Etiquetado: Comentario de Juan Calvino

Dios Salve al Rey

Cuando se lee o interpreta la Biblia, es ciertamente difícil poder sustraerse a las propias presuposiciones fundamentales, que muchas veces no son más que los prejuicios heredados de la cultura ambiente. El resultado de ello es que se tiende siempre a proyectar y superponer nuestra propia cultura o manera de ver las cosas a lo declarado en la Sagrada Escritura. De esta manera, está claro que el criterio de verdad y la realidad última siempre seguirá siendo nuestro presente y que el contenido de las Escrituras siempre tenderá, de una manera u otra, a confirmarlo.

Un excelente ejemplo de todo esto lo tenemos en la declaración de Pablo en 1 Timoteo 2:1-2. “Amonesto pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.”

¿Cuál es el verdadero alcance de este texto? ¿Por cuál cosa nos está Pablo exhortando a que los creyentes oremos?

Según nuestra manera de ver, heredada del estado de cosas intelectual, político y social a este lado de la Modernidad, seguramente explicaremos este texto diciendo que Pablo nos exhorta a que oremos solamente para que los reyes y las autoridades gobiernen bien y nos concedan “la libertad” para que nosotros vivamos “quieta y reposadamente, en toda piedad y honestidad”. Interpretamos así este texto a partir de nociones que en nuestros días nos son fundamentales e incuestionables como la libertad de cultos o la aconfesionalidad del Estado. Esto, lo dicho, lo hemos hecho todos, y he de decir que yo también muchas veces he enseñado este texto en este sentido.

¿Es éste el sentido de las palabras de Pablo aquí? ¿Está Pablo preocupado por nuestros problemas intelectuales y culturales, que estarían todavía por llegar y que tardarían casi dos mil años en aparecer? Pero sobretodo, ¿es esto la justa exposición del pensamiento de Pablo en este mismo pasaje?

Para ver el alcance de este texto, estos dos primeros versículos del capítulo han de ser interpretados en su propio contexto. Seguir leyendo

Anuncios