Etiquetado: ecumenismo

N.T. Wright o la Recatolización del Pensamiento Protestante

INTRODUCCIÓN

Durham es una pequeña ciudad del nordeste de Inglaterra, pero tiene una gran catedral. Esta diócesis se ha convertido en una de las más importantes para la Iglesia anglicana, en concreto desde febrero de 2003, cuando la reina de Inglaterra aprobó la nominación como obispo de Nicholas Tomas Wright. Esta nominación es un paso más en la deslumbrante carrera de este autor, siempre a caballo entre el mundo académico y la vida de iglesia. Su carrera académica, salvo sus inicios en la universidad de Cambridge y una estancia en Canadá a principios de los años 80, se ha desarrollado básicamente en la universidad de Oxford, en la que, por lo demás, Wright recibió su formación. En el ámbito eclesiástico, Wright ha destacado por haber sido el teólogo oficial del canon en la abadía de Westminster, el mismo lugar donde entre 1643 y 1649, en tiempos de una extraordinaria revolución política y religiosa, una asamblea de teólogos y laicos aprobaron una confesión de fe que se convertiría en el mayor monumento de la ortodoxia reformada, la Confesión de fe de Westminster.

En la actualidad, Tom Wright está en lo más alto del candelero teológico mundial. Por encima de todo, Wright es un brillante comunicador, razón por la cual tampoco le resulta difícil ser un prolífico escrito – con cincuenta y cinco años, “tan sólo” ha publicado más de treinta libros. Wright tiene todas las cualidades para el triunfo: además de su currículum académico, posee una personalidad atractiva, un ameno estilo de escribir y un agudo sentido para contactar con la mentalidad contemporánea. Todavía es joven, teológica y ministerialmente hablando. Se puede decir, utilizando un lenguaje que él suele emplear, que Tom Wright se encuentra en el clímax de su carrera, tras haber conseguido una posición de gran autoridad en su iglesia y en el mundo teológico internacional, empezando a adquirir incluso notoriedad en la sociedad secular como figura mediática. En definitiva, Wright tiene las puertas abiertas de para en par, y el ancho mundo delante de él.

En nuestro contexto español, esta puesta en antecedentes es un paso previo necesario para saber acerca de quién estamos hablando. Tom Wright nos es desconocido, pero si ninguna duda cada vez lo será menos. Coincidiendo más o menos con su nominación como obispo por la reina Elizabet II, ha sido publicada en español la que muy bien puede ser su obra más atrevida y controvertida, aparecida en nuestro país con el título El verdadero pensamiento de Pablo.[1] Seguir leyendo

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Una Europa sin Rostro

Durante el año pasado, el futuro de Europa ha dado un vuelco decisivo, pero no podemos decir aún cuál será el destino final del mismo. En noviembre de 2002, la cumbre de la OTAN en Praga aceptó la integración de los siete países de detrás del antiguo Telón de Acero (las repúblicas bálticas, Rumania, Bulgaria, Eslovaquia y Eslovenia). Estos países se unirán en 2004 a Polonia, la República Checa y Hungría, que ya estaban incluidos. Esto consagra la primacía militar de Occidente en el ex-bloque comunista. Los Estados Unidos se implantan en los territorios anteriormente bajo dominio soviético en Occidente, reforzando así en relación con Rusia la posición de fuerza que tomaron durante la guerra en Afganistán, cuando establecieron bases militares Uzbekistán y Kirguistán.

Además, la guerra relámpago anglo-estadounidense contra Irak ha producido algunas reacciones diplomáticas realmente sorprendentes. En primer lugar, todos los países del Este han apoyado la campaña militar –el ejército polaco incluso situándose en primera línea–. Esto ocurría cuando las tesis EE.UU. no pudieron prevalecer en las Naciones Unidas contra Francia, Alemania y Rusia, que combinaron sus diplomacias en el Consejo de Seguridad, y, especialmente, cuando la mayoría de los países del antiguo bloque del Este –excepto Rumania y Bulgaria, que serán admitidas en el 2007–se preparaban para ingresar en enero de 2004 en la Unión Europea.

Luego, la guerra de Irak, hecha en gran parte, como ahora se sabe, para mantener el dólar de EE.UU. como divisa internacional del petróleo (desde 2000, Irak había elegido que se le pagara en euros), contó con el apoyo diplomático de los Países Bajos, España o Italia, países estrechamente asociados con el destino de la moneda única europea. La aparente paradoja llegó a un punto crítico cuando el primer ministro católico de España, José María Aznar, apareció, sonriente, rodeado por dos presidentes protestantes George Bush y Tony Blair, durante una reunión en las Azores… ¡y esto justo cuando el papa Juan Pablo II anunciaba su intención de comparecer ante las Naciones Unidas para abogar por la paz! El papa, que a pesar de su edad y la enfermedad todavía mantiene todo su fuego, no es la clase de hombre que sufra este tipo de insubordinaciones en silencio. Reaccionó de inmediato haciendo una visita relámpago a España. Esta visita sólo puede ser vista como una expresión de su deseo de marcar la soberanía papal sobre uno de los países más tradicionalmente fieles a Roma. Aun si el papa se guardó de no repudiar en público al presidente Aznar, recibió los elogios de la izquierda tradicionalmente anticlerical por su postura sobre la guerra. El dominio del papado sobre España se ha visto bien fortalecido.

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Aire Fresco

La semana pasada se dieron algunas noticias de gran calado y transcendencia para el mundo evangélico, que bien merecerían  ser comentadas en un blog como éste.

Sin ir más lejos, la plasmación, para quien todavía albergara dudas, de la deriva ecumenista de la Alianza Evangélica Mundial (WEA), de la que la Alianza Evangélica Española (AEE) forma parte, en su participación en la Conferencia Edimburgo 2010. Sí, junto con el Consejo Mundial de las Iglesias.

O también, la histórica participación del presidente de la FEREDE, Mariano Blázquez, en un programa de TVE, “59 segundos”, en el que no se le ocurre otra cosa que atacar, en su cargo de representación de todos los evangélicos españoles, a la Monarquía, señalándola como un obstáculo para el pleno reconocimiento de los protestantes en España. A vueltas con la libertad religiosa, pues, que no gozamos desde los Reyes Católicos…

Pero, qué quieren ustedes que les diga, todas estas cosas, todo este afán de figurar según el mundo, todo este polítiqueo pseudoreligioso, me dan más hastío del que pueda expresar con palabras. Casi tanto como este mundo al que renuncié por Cristo hace 22 años.

Así que mejor les dejo esto: ayer, lunes, mi día libre, salimos toda la familia (mis hijos, mi mujer, un servidor al volante, sin olvidar del perrillo) de excursión a conocer Reinosa, a unos 125 km. de Miranda. La carretera N-232  atraviesa valles sinuosos y montañas imponentes hasta llegar al inicio mismo del embalse de Reinosa. ¿Conocen el embalse de Reinosa? ¡Una auténtica maravilla de paisaje! Allí, a 800 metros de altura y los pies del macizo de las Fuentes Carrionas, ¡el aire sí que es fresco de verdad!

Los Evangélicos y El Aggiornamento (1)

No es exagerado afirmar que, dentro y fuera de nuestras fronteras, el mundo evangélico contemporáneo se encuentra en un momento crucial de su historia. Esta última generación ha sido y está siendo artífice de toda una serie de transformaciones sin precedentes, que están dando como resultado algo nunca del todo conseguido pero que cada vez está más cerca de alcanzarse: la transformación radical de la identidad evangélica. En efecto, la identidad evangélica está sufriendo una erosión continuada en todos los órdenes, algo que se hace evidente con los últimos y descarados ataques al corazón de la Reforma –la justificación por la fe sola– surgidos o amplificados desde nuestras mismas filas evangélicas. Por otra parte, estas transformaciones se han puesto muy de manifiesto en el culto público y comunitario a Dios. Por lo general, ya se da por asumido el cambio de culto como una necesaria adaptación a nuestra época, aunque es por otra parte cierto que éste se ha realizado sin reparar lo suficiente en el hecho de que los cambios no sólo son, como insisten los que los propugnan, meramente culturales, sino también de espiritualidad, de aspiraciones como grupo humano y, en última instancia, de doctrina.

A todo esto, cabe preguntarse si sería lícito denominar tales transformaciones como nuestro particular aggiornamento evangélico. Seguir leyendo

La Reforma y Roma, Quinientos Años Después

“Pues mejor es entrar en el Reino de los Cielos pasando por muchas tribulaciones, que descansar en una seguridad carnal, producida por vanas promesas de una paz falsa”. Éste es el texto de la tesis número 95 que Lutero colgó el 31 de octubre de 1517 en la puerta del castillo de Witemberg, con la intención de proponer una disputa pública entre teólogos sobre la venta de indulgencias. Lutero proclamaba de esta manera que las obras de la Iglesia no puede eclipsar en las conciencias el mensaje del Evangelio, que es la esencia, el corazón mismo de la iglesia y lo único en lo que el creyente puede depositar su confianza para ser salvo. La proclamación de Lutero resultó intolerable para una Iglesia acostumbrada desde hacía siglos a pensar de sí misma como dueña y transmisora infalible de la gracia divina; por la misma razón, ella rechazó asimismo la enseñanza evangélica de la justificación sin participación meritoria del creyente, sino sólo por la fe en la obra perfecta de Jesucristo para el perdón de pecados; por supuesto, tampoco iba ella a aceptar que la Sagrada Escritura se convirtiera en el juez supremo de toda disputa, por encima incluso del juicio que la propia Iglesia emitía sobre éste y cualquier otro asunto. Resultado: León X, el papa del Renacimiento, de los carnavales y de suntuosas cacerías, declaraba en 1520 heréticas las doctrinas de Lutero. A partir de ese momento, nada sería igual. Nacía la Reforma protestante, la cual, a pesar de dificultades de todo tipo, permanece todavía hasta hoy. Seguir leyendo