Etiquetado: Circuncisión

Lo que la Circuncisión Realmente Significaba (Justo lo Contrario de lo que Normalmente se Cree), por Geerhardus Vos

Geerhardus_Johannes_Vos_(1862–1949)

Dos hechos son significativos para comprender doctrinalmente la circuncisión: primero, fue instituida antes del nacimiento de Isaac; segundo, en la revelación que la acompañaba sólo se hacía referencia a la segunda promesa, relativa a la numerosa posteridad. Estos dos hechos juntos muestran que la circuncisión tiene que ver con el proceso de propagación. No en el sentido de que el acto [de la propagación] sea en sí mismo pecaminoso, pues no hay rastro de esto en ninguna parte del Antiguo Testamento. No es el acto, sino el resultado, es decir, la naturaleza humana, lo que es impuro y tiene necesidad de purificación y recibir cualificación. Es por eso que la circuncisión no era aplicada, como entre los paganos, a los jóvenes ya crecidos, sino a los infantes en el octavo día. La naturaleza humana es impura y está descualificada desde su mismo origen. El pecado, por consiguiente, es un asunto de la raza y no sólo del individuo. Se tiene que insistir especialmente en la necesidad de cualificación bajo el Antiguo Testamento. En aquel tiempo, las promesas de Dios tuvieron una referencia próxima a lo temporal, a las cosas naturales. Se daba el peligro, así, de que se pudiera entender que la descendencia natural era poseedora de la gracia de Dios. La circuncisión enseña que la descendencia física de Abraham no es suficiente para hacer verdaderos israelitas. La impureza y la descualificación de la naturaleza deben ser quitadas. Hablando en un sentido dogmático, por tanto, la circuncisión representa la justificación y regeneración, más la santificación (Romanos 4:9-12; Colosenses 2:11-13).

Geerhardus Vos, Biblical Theology, (Edimburgo: Banner of Truth, 2012), p. 90.

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Justificación por la Fe y Sacramento

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Llevamos ya dos semanas tratando con una cierta profundidad la doctrina de la justificación por la fe, y como ésta se presenta en este pasaje como una imputación de justicia por parte de Dios. Decíamos la semana pasada que esta idea de imputación de justicia literalmente llena este pasaje, la encontramos casi a cada paso que damos. Y en nuestro texto de hoy también está presente.

En el vs. 9, cuando Pablo dice “porque decimos que a Abraham la fe le fue contada por justicia”. Conviene tener presente que aquí Pablo muy probablemente está elaborando las palabras de Gén. 15:6 citadas en el vs. 3 (“creyó a Dios y le fue contado por justicia”, que tiene el sentido de “se le atribuyó justicia o le fue imputada justicia”) mezclándolas con las del vs. 5 la fe le fue contada por justicia”. El sentido de la expresión en el vs. 9 es, pues, que Dios consideró justa, correcta, la fe de Abraham para imputarle justicia, es decir, que la aprobó, así como también consideró justo a Abraham.

Pero en el vs. 11 nos la volvemos a encontrar, cuando dice “para que también a ellos la fe les sea contada por justicia” –más bien, la traducción correcta debería ser “para que también a ellos se les atribuya justicia –.

En todo caso, en esta mañana no vamos a volver a tratar el tema. Creo que ya lo hemos tratado suficientemente, pero sobretodo porque Pablo en nuestro texto de hoy pasa a tratar otro punto. Y lo introduce precisamente con la pregunta inicial del vs. 9: “¿Es pues esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión?” Una vez más tenemos que hacer una precisión sobre la traducción, pues el texto griego dice literalmente “bienaventuranza sobre la circuncisión, o también sobre la incircuncisión” (“la circuncisión” no “los de la circuncisión”).

Espero no resultar pesado o excesivamente puntilloso al hablar de nuevo de la traducción, pero es que aquí el apóstol puede estar presentando un punto de importancia, como si dijera: “la bienaventuranza de la justificación, ¿está puesta sobre la circuncisión? Es decir, ¿depende de la circuncisión? O lo que es lo mismo, la circuncisión ¿es necesaria para la justificación?”[1] Lo cual el apóstol refuta otra vez por el ejemplo de Abraham. Seguir leyendo

Sermón del Domingo (28-11-2010)

CULTO DE LA MAÑANA

Romanos 4:9-12, “Justificación por la fe y sacramento”.

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CULTO DE LA TARDE

Mateo 6:10, “Venga tu reino”

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