Las Claves de la Sentencia del TC sobre la Escuela en Casa

En mi anterior artículo dí mi primera respuesta a la sentencia del TC sobre la escuela en casa. Sin duda, la cuestión va a dar todavía mucho más que hablar. Nos ha sorprendido a todos, y encima con Navidades de por medio, cuando el país se medio paraliza por las fiestas. Hasta pasado Reyes.

En esta semana he podido conocer el blog de Madalen Goiria “La opción de educar en casa”. Ella es Profesora de Derecho en la Universidad del País Vasco y justo en este mes ha comenzado oficialmente una tesis doctoral sobre el deber de educar a los hijos y la escuela en casa. Esperamos que la pueda acabar pronto y bien. Mientras tanto, todo aquel que quiera conocer a fondo la cuestión de la escuela en casa tiene que conocer el contenido de este más que excelente blog.

Pues bien, tras una conversación que he podido mantener con ella en su blog, creo que se pueden presentar las claves del rechazo del TC a la escuela en casa. Me parece que están bien sintetizadas. Este ejercicio es importante, pues a partir de ahí es cómo podemos empezar a hablar.

“- JRO: Soy uno de los padres que enseña en casa a sus hijos y que queda afectado directamente por la sentencia del TC. Quería, primeramente, felicitarle por la excelente serie de artículos. En mi opinión, da de lleno en la cuestión capital, que es quien tiene, en última instancia, la autoridad sobre la educación de los hijos: los padres o el estado.

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Sobre la Sentencia del TC acerca de la Escuela en Casa

Soy pastor de la Iglesia protestante en España, doctor en teología y licenciado en periodismo. Desde hace cuatro años, junto con mi esposa, enseño a mis cuatro hijos en casa, cuyas edades actuales comprenden desde los 12 hasta los 4 años. Lo he hecho en conformidad con la ley de mi conciencia, que depende en última instancia tan sólo de Dios y de Su Palabra (las Sagradas Escrituras). En cuanto a las leyes de los hombres, amparándome principalmente en el derecho a la educación y libertad de enseñanza reconocidos en la Constitución española (art. 27). Por lo tanto, sin atentar contra ninguna ley concreta que de ella dependa, dado que la enseñanza en el hogar es una realidad ni prohibida ni aun contemplada por la legislación vigente.

Sin embargo, la semana pasada se hizo pública la sentencia del Tribunal Constitucional español acerca de un recurso de amparo de una familia de Málaga en contra de la obligación de volver a escolarizar a su hijo en una escuela oficial. (Dicho sea de paso, algo que ya hace tiempo que ocurrió, pues, según mis informaciones, se trata de una familia que mandó de vuelta a su hijo o hija a la escuela oficial tras la primera sentencia judicial en su contra en el año 2003, y que actualmente no está matriculada en ninguna de las escuelas que imparten programas de educación en casa. Contrariamente a lo que algunos medios de comunicación afirman, la familia no está obligada por la sentencia a volver a escolarizar oficialmente a su hijo, puesto que hace seis o siete años que ya lo hizo). La sentencia del Tribunal Constitucional, pues, excluye expresamente considerar que la enseñanza en el hogar esté comprendida bajo los derechos constitucionales y, por lo tanto, niega que exista en el marco legislativo español laguna legal al respecto.

Ergo, la sentencia del Tribunal Constitucional me convierte automáticamente en transgresor de la ley, contra el que, por tanto, el día menos pensado se puedan emprender acciones legales desde cualquier instancia. Seguir leyendo

El Juramento del Sínodo de Alais (1620)

Por completo ajenos e ignorantes a la extraña circunstancia de que yo me iría a casar en aquella ciudad 376 años más tarde, los pastores de la Iglesia Reformada en Francia se reunieron en sínodo, a partir del 1 de octubre y hasta entrado el mes de diciembre, en la ciudad de Alais (en la actualidad, Alès-en-Cevennes). Bajo el liderazgo indiscutible del gran pastor y teólogo Pierre Du Moulin, la asamblea decidía adoptar los cánones recientemente adoptados, en Holanda, por el Sínodo de Dordrecht en contra de las enseñanzas remonstrantes, comúnmente conocidas como arminianas. No sólo eso: se requería que estos cánones fueran suscritos, bajo juramento, por todos los pastores y maestros de la Iglesia Reformada de Francia.

Pero el Sínodo se acabó y la historia no tardó en seguir su curso. El 25 de diciembre del mismo 1620, una asamblea política protestante se reunía en La Rochelle para protestar por las medidas tomadas tras la anexión por el rey de Francia de la que fuera protestante Navarra. Demandaban el cumplimiento en aquel territorio recatolizado de las estipulaciones de tolerancia del Edicto de Nantes. Al ser rechazadas sus demandas por el rey de Francia, se tomó directamente el camino de la última de las guerras de religión (1620-1629). Serían ganadas, como es de suponer, por las tropas de Luís XIII, el hijo del apóstata rey de Francia Enrique IV. Esta derrota, firmada precisamente en Alais en 1629, debilitaría definitivamente la Reforma en Francia, dejando a los protestantes al albur de la “buena voluntad” del rey. Se preparaba así el terreno para la Revocación del Edicto de Nantes y la sangrienta persecución de los reformados en Francia durante más de un siglo.

En todo caso, si se pudiera parar el reloj de la Historia, nos quedaríamos sin duda en aquel otoño de fraternales reuniones en la ciudad de Alais, a orillas del río Gardon. Precisamente cuando un joven estudiante, llamado Moyse Amyraut, estaría comenzando a recibir sus clases de teología con el afamado profesor John Cameron. Sí, en la distante, geográficamente hablando, Academia de Saumur. Pero esa es otra historia.

Les dejo, pues, con el texto del juramento en cuestión (original francés incluido)

Formulario de juramento. – Yo,..….., juro y prometo ante Dios y ante esta santa asamblea, Seguir leyendo

Antiguo Testamento y Fe en Cristo

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Una de las peores cosas de esta vida es toparse con un charlatán, una de estas personas que hablan y hablan mucho, pero al final lo que dice sólo son palabras que no quieren decir nada, porque no son reales. Aunque uno tenga una sobreabundancia de palabras, y las embellezca mucho, y emplee todos los trucos de la retórica posibles, lo que dirá sólo serán palabras vacías, huecas, que no dicen ninguna verdad. 

No es así como Pablo predicaba ni enseñaba. Leemos en 1 Corintios que él se propuso no saber ni enseñar nada a los creyentes sino a Cristo y este crucificado, y esto, no con palabras artificiosas, o con palabras persuasivas de humana sabiduría. Su apariencia física era débil y su palabra, su discurso o predicación, menospreciable para la gente. Al menos, para los no creyentes, porque para los creyentes, era “demostración de Espíritu y de poder” (2:4).

Pero esta manera de hablar de Pablo era justamente la contraria de los que sólo dicen palabras bonitas y nada más. Pablo no hablaba por hablar, o sin ningún propósito o dirección, sin afirmar nada, sin concluir nada que podamos recibir como verdadero. Vemos todo lo contrario en lo que vamos leyendo en Romanos. Todo lo que dice tiene un propósito y una dirección. A veces avanza más rápido, otras más lento, pero siempre con una dirección y propósito. Y en este capítulo 4 también, porque hemos estado viendo cómo Pablo nos enseña acerca de la justificación por la fe, especialmente por medio del personaje de la Biblia Abraham.

Bien, pues ahora, Pablo quiere, por así decirlo, remachar todo lo dicho en este capítulo de la justificación por la fe. Y en estos versículos que hemos leído, nos da lo que podemos considerar como conclusión de su enseñanza. Para que lo dicho sobre la justificación por la fe esté bien asentado, bien claro, bien firme; para que retengamos lo esencial de la misma, Pablo nos presenta aquí brevemente dos ideas, que podemos ver, una vez más, como conclusión a todo este capítulo.

Y estas dos ideas es lo que, con la ayuda del Señor, vamos a estar considerando esta mañana.

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Salterio de Ginebra: Los 150 Salmos Cantados

Como saben, hace pocos meses la editorial Faro de Gracia ha publicado la primera edición del Salterio español completo según las melodías de Ginebra. Una de las mayores dificultades para el canto de los Salmos es que sus bellísimas melodías son, en la actualidad, muy poco conocidas. Para solventar este problema, y como recurso para poder aprender a cantarlos debidamente, hemos grabado las primeras estrofas de todos los Salmos, para que puedan ser un referente para los individuos y congregaciones que quieran aprenderlas.

Creemos muy conveniente que, junto con estos ejemplos de los cantos, se tenga acceso a las notas de las melodías. Las Iglesias Reformadas de Canadá y América ponen a disposición  estas melodías, a las que se puede acceder haciendo clic aquí.

Estos Salmos, ya lo verán, son cantados por mi familia. Vamos, tres representantes de la misma: mi hija Anna (Salmo 75, cuando tenía 8 años), mi mujer Michaela (Salmo 19), y un servidor. Algunos Salmos son cantados a dúo juntamente con mi esposa. No hay acompañamiento musical, como creo que se tienen que cantar. El acompañamiento musical, en mi opinión, complica extraordinariamente el canto de estos Salmos, que no fueron concebidos para ser cantados así. En su lugar –proponemos– el canto tiene que ser dirigido por persona(s) que sepa(n) a la perfección los Salmos, y puedan guiar el canto con el ritmo y el espíritu debidos.

No podemos decir que seamos músicos profesionales –ni mucho menos, no es algo que pretendemos– pero lo hemos hecho de todo corazón, en homenaje y adoración a nuestro gran y buen Dios. Eso sí, la calidad técnica de la grabación es excelente, gracias al gran trabajo llevado a cabo por Julián Marinov, un hermano búlgaro cuya familia está afincada en la ciudad de Burgos.

Por lo demás, tan sólo añadiré que el uso de estos Salmos es completamente libre y gratuito. Lo único que pedimos es que si los difunden por internet en otras páginas web, puedan indicar su origen y procedencia, a poder ser, con un enlace al blog Westmisnter Hoy.

Soli Deo Gloria

LOS SALMOS METRIFICADOS EN LENGUA CASTELLANA

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I Conferencias “Reforma en España” (Audio Disponible)

La semana pasada tuvimos las I Conferencias “Reforma en España”, en Miranda de Ebro. Esperamos poder repetirlas cada año y que, con la ayuda y bendición de Dios, puedan contribuir, como su mismo título indica, al triunfo de la Reforma en España.

Conferencia 1: Cristología en el Antiguo Testamento (Ángel Álvarez Fernández).

Audio aquí

Conferencia 2: “Tratado del fiel entre los papistas” y “Excusa a los señores nicodemitas” de Juan Calvino: Separación y Reforma” (I) (Jorge Ruiz Ortiz).

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Conferencia 3: “Tratado del fiel entre los papistas” y “Excusa a los señores nicodemitas” de Juan Calvino: Separación y Reforma” (II) (Jorge Ruiz Ortiz).

Audio aquí.

La Fe de Abraham

Texto en formato pdf aquí

El texto que hemos leído nos sigue presentando la figura de Abraham, como el padre de la fe, o como el padre de los creyentes, sean de origen judío o no. Todo creyente es hijo espiritual de Abraham. Ésta es la lección que nos da todo este capítulo en general, y sobretodo los vv. 11-12 y el vs. 16.

El vs. 17 viene a dar una confirmación por medio de la Escritura de este hecho, que Abraham es el padre de creyentes no sólo judíos sino también gentiles: “como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes”. Hay que notar que ésta es una cita directa de la Escritura, de Génesis 17:4. Está, además, la cuestión del paréntesis, que figura en nuestra traducción de la Biblia, pues se considera que esta cita no continúa con la frase que sigue (“delante de Dios”). En traducciones en otras lenguas este paréntesis no existe y en mi opinión no debería estar aquí, pues el apóstol muy bien podría estar dejar abierta esta cita juntándolo con lo que sigue, diciendo que Abraham fue “puesto delante de Dios como padre de muchas gentes.”

Pero dejamos estas cuestiones para centrarnos de lleno con nuestro texto, que como vemos nos habla y nos enseña acerca de la fe de Abraham. Hasta el momento, en todo este capítulo hemos estado tratando acerca de la justificación por la fe. La hemos estado tratando con bastante detalle. Vemos que tiene una enorme importancia todo lo que el apóstol nos enseña aquí acerca de la justificación por la fe. Pero ahora nos habla de la fe de Abraham. Nos quiere enseñar qué es la fe, y para no estar dando definiciones de diccionario, nos la presenta por medio del ejemplo y de la vida de Abraham.

Es importante, creo, el punto que la Palabra de Dios nos presenta aquí. Uno podría pensar que la Palabra nos habla sólo como si fuera una teología sistemática. Ella es importante, y no lo dudo en ningún momento, pues la teología sistemática no pretende otra cosa que presentar la enseñanza de la Palabra de Dios. Pero no se trata sólo de enseñanza teórica, abstracta. La enseñanza también es viva y ha de verse también en la vida de las personas. Pero no sólo eso. Si nos damos cuenta, la vida de las personas ilustra o enseña acerca de la verdad de la Palabra. No que sea otra revelación aparte de la Palabra, sino que como esta Palabra ha tomado forma de una manera tan palpable y visible en la vida de una persona, que esa vida nos puede servir para comprender la naturaleza de la fe y ayudarnos en nuestra vida de fe. Seguir leyendo