Categoría: Adoración

El Salterio, Impreso y Ya a la Venta

El Salterio Completo en Lengua Castellana ya ha salido de la imprenta y está a la venta. Ha sido publicado por Publicaciones Faro de Gracia y puede ser comprado on-line aquí.

Se trata de los 150 Salmos de la Biblia, totalmente íntegros y versificados para ser cantados con las melodías del Salterio de Ginebra. Cuentan con la traducción del Prólogo de Juan Calvino y de las introducciones a cada salmo que figuraban en el Salterio en francés original. El principio que ha guiado la obra ha sido el de permanecer lo más cercano posible al texto bíblico en español, el de las versiones Reina-Valera de 1909 y 1960, de manera que el texto bíblico sea totalmente reconocible por todos, aun contando con las exigencias formales de ponerlo en verso.

Esta obra nos ha ocupado siete años de continuo trabajo y revisión. No ocultamos que el verlo ahora publicado es algo que nos llena de satisfacción, sobretodo porque su objetivo no es otro que la adoración pública al Señor por parte de Su iglesia. Esperamos, pues, que con él se pueda recuperar el culto protestante histórico en las iglesias evangélicas de habla hispana, algo que hoy es de tanta importancia.

Sabemos que el Salterio es prácticamente desconocido y que incluso se tiene dudas de que se pueda cantar hoy día. Pero nosotros estamos totalmente convencidos de que esto es posible. Basta con creer en la importancia del canto de los Salmos en general y cultivar el amor por el Salterio de Ginebra en particular, además de acertar en la manera de cómo cantarlos en la congregación hoy. Por ello, en  los días que vienen vamos a ir dando nuestras indicaciones al respecto.

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La Adoración Según Calvino (y La Reforma)

Acercándonos ya al fin de semana y a los cultos dominicales al Señor, sería conveniente considerar brevemente cómo la Reforma entendía el acto mismo de adorar o qué es la adoración. Y para ello, nada mejor que traer al reformador Calvino y el tratado que él escribió al emperador Carlos I, La necesidad de reformar la Iglesia. Calvino define así la adoración:

“Veamos ahora a qué nos referimos por el culto legítimo de Dios.  Su fundamento principal es reconocerlo como Él es, la única fuente de toda virtud, justicia, santidad, sabiduría, verdad, poder, bondad, misericordia, vida y salvación; de acuerdo con esto, el atribuirle y rendirle la gloria de todo lo que es bueno, buscar todas cosas sólo en Él, y en cada necesidad recurrir a Él solamente.  De aquí nace la oración, de aquí la alabanza y la acción de gracias, que son las pruebas de la gloria que le atribuimos.  Esto es aquella santificación genuina de su nombre que Él requiere de nosotros por encima de todas las cosas.  A esto se le une la adoración, por la cual le manifestamos la reverencia debida a su grandeza y excelencia; y a esta adoración las ceremonias le están subordinadas, como ayudas o instrumentos, para que, en el desempeño del culto divino, el cuerpo pueda ejercitarse al mismo tiempo con el alma.  Después de esto viene la renuncia propia de uno mismo, cuando (renunciando el mundo y la carne) somos transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento: y ya no vivimos más para nosotros mismos, sino que nos sometemos para ser gobernados y movidos por él.  Por esta renuncia propia de uno mismo se nos instruye a la obediencia y lealtad a su voluntad, para que su temor reine en nuestros corazones, y regule todas las acciones de nuestras vidas” [1]

En esta cita, vemos que el alma, la esencia de la adoración no es otro que el ser de Dios. Seguir leyendo