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Guido de Bres, Confesor de la Fe en Bélgica

Guido de Bres nació en la ciudad de Mons, en el sur de Bélgica, en el año 1522. Su padre era de oficio pintor de cerámica y su madre era una fiel católica-romana. Con la difusión de las ideas de la Reforma, la familia quedó dividida, pues sólo los dos hijos menores (Cristóbal y Guido) y la única hija (Mailette) rompieron con la iglesia papista. No se sabe con precisión acerca de la conversión de Guido, salvo que esta se tuvo que producir antes de cumplir 25 años, fruto principalmente de su lectura personal de la Biblia.

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Carta de Prisión de Guido de Bres a su Esposa Catalina Ramon

Guido de Bres (1522-31 de mayo 1567) fue uno de los reformadores en Bélgica. Es el padre de la llamada “Confesión belga de fe”. Pastor de la iglesia clandestina, teólogo y mártir del Señor Jesucristo. Un verdadero héroe de la fe.

Reproducimos íntegramente el texto de su carta de despedida a su esposa, Catalina Ramon, escrita en la prisión, a pocas semanas de su ejecución. No es mi estilo usar muchos adjetivos, pero se trata de un testimonio extraordinario, absolutamente conmovedor.

“Que la gracia y la misericordia de nuestro buen Dios y Padre Celestial y el amor de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, sea con tu espíritu, mi bienamada.

Catalina Ramon, mi querida y bienamada esposa y hermana en nuestro Señor Jesucristo, tu angustia y tu dolor perturban un poco mi gozo y la alegría de mi corazón. Te escribo esta carta, tanto para tu consolación como para la mía; especialmente para la tuya, puesto que siempre me has amado con ardiente afecto y que ahora le ha placido al Señor que seamos separados el uno del otro. Siento tu amargura por esta separación todavía más que la mía. Te ruego de todo corazón que no te dejes turbar en exceso, temiendo que Dios no sea ofendido por ello. Sabes bien que cuando te casaste conmigo, tomaste un marido mortal, que no sabía si iba a vivir un simple minuto más, y sin embargo le ha placido a nuestro buen Dios dejarnos vivir juntos durante cerca de siete años y darnos cinco hijos. Si el Señor hubiera querido dejarnos vivir más tiempo juntos, bien hubiera tenido los medios para hacerlo. Pero no fue tal su voluntad; por consiguiente, que se haga según su buena voluntad y que esta razón te pueda satisfacer.

Por otra parte, considera que no he caído en manos de mis enemigos por casualidad, sino por la providencia de mi Dios, Seguir leyendo