Las Traducciones de la Biblia en la Época de la Reforma

 

Introducción

Hace escasos días, concretamente el pasado 16 de noviembre, tuvo lugar en la Abadía de Westminster el acto conmemorativo del cuarto centenario de la Biblia King James Version, en el que estuvieron presentes la familia real británica o incluso el destacado científico ateo Richard Dawkins. Fue, sin duda, un gran espectáculo ver a los grandes y poderosos de este mundo, y aun a algunos de los mayores enemigos de la fe cristiana, rendir tributo a esta traducción de la Palabra de Dios. Seguramente que este tributo no se hizo por ser la King James la Palabra de Dios, sino por su influencia en la historia y cultura de los pueblos de lengua inglesa; pero aun así ellos estaban reconociendo las obras poderosas que el Señor ha realizado en la Historia por medio de Su Palabra. Y esto es para la gloria de Dios.

La King James Version, conocida también en inglés como la Versión Autorizada o en español también como la Biblia del Rey Jacobo, es, seguramente, la traducción de la Palabra de Dios más conocida de la época de la Reforma; es decir, del grupo traducciones que se realizaron a partir de los primeros días del movimiento de Reforma iniciado por Lutero en el siglo XVI hasta la cristalización de la misma a mediados del siglo XVII. Uno de los impulsos principales de la Reforma fue, sin duda, su empeño en poner a la disposición de los creyentes traducciones de la Biblia fieles y verídicas en las distintas lenguas vernáculas de Europa. De esta manera, en todos los países en los que triunfó la Reforma, o incluso en aquellos en los que no triunfó pero que se vieron significativamente influidos por ella, se produjeron importantes traducciones de la Biblia en sus respectivos idiomas. Estas traducciones guardan muchas características en común, de manera que pueden ser vistas como un conjunto unificado o familia de traducciones, por lo que se pueden integrar todas juntas bajo la denominación genérica de traducciones de la Reforma. Estas traducciones han sido la verdadera alma de la vida espiritual del pueblo de Dios a lo largo de los siglos y todavía muestran su relevancia para la Iglesia y para el mundo en el día de hoy.

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Más Papistas que Nunca

El “papa” de Roma ya está aquí y, con motivo de las famosas Jornadas Mundiales de la Juventud, más de un millón de jóvenes venidos de todo el mundo se han dado cita en Madrid. Según me cuentan, los viajes de algunos, provenientes de allende los mares, han sido pagados por instituciones de obediencia romana. Pero, en realidad, da lo mismo. No se puede negar que, de una u otra manera, son unos cuantos los que han venido.

Si me preguntan mi opinión acerca de esta visita, les diré que me parece un tremendo acto de idolatría. El que en la Edad Media usaba los títulos mesiánicos no es un ciudadano más. Es la supuesta cabeza de la Iglesia universal. Como ellos mismos han definido hace relativamente poco –en el siglo XX– no una cabeza distinta a la del Señor Jesucristo. Es decir, el Señor y el “papa” son –dicen ellos– la misma cabeza. Sólo que al último lo tenemos más cerca. Con lo que, si son la misma cabeza, entonces se le puede igualmente adorar, como se hace con el pan transubstanciado, supuestamente también el mismo cuerpo. Sí, en realidad no son para nada inocentes estas reuniones masivas, concebidas y llevadas a cabo únicamente para la mayor gloria del “papa”.

Como también saben, la papal visita ha desencadenado la ira de diversas organizaciones laicistas, que aprovechan la circunstancia para reclamar más laicismo al ya introducido últimamente por el Gobierno. Lo cierto es que se da una curiosa coincidencia: Zapatero –el adalid en estos últimos ocho años de la mayor convulsión moral y espiritual que haya conocido el país– tiene que salir del Gobierno cabizbajo, por la puerta de atrás y con la boca cerrada, para que entonces venga el “papa” a mostrarle que él, y sólo él, puede congregar en nuestras tierras a tal número de gente. ¿Podría ZP reunir, por distintas causas, siquiera a una décima parte de los allí congregados? Ni siquiera en sus horas más altas.

Victoria moral por aplastante goleada. Dicho de otra manera, estamos asistiendo a una curiosa manera de demostrar a todos quién realmente tiene los atributos para mandar aquí.

Lo cierto es que el romano tiene un especial interés en el control del país, entiéndase no sólo espiritual sino también temporal. Desde las donatio constantini, e incluso antes, hasta nuestros días. Sabe que España es pieza clave para sus aspiraciones de dominio mundial. A lo largo de toda nuestra Historia hemos tenido su mano encima, tendente sobretodo a hacernos creer a todos que el país de orgullosa tradición cristiana frente a Roma es, en su misma esencia, su más fiel devoto. Y, hasta el momento, casi lo ha conseguido del todo: la alternativa al papismo es la nada… véase, el laicismo nihilista que nos gobierna.

Valga lo hasta aquí dicho para ver, por raro que en principio nos pueda parecer, que el laicismo no es rival para Roma. En el fondo, hasta lo favorece. Lo único que le puede hacer frente y retener es, como se vio hace cinco siglos en Europa, la Reforma bíblica confesional. Precisamente, lo que menos abunda en España en nuestros días.

Pero ha llegado el momento del cambio. Porque las cosas no pueden quedarse así para siempre, ¿verdad? Quien tiene las sietes estrellas en su mano y anda en medio de los siete candeleros de oro (Apoc. 2:1) sigue teniendo todo el control de la situación. Y esto nos hace mantener viva la esperanza de ver llegar algún día la Reforma a nuestro país. Para que, entre otras muchas cosas, el “papa” no vuelva a pisarlo nunca más.

Post Tenebras Lux

Guido de Bres, Confesor de la Fe en Bélgica

Guido de Bres nació en la ciudad de Mons, en el sur de Bélgica, en el año 1522. Su padre era de oficio pintor de cerámica y su madre era una fiel católica-romana. Con la difusión de las ideas de la Reforma, la familia quedó dividida, pues sólo los dos hijos menores (Cristóbal y Guido) y la única hija (Mailette) rompieron con la iglesia papista. No se sabe con precisión acerca de la conversión de Guido, salvo que esta se tuvo que producir antes de cumplir 25 años, fruto principalmente de su lectura personal de la Biblia.

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Los Tratados de Calvino “El Fiel entre los Papistas” y “Excusa a los Señores Nicodemitas”: Separación y Reforma

Estoy muy contento de poder dar estas charlas o conferencias. Como ya se ha dicho, esperamos que esto que comenzamos hoy, con el pequeño grupito que somos, se pueda repetir cada año y que estas conferencias puedan llegar a ser un instrumento de lo que el título general de las Conferencias dice: que haya una “Reforma en España”.

Pero a más de uno, sin duda, le puede resultar un poco fuera de lugar postular la Reforma para el día de hoy. En la inmensa mayoría de los casos, e incluso entre los mismos protestantes, ella es vista únicamente como un acontecimiento meramente histórico. Se piensa que la Reforma tuvo lugar en el siglo XVI, porque estuvo ligada a las condiciones políticas, sociales y religiosas de aquel tiempo. Pero ya no estamos en estas mismas condiciones, y que, por ello, se sigue diciendo, la Reforma es completamente inviable para el día de hoy. En la actualidad, pues, ella sería imposible. Hoy día tenemos iglesias evangélicas (¡y muchas!) como descendientes lejanas de la Reforma, pero movimiento de Reforma, como tal, no… y tampoco habría necesidad de que lo tengamos.

Esto es lo que se considera normalmente. Pero esta es la idea que quisiéramos llegar a desplazar con estas conferencias que inauguramos hoy. En su lugar, queremos implantar su contraria: que no hay cuestión de más actualidad, y cuya realización sea más imperiosa y urgente, que volver a la Reforma hoy. O, lo que es lo mismo, que se dé una nueva Reforma sobre el modelo –doctrinal y eclesialmente hablando– de la que se produjo en el siglo XVI en distintos países de Europa. Y creo que todo esto puede salir muy bien a relucir con el tema de estas dos conferencias, acerca de las dos obras escritas por el Reformador Calvino, “Tratado del fiel entre los papistas”[1] y “Excusa a los señores nicodemitas”. [2]

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Ante la Pornografía por Internet: ¿Doble Moral Evangélica o Sola Reforma?

 

La semana pasada, P+D informó en un artículo que, según un estudio del grupo “Christianet”, el 50% de los cristianos americanos reconoce tener problemas con la pornografía en Internet, y que incluso, según otra encuesta (por cierto, ¿cuál?) la adicción a este tipo de pornografía afecta un tercio de los pastores evangélicos. El redactor de este artículo califica de “asombroso” el porcentaje que este problema alcanza entre las filas de los creyentes. ¿De veras? A nosotros, no nos los parece tanto.

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Juan Calvino, el Teólogo de la Reforma

INTRODUCCIÓN: UNA REHABILITACIÓN PARA LA MODERNIDAD

“No podré nunca unirme a Calvino para invocar su Dios. De hecho, él fue un ateo, lo cual yo nunca podré ser; o más bien su religión fue el demonismo. Si alguien adoró a un Dios falso, fue él. El Ser descrito en los cinco puntos, no es el Dios a quien usted y yo reconocemos y adoramos, el Creador y benevolente Gobernador del mundo; sino un demonio y un espíritu maligno. Sería más perdonable no creer en absoluto en Dios, que blasfemarlo con los atroces atributos de Calvino”.

Estas palabras fueron pronunciadas, en 1823, por el que fuera el tercer Presidente de los Estados Unidos, y el principal redactor de la Declaración de Independencia americana, el unitario (anti-trinitario), deísta y filósofo liberal Thomas Jefferson. [1]

Calvino entró, pues, en la época de la Modernidad, de la mano de algunos de sus mayores artífices, ocupando literalmente el papel de diablo. De hecho, durante siglos el Reformador había sido largamente demonizado por sus tradicionales adversarios católicos-romanos y, en el bando protestante, arminianos. A ellos se sumaban entonces también los detractores provenientes de lo que ahora conocemos como liberalismo, tanto filosófico como teológico.

Desde que estas palabras de Jefferson fueron dichas, en estos últimos y escasos doscientos años, hemos venido asistiendo a una lenta y en buena medida sorprendente recuperación de la figura del reformador Juan Calvino. Bien paradójicamente, saliendo poco a poco de su ancestral demonización, Calvino goza ahora incluso de cierta reputación, siendo aun señalado como uno de los precursores de la liberal civilización de la Modernidad, de la que la formación de los Estados Unidos de América sería uno de sus mayores hitos. Convertido en abuelo lejano de este país de talla mayúscula, hoy por hoy resulta bastante menos impropio reclamarse de Calvino en público que doscientos años atrás.

Esta recuperación de Calvino se ha extendido, también, hasta el ámbito teológico. Ello ha sido sobretodo fruto de las tareas de eminentes plumas neo-liberales, de origen europeo pero que tuvieron durante el siglo XX una enorme repercusión en el protestantismo americano, como Philip Schaff o, sobretodo, Karl Barth. [2] Seguir leyendo

La Necesidad de una Iglesia Confesional

Afirmación 2010 tiene ya una semana de existencia en su versión en español. Si la han leído -cosa que no dejamos de recomendar efusivamente- podrán allí conocer un documento que alza una voz alta y clara acerca de los males que aquejan en nuestros días al mundo evangélico. Son muchos y multiformes, pero todos son síntomas que revelan la misma enfermedad: se puede afirmar que ellos no se hubieran dado si el mundo evangélico hubiera permanecido todavía arraigado a la Reforma y sus Confesiones de Fe. De las cuales, la de Westminster es la máxima expresión.

La Afirmación es un texto nacido de círculos reformados que, en general, mantienen un alto carácter confesional. Por ello, en cierto sentido, ni sus creadores, ni las iglesias de los mismos, ni los signatarios de la Afirmación tienen necesidad de un tal documento. La fe de ellos está expresada de manera positiva en las Confesiones de Fe y Catecismos de la Reforma, y gracias a ello, a lo largo de la Historia y hoy también, han podido ir eludiendo las diversas seducciones que periódicamente aparecen y se reproducen en las iglesias. La denuncia y rechazo de los errores es algo exterior a la Confesión misma, y precisamente ésa es la tarea a realizar por cada generación de pastores y teólogos. Seguir leyendo

Sermón del Domingo (07-03-2010)

Hechos 19:13-20, «Cuando la Palabra Toma La Ciudad»

Génesis 46, «Que Israel No Se Quede En Egipto (Y Los Hijos de Los Creyentes No Se Aparten)»

CULTO DE LA MAÑANA

Hechos 19:13-20, «Cuando la Palabra Toma La Ciudad»

A veces, la Palabra se muestra poderosa sin que el predicador haya hecho nada especial, salvo predicar. Un modelo bíblico de lo que anhelamos ver en nuestro tiempo: una poderosa reforma y avivamiento de la Iglesia.

Escuche la predicación en mp3.

CULTO DE LA TARDE

Génesis 46, «Que Israel No Se Quede En Egipto (Y Los Hijos de Los Creyentes No Se Aparten)»

La preocupación de Jacob era que sus hijos no volvieran a la tierra prometida. La preocupación de todo padre creyente: que sus hijos sigan los caminos del Señor.

Escuche la predicación en mp3