Etiquetado: Catecismo Menor

Beneficios Tras la Muerte

En cuanto al estado tras la muerte, hay errores recurrentes, que reaparecen periódicamente en la iglesia, y errores que siempre están ahí. Desde la psicopaniquia hasta el aniquilacionismo, sin olvidarnos de inventos tales como el purgatorio. Sin embargo, la sencilla respuesta del Catecismo Menor expresa la verdad de manera clara y sin aspavientos.

Escuche el estudio bíblico en mp3 [Catecismo Menor de Westminster, P. 37]

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Nuestro Rey Jesucristo

El tercer oficio de Jesucristo para los creyentes es su oficio regio. En éste desembocan los dos primeros (el profético y el sacerdotal) y es éste el  comporta la adhesión del creyente y su fidelidad. ¡Su obediencia, con todas sus consecuencias!

Puede escuchar el estudio bíblico en mp3. [Catecismo Menor de Westminster, p. 26]

El Sumo Sacerdote Jesucristo

El segundo oficio que ejecuta Jesucristo para el creyente es el de Sacerdote. Principalmente lo ejecuta para con Dios. El sufrimiento y muerte en sacrificio de Jesucristo es la satisfacción por el pecado. La obra del Sumo Sacerdote celestial la presenta en el cielo para su pueblo. Es muy importante tener las ideas claras en cuanto a este artículo de la fe.

Escuche el estudio bíblico en mp3 aquí. [Catecismo Menor de Westminster, p. 25]

Jesucristo, Nuestro Profeta

Tengo la impresión que este estudio es más importante de lo que pueda parecer a primera vista. Partimos del hecho de que, efectivamente, Jesucristo es nuestro Profeta, el Profeta por excelencia, el Profeta con mayúsculas. A continuación vemos cómo Él ha ejercido como nuestro Profeta en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento y ahora también, Él nos habla desde los cielos (Hebreos 12:25).

La pregunta a considerar es ésta: ¿tiene el orden de los tres oficios de Cristo (Profeta, Sacerdote y Rey) alguna importancia? ¿Podría ser que, normalmente, nosotros evangélicos invirtamos este orden, no poniendo el oficio de Profeta en primer lugar? Sin embargo, si no somos enseñados por Dios en las cosas que pertenecen a la salvación, no vamos a poder creer en su oficio sacerdotal y ni mucho menos someternos a su oficio regio.

Planteándolo en términos prácticos: ¿se han de convertir para luego ser enseñados, o han de ser enseñados para que se conviertan?

Las consecuencias de esta inversión resultan evidentes, incluso llegan a ser de gran escala. Con el orden de oficios invertido, por lo pronto desligamos la evangelización de la enseñanza. Sin embargo, en la Biblia, aun en la llamada “Gran Comisión” (Mateo 28:19-20) vemos que la misión y la evangelización precisamente está concebida en términos de enseñanza. El ser enseñados por Dios es aun una de las promesas de la Nueva Alianza o Pacto de Gracia (Hebreos 8:10-11). Así, por lo tanto, esta enseñanza que es previa a la conversión es la que la Iglesia, como medio e instrumento en las manos del Señor, ha de proporcionar a las personas comprendidas en la administración del Pacto de Gracia, para que ellas lleguen así a la salvación.

Enfocar las cosas de esta manera comenzará a corregir bastantes puntos de vista defectuosos no sólo en cuanto a la salvación, sino también al ministerio de la Iglesia.

Puede escuchar el estudio bíblico en mp3 pulsando aquí. [Catecismo Menor de Westminster, p. 24]