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A Propósito de la Declaración de Manhattan

La llamada “Declaración de Manhattan”, redactada y firmada en Estados Unidos entre los meses de octubre-noviembre pasados, ya es conocida en España. Esta Declaración se presenta como un manifiesto de altas personalidades católicas, evangélicas y ortodoxas en asuntos tales como el aborto, la clonación o la homosexualidad, y ha suscitado muchas reacciones, tanto a favor como en contra, dentro y fuera de los círculos evangélicos. Una vez llegada y conocida aquí, es conveniente que nuestra reacción a la misma sea comedida y reflexiva.

Intentando, pues, poner el texto en su contexto, hemos de pensar que la Declaración de Manhattan supone una respuesta a leyes de la administración norteamericana como la “Ley de Crímenes de Odio” (Hate Crimes Bill, firmada por Obama precisamente el 28 de octubre de 2009) o también, a uno de los proyectos estrella de la nuevo gobierno demócrata, el intento de creación de una Seguridad Social universal, pero que incluya el aborto como una prestación sanitaria más. De esta manera, la Declaración afirma resueltamente que no aceptará imposiciones del Gobierno de Obama en estas materias que vayan en contra de sus conciencias, y éste muy bien podría ser el punto principal del manifiesto.

La Declaración de Manhattan es, por ello, un documento propiamente americano. Pero la verdad es que es más que eso, pues claramente nace con la vocación de convertirse en una especie de manifiesto internacional sobre estos asuntos éticos, fijando la posición cristiana en los mismos. Muestra de ello es que en su página web, la declaración esté disponible traducida a nada menos que 14 idiomas. Seguir leyendo

Los Evangélicos y El Aggiornamento (6)

Parte 5

d) Por último, se podría también hablar del marasmo en el que se halla sumido el mundo evangélico americano con la publicación de documentos tales como Evangélicos y católicos juntos (1994) o El don de la salvación (1997). Es cierto que estos documentos son inseparables del contexto cultural americano, es decir, la lucha de la “mayoría moral” conservadora, de raíces cristianas, para mantener el país frente a los efectos destructores del radicalismo postmodernista. Que los evangélicos, en un país en el que cuentan con una importante presencia pública, actúen para contrarrestar la destrucción de la cultura realizada por los subproductos contemporáneos del liberalismo filosófico y teológico clásicos, es algo innegable. Lo que es totalmente inadmisible que esto sea hecho al precio de silenciar o sacrificar las afirmaciones evangélicas fundamentales, aun en las doctrinas de la salvación. Seguir leyendo