Etiquetado: Soberanía nacional

“La Soberanía Nacional Reside en el Pueblo”. Breve Reflexión y Una Pequeña Aplicación.

Hace veintiocho años ya (¡cómo pasa el tiempo!) estudiaba en la Universidad las sutilezas y exquisiteces dialécticas (y digo esto sin ironía) del régimen político español salido de la Transición, una de las cuales es, sin duda, la noción de soberanía consagrada en el artículo 1.2 de la Constitución: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. De entrada, salta a la vista que esta fue una fórmula de consenso entre los que veían la nación (podríamos decir, la organización política del pueblo) como el ente que detenta la soberanía y los que consideran al pueblo está a la base de la nación (y por consiguiente, las personas que lo forman, por así decirlo, en su parte alícuota) como el soberano. Con el tiempo, me ha llamado la atención los parecidos de esta fórmula con aquella otra de Vaticano II, que dice que Iglesia fundada por Jesucristo “subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él” (Lumen Gentium 8), lo cual, dada la matriz de pensamiento católica-romana de las élites españolas, no es algo tan descabellado como en principio pudiera parecer. No soy un especialista en la Constitución ni pretendo serlo, pero la curiosidad y otras circunstancias me han llevado a reflexionar recientemente en este concepto y tal vez pueda ser de utilidad compartir las siguientes ideas al respecto. Sigue leyendo

Anuncios

Una Europa sin Rostro

Durante el año pasado, el futuro de Europa ha dado un vuelco decisivo, pero no podemos decir aún cuál será el destino final del mismo. En noviembre de 2002, la cumbre de la OTAN en Praga aceptó la integración de los siete países de detrás del antiguo Telón de Acero (las repúblicas bálticas, Rumania, Bulgaria, Eslovaquia y Eslovenia). Estos países se unirán en 2004 a Polonia, la República Checa y Hungría, que ya estaban incluidos. Esto consagra la primacía militar de Occidente en el ex-bloque comunista. Los Estados Unidos se implantan en los territorios anteriormente bajo dominio soviético en Occidente, reforzando así en relación con Rusia la posición de fuerza que tomaron durante la guerra en Afganistán, cuando establecieron bases militares Uzbekistán y Kirguistán.

Además, la guerra relámpago anglo-estadounidense contra Irak ha producido algunas reacciones diplomáticas realmente sorprendentes. En primer lugar, todos los países del Este han apoyado la campaña militar –el ejército polaco incluso situándose en primera línea–. Esto ocurría cuando las tesis EE.UU. no pudieron prevalecer en las Naciones Unidas contra Francia, Alemania y Rusia, que combinaron sus diplomacias en el Consejo de Seguridad, y, especialmente, cuando la mayoría de los países del antiguo bloque del Este –excepto Rumania y Bulgaria, que serán admitidas en el 2007–se preparaban para ingresar en enero de 2004 en la Unión Europea.

Luego, la guerra de Irak, hecha en gran parte, como ahora se sabe, para mantener el dólar de EE.UU. como divisa internacional del petróleo (desde 2000, Irak había elegido que se le pagara en euros), contó con el apoyo diplomático de los Países Bajos, España o Italia, países estrechamente asociados con el destino de la moneda única europea. La aparente paradoja llegó a un punto crítico cuando el primer ministro católico de España, José María Aznar, apareció, sonriente, rodeado por dos presidentes protestantes George Bush y Tony Blair, durante una reunión en las Azores… ¡y esto justo cuando el papa Juan Pablo II anunciaba su intención de comparecer ante las Naciones Unidas para abogar por la paz! El papa, que a pesar de su edad y la enfermedad todavía mantiene todo su fuego, no es la clase de hombre que sufra este tipo de insubordinaciones en silencio. Reaccionó de inmediato haciendo una visita relámpago a España. Esta visita sólo puede ser vista como una expresión de su deseo de marcar la soberanía papal sobre uno de los países más tradicionalmente fieles a Roma. Aun si el papa se guardó de no repudiar en público al presidente Aznar, recibió los elogios de la izquierda tradicionalmente anticlerical por su postura sobre la guerra. El dominio del papado sobre España se ha visto bien fortalecido.

Seguir leyendo

Ensueños Confederales

24 de junio de 1997. Último día de estancia en Francia y ceremonia de Licenciatura en Teología. Al día siguiente, embarcamos nuestras muy escasas pertenencias en una furgoneta alquilada y salimos de Marsella rumbo a mi ciudad natal, Tarrasa (Barcelona). Desde entonces no encuentro mis apuntes de Apologética.

Teníamos por delante las expectativas, todavía por confirmar, de comenzar el ministerio en mi propia “iglesia natal”. Pero antes se confirmarían otras sospechas: mi mujer hizo el traslado estando ya embarazada.

Seis días después, veíamos por la televisión las imágenes del zulo de 2×2 m. donde Ortega Lara estuvo secuestrado durante 532 días y su rostro demacrado tras perder 23 kg de peso. Mi mujer apenas entendía el español, pero menos aún lo que estaba presenciando. Nueve días después saltó la noticia del secuestro de Miguel Ángel Blanco…

Éstas fueron nuestras primeras impresiones tras, en mi caso, regresar a mi tierra; en el de mi mujer, instalarse en un extraño país. Seguir leyendo