El futuro está abierto

Todavía es muy pronto para ver hasta dónde van a llegar los efectos de la llamada pandemia del coronavirus en los países occidentales. Pero una cosa está muy clara: nada va a ser igual que antes.

Por lo pronto, además de las decenas de miles de muertos, casi todos ellos mayores de sesenta años, los efectos inmediatos del coronavirus han sido, por citar sólo algunos: interrupción inmediata de todo el comercio mundial, restablecimiento de fronteras, confinamiento de toda la población de los países, parón Leer Más

¿Volver a los Cultos Puede Esperar?

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Protestante Digital publicaba esta semana un artículo, de título “Volver al culto puede esperar”, sobre las dificultades y reticencias para reabrir los cultos públicos en España en la Fase 1 de la vuelta a la normalidad, debido a las medidas impuestas por el Gobierno.

De entrada, hay que decir la sorpresa que produce leer este titular. En realidad, la noticia del artículo no es esta, sino la negativa de la Confraternidad de Ministros de Culto de Madrid (COMIRMA) y de toda una denominación, la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE), de realizar cultos públicos en la Fase 1, cuando estos pasan a estar permitidos por el Gobierno. El titular, por tanto, no es informativo, sino valorativo, y tiende a dar por bueno la negativa de volver a los cultos públicos, induciendo a que la gente lo considere así.

Sin entrar a valorar las razones aducidas por unos y otros –por ejemplo, las presentadas por Leer Más

El Presidente Sánchez Debe Dimitir y Dar Paso a un Gobierno de Concentración Nacional Bajo la Presidencia del Rey

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez:

Como Presidente del Gobierno, durante los meses de enero y febrero –cuando el coronavirus avanzaba imparable en el mundo– su principal responsabilidad era la de prever el peor escenario posible para el país y tomar las medidas necesarias y oportunas para afrontarlo. Sin embargo, no fue hasta el 9 de marzo, un día después de sus manifestaciones socialcomunistas-feministas, cuando empezó a actuar, y esto de manera absolutamente caótica e improvisada.

Ahora, tres semanas después de las manifestaciones del 8 de marzo, no hay rincón de España en el que no haya casos de coronavirus y ya tenemos casi ocho mil muertos –en realidad, son muchos más, como usted sabe bien–.[1] La epidemia, descontrolada, amenaza con atacar la ya escasa y envejecida población de la España rural.

Después, como la epidemia ha avanzado de manera descontrolada durante este mes de marzo, usted ha ordenado el confinamiento y el parón de toda actividad económica y laboral del país, salvo las consideradas esenciales para la supervivencia de la población.

Se lo ha jugado todo así a una sola carta, confinando masivamente a la población a la espera de que el pico de la epidemia aparezca uno de estos días o que la vacuna llegue a tiempo. Pero si, como afirman estudios científicos,[2] el pico llega a principios de junio o si la vacuna al final no llega o no es eficaz, ¿qué va usted a hacer? ¿Confinarnos a todos hasta septiembre? ¿Y qué pasará cuando la gente vuelva al trabajo después de la crisis y se encuentre con que su empresa ha cerrado? ¿O qué va a pasar con los centenares de miles de autónomos que van a quebrar?

Su negligencia en la previsión y su nefasta, por caótica e improvisada, gestión de la crisis del coronavirus suponen ya la mayor tragedia, en pérdida de vidas humanas, desde la Guerra Civil, y amenaza en convertirse –Dios no lo quiera– en la mayor hambruna desde la Posguerra.

Usted y el Gobierno que usted preside han atentado gravemente contra el pueblo y la nación.

Su nefasta gestión de la crisis,  sobre todo por su injustificable negligencia en cuanto a la previsión, bien merece el calificativo de criminal. Espero que la denuncia que le han puesto en el Tribunal Supremo, al amparo del art. 102.1 de la Constitución, prospere y que pague con muchos años de cárcel.

Cuando usted juró el cargo de Presidente del Gobierno, no lo hizo por Dios, sino “por su conciencia y honor”. Lo cual incluía ejercer con diligencia con las obligaciones del cargo, de las cuales la principal es la preservación del bienestar de la nación y de la vida de sus ciudadanos.

Apelo, pues, a su conciencia y honor para que dimita usted y el Gobierno que usted preside, y deje paso a un Gobierno de concentración nacional apartidista, formado por la máximas autoridades sanitarias y económicas en el país, bajo la presidencia del Rey de España.

[1] Ver https://elpais.com/sociedad/2020-03-27/el-coronavirus-causa-mas-muertes-de-las-detectadas.html

[2] Ver http://covid19.webs.upv.es/INFORMES/Informe_22032020.pdf