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Teodoro de Beza Sobre la Iglesia

Beza

I. Que siempre ha habido y habrá una Iglesia, fuera de la cual no hay salvación.

Habría sido en vano que todas estas cosas de las que hemos hablado hubiesen sido establecidas y cumplidas por la bondad de Dios, si no hubiera gente que recibiera el fruto de las mismas. Asimismo, puesto que Jesucristo tiene un reino eterno (2 Sa 7:16; Lc 1:32,33; Sal 89:37; Sal 110), también es necesario que nunca se encuentre sin súbditos. Es necesario, pues, que desde el comienzo del mundo haya habido una Iglesia, es decir, la multitud y asamblea de personas que agradó a Dios escoger por su gracia, quienes han reconocido y servido al Dios verdadero según su voluntad, por el único medio de Jesucristo recibido por la fe, tal como ha sido dicho ampliamente.

Y es necesario confesar, asimismo, que esta Iglesia y asamblea durará por siempre (Sal 132:13,14; Jer 31,35,37; Mt 28:20), a pesar de los asaltos que todos los infiernos puedan levantar contra ella (Is 54:10; Mt 16:18).

Finalmente, se tiene que confesar necesariamente que, puesto que fuera de Jesucristo no hay salvación, quien muere sin ser miembro de esta asamblea está excluido de Jesucristo y de su salvación (Jl 2:32; Mc 16:16; Jn 3:18), porque la virtud de salvar que está en Jesucristo sólo pertenece a los que lo reconocen como su Dios y único Salvador (Jn 6:37; 17:3; Ga 3:22).

II. No puede haber más que una Iglesia verdadera

Como no hay más que un Dios (Ef 4:4-6), una fe, un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo (1 Ti 2:5) , cabeza de su Iglesia (Ef 1:22; 4:15; 5:23; Col 1:18; 1 Co 11:3), así también no puede más que una sola Iglesia.

III. Por qué llamamos a la Iglesia, Católica

Puesto que Dios ha difundido su Evangelio (Sal 2:7,8; Is 54:1-3; 55:5; Mc 16:15; Hch 1:8; Col 1:23), es decir, la predicación de la salvación, que es el cetro de su reino en todo el mundo, y escogió de todas las naciones a aquellos que le plugo, he aquí la razón por la que es necesario confesar una sola Iglesia católica, es decir, universal; no que ella comprenda a todos los hombres uno por uno (dado que la mayoría de los hombres no lo están; Mt 20:16; Lc 13:23,24), sino porque los fieles han sido esparcidos por toda la tierra, conforme nuestro Señor los escogió, no estando circunscrita a ningún lugar, tiempo o nación (Hch 10:27,28; Ap 7:9; Mt 11:27).

 

Théodore de Bèze, Confession de la foy chrestienne, (Ginebra : Imprimido por Conrad Badius, 1559), p. 147s.

Traducido : Jorge Ruiz Ortiz

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Sermón del Domingo (4-12-2016)

CULTO DE LA MAÑANA

Filipenses 2:12-13,“Ocuparse en la salvación de Dios”

 

CULTO DE LA TARDE

2 samuel 5,“Dios confirma a David como rey de Israel”

El Artículo Sobre la Iglesia en la Confesión de Fe Escocesa

Scotts Confession 1560

Así como creemos en un Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, también creemos firmemente que desde el principio ha habido, hay y al fin del mundo habrá, una Iglesia, esto es, una sociedad y multitud de personas quienes correctamente lo adoran y aceptan por medio de su fe en Cristo Jesús, quien es la única cabeza de la Iglesia, así como a la vez ella es su cuerpo y su esposa. Esta Iglesia es católica, o universal, porque en ella están los elegidos de todas las edades, de todos los reinos, naciones y lenguas, sean judíos o gentiles que tienen comunión y se asocian con Dios el Padre y con su Hijo, Cristo Jesús, por medio de la santificación del Espíritu Santo. Se la llama, por lo tanto, la comunión, no de personas profanas, sino de santos, quienes, como ciudadanos de la Jerusalén celestial, disfrutan de los inestimables beneficios de un Dios, un Señor, una fe, y un bautismo. Fuera de esta Iglesia no hay ni vida ni felicidad eternas. Por lo tanto, rechazamos totalmente la blasfemia de aquellos que afirman que quienes vivan de acuerdo con la equidad y la justicia serán salvos sin tener en cuenta la religión que profesen. Así como no hay vida ni salvación sin Cristo Jesús, de la misma manera nadie tendrá parte en ella, salvo a quienes el Padre les ha dado a su Hijo Cristo Jesús, y a todos los que en el futuro acepten su doctrina y crean en él. (Incluimos a los hijos de los creyentes). Esta Iglesia es invisible, conocida sólo por Dios, quien sólo sabe a quienes ha elegido, e incluye a los elegidos que ya han muerto, a la Iglesia triunfante, a aquellos que aún viven y luchan contra el pecado y Satanás, y quienes vivirán en lo sucesivo”.