Etiquetado: Teología del Pacto

Sermón del Domingo (10-6-2018)

CULTO DE LA MAÑANA

Eclesiastés 10:1-10, “Expectativas del sabio y del necio en la vida”

CULTO DE LA TARDE

Jeremías 31:31-34, “El error bautista reformado sobre la Teología del Pacto”

Anuncios

Sermón del Domingo (3-6-2018)

CULTO DE LA MAÑANA

Eclesiastés 9:11-18, “Mejor es la sabiduría que el poder”

CULTO DE LA TARDE

Jeremías 3:29-34, “El Nuevo Pacto, eterno y espiritual, de Dios con Israel”

 

Cita Diaria con Calvino (69)

“Dios jamás se mostró propicio a los patriarcas del Antiguo Testamento, ni jamás les dio esperanza alguna de gracia y de favor sin proponerles un Mediador.

No hablo de los sacrificios de la Ley, con los cuales clara y evidentemente se les enseñó a los fieles que no debían buscar la salvación más que en la expiación que sólo Jesucristo ha realizado. Solamente quiero decir, que la felicidad y el próspero estado que Dios ha prometido a su Iglesia se ha fundado siempre en la persona de Jesucristo. Porque aunque Dios haya comprendido en su pacto a todos los descendientes de Abraham, sin embargo con toda razón concluye san Pablo que, propiamente hablando, es Jesucristo aquella simiente en la que habían de ser benditas todas las gentes (Gál. 3:16); pues sabemos que no todos los descendientes de Abraham según la carne son considerados de su linaje. Porque dejando a un lado a Ismael y a otros semejantes, ¿cuál pudo ser la causa de que dos hijos mellizos que tuvo Isaac, a saber, Esaú y Jacob, cuando aún estaban juntos en el seno de su madre, uno de ellos fuese escogido y el otro repudiado? E igualmente, ¿cómo se explica que haya sido desheredada la mayor parte de los descendientes de Abraham?

Es, por tanto, evidente que la raza de Abraham se denomina tal por su cabeza, y que la salvación que había sido prometida no se logra más que en Cristo, cuya misión es unir lo que estaba disperso. De donde se sigue que la primera adopción del pueblo escogido dependía del Mediador. Lo cual, aunque Moisés no lo dice expresamente, bien claro se ve que todos los personajes piadosos lo entendieron así”.

Institución de la religión cristiana II.VI.2 (p. 241).