. 25:6:

“No hay más cabeza de la iglesia que el Señor Jesucristo; y no puede en ningún sentido el Papa de Roma ser cabeza de ella; ya que es aquel Anticristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdición que se exalta en la iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios”.

Evidentemente, las declaraciones de los portavoces del así llamado “mundo evangélico” muestran no sólo su cercanía a Roma, sino su aún mayor lejanía de la Reforma. Han reconocido tácitamente como legítimo el papado, en vez de condenarlo y exigir su disolución. Al aceptar y animar a orar por él, le reconocen incluso un papel central dentro del cristianismo (el “papa” es aquel por el cual todos los cristianos y todas las iglesias oran).  Aquellos que dicen ser protestantes y se erigen en representantes del protestantismo, sencillamente, han claudicado ante Roma.

Sin embargo, los que estamos por completo identificados con la Reforma tenemos bien claro que seguimos en guerra con Roma. Lo estamos desde los tiempos de la excomunión de Lutero (1521) o los anatemas de Trento (1547), los cuales nunca han sido revocados por Roma, por ninguno de los papas que ahora aplauden los evangélicos. ¡Qué vergüenza!

Lo que ocurre es que, como en cualquier guerra, no sólo se tiene que tener claro quién es el enemigo, sino también quiénes son aquellos que le prestan apoyo,  sus aliados o amigos. Llegados el caso, se les puede llegar a considerar en el mismo bando. Es, pues, urgente que aquellos que dicen ser reformados y que están de alguna manera comprometidos con estas organizaciones evangélicas tomen distancias de este apoyo al papa de Roma. Es algo tan fácil como desvincularse por completo de las mismas.

Más Papistas que Nunca

El “papa” de Roma ya está aquí y, con motivo de las famosas Jornadas Mundiales de la Juventud, más de un millón de jóvenes venidos de todo el mundo se han dado cita en Madrid. Según me cuentan, los viajes de algunos, provenientes de allende los mares, han sido pagados por instituciones de obediencia romana. Pero, en realidad, da lo mismo. No se puede negar que, de una u otra manera, son unos cuantos los que han venido.

Si me preguntan mi opinión acerca de esta visita, les diré que me parece un tremendo acto de idolatría. El que en la Edad Media usaba los títulos mesiánicos no es un ciudadano más. Es la supuesta cabeza de la Iglesia universal. Como ellos mismos han definido hace relativamente poco –en el siglo XX– no una cabeza distinta a la del Señor Jesucristo. Es decir, el Señor y el “papa” son –dicen ellos– la misma cabeza. Sólo que al último lo tenemos más cerca. Con lo que, si son la misma cabeza, entonces se le puede igualmente adorar, como se hace con el pan transubstanciado, supuestamente también el mismo cuerpo. Sí, en realidad no son para nada inocentes estas reuniones masivas, concebidas y llevadas a cabo únicamente para la mayor gloria del “papa”.

Como también saben, la papal visita ha desencadenado la ira de diversas organizaciones laicistas, que aprovechan la circunstancia para reclamar más laicismo al ya introducido últimamente por el Gobierno. Lo cierto es que se da una curiosa coincidencia: Zapatero –el adalid en estos últimos ocho años de la mayor convulsión moral y espiritual que haya conocido el país– tiene que salir del Gobierno cabizbajo, por la puerta de atrás y con la boca cerrada, para que entonces venga el “papa” a mostrarle que él, y sólo él, puede congregar en nuestras tierras a tal número de gente. ¿Podría ZP reunir, por distintas causas, siquiera a una décima parte de los allí congregados? Ni siquiera en sus horas más altas.

Victoria moral por aplastante goleada. Dicho de otra manera, estamos asistiendo a una curiosa manera de demostrar a todos quién realmente tiene los atributos para mandar aquí.

Lo cierto es que el romano tiene un especial interés en el control del país, entiéndase no sólo espiritual sino también temporal. Desde las donatio constantini, e incluso antes, hasta nuestros días. Sabe que España es pieza clave para sus aspiraciones de dominio mundial. A lo largo de toda nuestra Historia hemos tenido su mano encima, tendente sobretodo a hacernos creer a todos que el país de orgullosa tradición cristiana frente a Roma es, en su misma esencia, su más fiel devoto. Y, hasta el momento, casi lo ha conseguido del todo: la alternativa al papismo es la nada… véase, el laicismo nihilista que nos gobierna.

Valga lo hasta aquí dicho para ver, por raro que en principio nos pueda parecer, que el laicismo no es rival para Roma. En el fondo, hasta lo favorece. Lo único que le puede hacer frente y retener es, como se vio hace cinco siglos en Europa, la Reforma bíblica confesional. Precisamente, lo que menos abunda en España en nuestros días.

Pero ha llegado el momento del cambio. Porque las cosas no pueden quedarse así para siempre, ¿verdad? Quien tiene las sietes estrellas en su mano y anda en medio de los siete candeleros de oro (Apoc. 2:1) sigue teniendo todo el control de la situación. Y esto nos hace mantener viva la esperanza de ver llegar algún día la Reforma a nuestro país. Para que, entre otras muchas cosas, el “papa” no vuelva a pisarlo nunca más.

Post Tenebras Lux

Unam Sanctam

[El objetivo declarado de este blog es promover la Reforma bíblica sobre la base de las Confesiones de Fe reformadas. Así, en “feliz” contrapunto con ellas, compartimos ahora algunos documentos oficiales que todo miembro de la Iglesia papal está obligado a confesar y mantener]

Bula Unam Sanctam

Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y mantener que hay una sola y Santa Iglesia Católica y la misma Apostólica, y nosotros firmemente lo creemos y simplemente lo confesamos, y fuera de ella no hay salvación ni perdón de los pecados, como quiera que el Esposo clama en los cantares: Seguir leyendo

¿Qué es el Presbiterianismo?, por Charles Hodge (2)

¿Qué es el Presbiterianismo?

PARTE 2: LA SUPREMACÍA DEL OFICIO DE PRESBITERO

II. El segundo gran principio de presbiterianismo es que los presbíteros en su ministerio de la Palabra y la doctrina son los más altos oficiales permanentes de la Iglesia.

1. Nuestra primera observación sobre este asunto es que el ministerio es un oficio y no una mera ocupación. Un oficio es un puesto para el que el titular debe ser designado, lo cual implica ciertas prerrogativas que los que lo ejercen deben reconocer y a las que han de someterse. Por el contrario, una ocupación es algo que puede llevar a cabo cualquier hombre que tenga la capacidad para hacerlo. Esta distinción es evidente. No todo hombre que tenga las calificaciones para ser gobernante de un Estado tiene el derecho de actuar como tal. Él debe ser debidamente nombrado para ocupar el puesto. Por eso no todo el que tiene las calificaciones para la obra del ministerio puede asumir dicho oficio. Él debe ser debidamente designado al mismo. Esto es evidente,

(a) De los títulos dados a los ministros en las Escrituras, que implican un puesto oficial. Seguir leyendo