Etiquetado: Pelagianismo

Cita Diaria con Calvino (51)

“Oímos que la mancha de los padres se comunica a los hijos de tal manera, que todos, sin excepción alguna, están manchados desde que empiezan a existir. Pero no se podrá hallar el principio de esta mancha si no ascendemos como a fuente y manantial hasta nuestro primer padre. Hay, pues, que admitir como cierto que Adán no solamente ha sido el progenitor del linaje humano, sino que ha sido, además, su raíz,  y por eso, con razón, con su corrupción ha corrompido a todo el linaje humano. Lo cual claramente muestra el Apóstol por la comparación que establece entre Adán y Cristo, diciendo: como por un hombre entró el pecado en todo el mundo, y por el pecado la muerte, la cual se extendió a todos los hombres, pues todos pecaron, de” la misma manera por la gracia de Cristo, la justicia y la vida nos son restituidas (Rom. 5: 12.18). ¿Qué dirán a esto los pelagianos? ¿Que el pecado de Adán se propaga por imitación? ¿Entonces, el único provecho que obtenemos de la justicia de Cristo consiste en que nos es propuesto como dechado y ejemplo que imitar? ¿Quién puede aguantar tal blasfemia? Si es evidente que la justicia de Cristo es nuestra por comunicación y que por ella. tenemos la vida, síguese por la misma razón que una y otra fueron perdidas en Adán, recobrándose en Cristo; y que el pecado y la muerte han sido engendrados en nosotros por Adán, siendo abolidos por Cristo. No hay oscuridad alguna en estas palabras: muchos son justificados por la obediencia de Cristo, como fueron constituidos pecadores por la desobediencia de Adán. Luego, como Adán fue causa de nuestra ruina envolviéndonos en su perdición, así Cristo con su gracia volvió a damos la vida. No creo que sean necesarias más pruebas para una verdad tan manifiesta y clara. De la misma manera también en la primera carta a los Corintios, queriendo confirmar a los piadosos con la esperanza de la resurrección, muestra que en Cristo se recupera la vida que en Adán habíamos perdido (1 Cor. 15:22). Al decir que-todos nosotros hemos muerto en Adán, claramente da a entender que estamos manchados con el contagio del pecado, pues la condenación, no alcanzaría a los que no estuviesen tocados del pecado. Pero su intención puede comprenderse mejor aún por lo que añade en la segunda parte, al decir que ‘la esperanza de vida nos es restituida por Cristo. Bien sabemos que esto se verifica solamente cuando Jesucristo se nos comunica, infundiendo en nosotros la virtud de su justicia, como se dice en otro lugar: que su Espíritu nos es vida por su justicia. (Rom. 8:10). Así que de ninguna otra manera se puede interpretar el texto “nosotros hemos muerto en Adán” sino diciendo que él, al pecar, no solamente se buscó a si mismo la ruina y la perdición, sino que arrastró consigo a todo el linaje humano al mismo despeñadero; y no de manera que la culpa sea solamente suya y no nos toque nada a nosotros, pues con su caída infectó a toda su descendencia. Pues de otra manera no podría ser verdad lo que dice san Pablo que todos por naturaleza son hijos de ira (Ef. 2: 3), si no fuesen ya malditos en el mismo vientre de su madre. Cuando hablamos de naturaleza, fácilmente se comprende que no nos referimos a la naturaleza tal cual fue creada por Dios, sino como quedó corrompida en Adán, pues no es ir por buen camino hacer a Dios autor de la muerte. De tal suerte, pues, se corrompió Adán, que su contagio se ha comunicado a toda su posteridad. Con suficiente claridad el mismo Jesucristo, Juez ante el cual todos hemos de rendir cuentas, declara que todos nacemos malos y viciosos: “Lo que es nacido de la carne, carne es” (Jn. 3: 6), y por lo mismo a todos les está cerrada la puerta de la vida hasta que son regenerados”.

Institución de la religión cristiana II.I.6 (p. 166-167).

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Contornos de una Herejía Difusa: Rick Warren y “Una Vida con Propósito”

A menudo comparo al actual mundo evangélico, que ha abandonado masivamente la Reforma, como si fuera un viejo millonario que no sabe qué hacer para entretener su vida y que emplea su fortuna para intentar revivir las emociones de su juventud. Una y otra vez lo intenta, pero siempre llega a la misma sensación de insatisfacción. No es lo mismo que la primera experiencia vivida. No se puede comparar con el original. Con todo, ahí lo tenemos, inasequible al desaliento, probando incansablemente, experimentando con todo lo que le viene a mano.

Es de esta manera como el mundo evangélico ha llegado a ser todo un filón para avezados empresarios, pues esta ansia por la experimentación, bien orientada, puede resultar en una inagotable fuente de ingresos económicos. De hecho, esto es lo que ya ha ocurrido. El ejemplo por excelencia lo tenemos en la adquisición por el magnate de la comunicación Rupert Murdoch de la prestigiosa editorial americana Zondervan, y el lanzamiento por todo lo alto de sus dos productos estrella: la traducción de la Biblia NIV (Nueva Versión Internacional, en español) y el libro Una vida con propósito, del pastor bautista de la mega-iglesia de Saddleback (California, 19.000 miembros) Rick Warren.

De la magnitud de esta última empresa da cuenta los nada menos que 30 millones de libros vendidos por Rick Warren en todo el mundo, que le han propiciado unos ingresos de unos 25 millones de dólares, o, lo que es lo mismo, ocupar el número 57 en la lista de los mayores millonarios de América. Pensemos lo que esto significa. Algo absolutamente asombroso. Seguir leyendo