Etiquetado: Gracia

Sermón del Domingo (25-9-2016)

CULTO DE LA MAÑANA

Filipenses 1;9-11, “Creciendo en el amor”

CULTO DE LA TARDE

1 Samuel 28, ” Saúl y la espiritista de Endor”

 

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Dios No es Autor del Pecado, por Pierre Du Moulin

Pierre du Moulin

Acerca de esto hay que poner el dedo en la boca y guardarse de demandar a Dios la razón de sus acciones. No hay que cuestionarle por qué de dos pecadores, Él tuvo a bien hacer gracia a uno y no a otro; como dice S. Pablo en el capítulo 9 de los Romanos, Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? Por la palabra “deshonra” no hay que entender pecado; porque Dios no hace que los hombres sean pecadores, y Él no es el autor del pecado. Por la palabra “deshonra” hay que entender castigo, como se ve en el hecho de que a estos mismos vasos de deshonra, en el mismo lugar, se les llama “vasos de ira” destinados a perdición. Lo cual es una manera de hablar tomada de Daniel, en el último capítulo, donde se dice: Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”.

De la misma manera, si un médico no sana a todos los enfermos que podría, no se puede deducir que Él sea la causa de su enfermedad. Así, aunque Dios no dé Su gracia a todos los pecadores, no se deduce de ello que Él sea la causa de su pecado. Es bien cierto que este médico, al no sanar a todos los que él podría hacerlo, pecaría contra las reglas de la caridad, porque él no es juez; pero Dios es juez, y Él no está sujeto a ninguna ley, y quiere que haya ejemplos de Su justicia, de la misma manera que de Su misericordia. Esto es conforme a la sentencia de Salomón en el capítulo 16 de Proverbios, donde dice: “Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, Y aun al impío para el día malo”. Él enseña que Dios ha destinado al malo, no a ser malo, sino a ser castigado por su maldad, a fin de que Dios sea glorificado.

Pierre Du Moulin, Sixième decade de sermons, (Ginebra : 1647), p. 133s.