Etiquetado: Reforma Hoy

El Día de los Pequeños Principios, por Juan Calvino

 

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“Porque los que menospreciaron el día de los pequeños principios, se alegrarán”

(Zacarías 4:10)

Nuestro Señor, para mostrar de manera más clara su poder, desde el comienzo actúa poco a poco cuando edifica su Templo espiritual; no se ve nada que sea magnífico o tenga una gran apariencia, como para asombrar los ojos y pensamientos de los hombres, sino que todo es casi despreciable y de poca estima a los hombres. Es cierto que Dios podría manifestar de repente su poder y despertar a todos los mortales y en efecto asombrarlos de admiración. Pero como ya he dicho, quiere aumentar la grandeza y brillo de su poder haciendo maravillas, cuando un pequeño comienzo hace brotar aquello que nadie habría pensado. Y después, también quiere probar la fe de los suyos. Pues es necesario que esperemos siempre más allá de toda esperanza. Porque si los comienzos prometiesen cosas grandes y altas, no habría ninguna prueba ni examen de la fe. Pero cuando concebimos por esperanza las cosas que no se ven, damos a Dios la honra que le pertenece, porque dependemos únicamente de su poder y no de los medios inferiores y secundarios.

Así vemos que se compara a Jesucristo mismo con un retoño que ha brotado de la casa de Isaí (Isaías 11:1). Dios bien podría haber hecho que Jesucristo naciera cuando la casa de David todavía estaba floreciente y que el reino estaba en su esplendor; sin embargo, él quiso que saliera de la raíz de Isaí cuando la dignidad real estaba casi completamente abolida y cortada. Y después, bien podría haber hecho que Jesucristo hubiese venido inmediatamente como un gran árbol, pero él sale como un pequeño renuevo de poca estima. De manera parecida también en Daniel, a él se le compara con una piedra que no es pulida y que es cortada de una montaña (Daniel 2:45). Esto también se ha cumplido en nuestro tiempo y se cumple hoy. Si consideramos cuáles son y han sido los comienzos del Evangelio cuando nuestro Señor lo ha publicado en el mundo, es bien cierto que no había nada magnífico o excelente, según la percepción carnal de los hombres. Y es también la razón por la que nuestros adversarios nos desprecian con tanta seguridad. Nos consideran como la escoria del mundo, y piensan que fácilmente caerán sobre nosotros y nos disiparán con un solo soplido.

Jean Calvin, Leçons et Expositions Familières Jehan Calvin sur les Douze Petis Prophetes, .(Lyon: Sebastien Hono, 1563), p. 482

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Evangélicos en España: Lo Imposible Es Realidad

La existencia del protestantismo en España ha sido a veces calificada de verdadero milagro histórico. Y con razón. En efecto, si ha habido un país del mundo en el que, desde los días de la Reforma hasta la actualidad, todos los factores pueden haberse conjurado para evitar que existiesen hoy creyentes e iglesias, ése es España. Y, sin embargo, aquí estamos. Lo cual se debe única y exclusivamente al Señor soberano de la historia, quien, en la historia misma de los hombres, hace surgir “lo que no es, para deshacer a lo que es” (1 Corintios 1:28).

La imposibilidad del protestantismo en España ya viene dada desde su mismo origen. En el siglo XVI, entre la dinastía de los Austrias y la Inquisición, se nos condenó, por medio de las llamas de las hogueras, a la más completa no-existencia, con lo cual, dicho sea de paso, se concluía también un cambio de rumbo decisivo en la identidad española, cambio que ha perdurado sin muchos cuestionamientos, de acuerdo con el carácter hispano, básicamente conformista, cuando no derrotista, hasta el día de hoy. Seguir leyendo