Etiquetado: Justificación por la fe

El Mayor Enemigo

John Theodore Mueller“La secta católica-romana es el mayor enemigo de la Iglesia cristiana, puesto que todos los cristianos viven, se mueven y tienen su ser en la doctrina de la justificación por la fe. Pero el papado no permite a sus adherentes aceptar y creer en esta doctrina. Más bien, vilipendia y maldice la doctrina escritural de la justificación por la fe (cf. Concilio de Trento, Ses. 6 Canones 9, 11. 12. 20) y entrena a sus seguidores para que busquen la salvación por las obras. La Iglesia de Roma ha asesinado a miles corporalmente por su adhesión a la doctrina de la justificación por la fe y a millones espiritualmente al enseñarles a confiar en la justificación por obras”.

 

John Theodore Mueller, Christian Dogmatics (Saint Louis: Concordia Publishing House), p. 368. Mueller fue un teólogo luterano americano del s. XX.

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Sermón del Domingo (05-06-2011)

CULTO DE LA MAÑANA

Romanos 8:12-13, “La marca del nacido del Espíritu: Mortificar la carne”

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CULTO DE LA TARDE

Habacuc 2:4, “Justificados sólo por la fe” (Catecismo de Heidelberg, domingo 23)

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El Fracaso del Legalismo

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Como podemos ver semana tras semana, estamos en un lugar muy importante en las Sagradas Escrituras. Aquí, en buena medida, se deciden todas las cuestiones acerca de la justificación por la fe. Y entonces, aquí se deciden buena parte de las cuestiones acerca de la Reforma protestante del siglo XVI. Aquí se decide adónde está la verdad y adónde está el error. La verdad de la Biblia no es doble, ni triple, ni cuádruple. La verdad de la Biblia es una y la enseñanza de este pasaje es una. Sólo uno, por tanto, tiene razón, y la parte que está en el error lo tendría que reconocer de una vez, tendría que darse por vencida. Tendría que venir a la verdad de la Palabra y abrazarla para no volverla a dejar nunca más. Y, como estamos viendo, no tendríamos que nosotros, los que decimos que el hombre es justificado por la sola fe, ir a ellos, los que dicen que son los que tienen fe más méritos, sean estos del tipo que sean; más bien tienen que ser ellos los que tienen que venir a nosotros, y darse por vencidos ya para siempre. Seguir leyendo

Justificación por la Fe y Sacramento

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Llevamos ya dos semanas tratando con una cierta profundidad la doctrina de la justificación por la fe, y como ésta se presenta en este pasaje como una imputación de justicia por parte de Dios. Decíamos la semana pasada que esta idea de imputación de justicia literalmente llena este pasaje, la encontramos casi a cada paso que damos. Y en nuestro texto de hoy también está presente.

En el vs. 9, cuando Pablo dice “porque decimos que a Abraham la fe le fue contada por justicia”. Conviene tener presente que aquí Pablo muy probablemente está elaborando las palabras de Gén. 15:6 citadas en el vs. 3 (“creyó a Dios y le fue contado por justicia”, que tiene el sentido de “se le atribuyó justicia o le fue imputada justicia”) mezclándolas con las del vs. 5 la fe le fue contada por justicia”. El sentido de la expresión en el vs. 9 es, pues, que Dios consideró justa, correcta, la fe de Abraham para imputarle justicia, es decir, que la aprobó, así como también consideró justo a Abraham.

Pero en el vs. 11 nos la volvemos a encontrar, cuando dice “para que también a ellos la fe les sea contada por justicia” –más bien, la traducción correcta debería ser “para que también a ellos se les atribuya justicia –.

En todo caso, en esta mañana no vamos a volver a tratar el tema. Creo que ya lo hemos tratado suficientemente, pero sobretodo porque Pablo en nuestro texto de hoy pasa a tratar otro punto. Y lo introduce precisamente con la pregunta inicial del vs. 9: “¿Es pues esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión?” Una vez más tenemos que hacer una precisión sobre la traducción, pues el texto griego dice literalmente “bienaventuranza sobre la circuncisión, o también sobre la incircuncisión” (“la circuncisión” no “los de la circuncisión”).

Espero no resultar pesado o excesivamente puntilloso al hablar de nuevo de la traducción, pero es que aquí el apóstol puede estar presentando un punto de importancia, como si dijera: “la bienaventuranza de la justificación, ¿está puesta sobre la circuncisión? Es decir, ¿depende de la circuncisión? O lo que es lo mismo, la circuncisión ¿es necesaria para la justificación?”[1] Lo cual el apóstol refuta otra vez por el ejemplo de Abraham. Seguir leyendo