Ministerio Interno

“Sal de aquí y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si haces esta obra, manifiéstate al mundo” (Juan 7:3-4).

“Manifestarse” (φανερόω), o hacerse visible, al mundo: estas palabras de los hermanos de Jesús son también la continua tentación para los ministros, para los pastores. Dicho con otras palabras, la búsqueda de la notoriedad. A diferencia de Jesús, no hace falta que esta sugestión provenga del exterior. Más bien procede de dentro, de entre los pliegues del propio corazón. La alternativa, permanecer “en secreto” (ἐν κρυπτῷ) se ve como un sinsentido o un fracaso.

Seguir leyendo