Cuando la Izquierda Todavía Le Cantaba a Dios

 

“Sólo le pido a Dios” –canción compuesta por el cantante argentino León Gieco en 1978, versionada entre muchos otros por la también argentina Mercedes Sosa y popularizada aquí en España en los años 80 por la, por decirlo de algún modo, estrella del tardofranquismo, Ana Belén, quien con su marido Víctor Manuel se reconvirtió a las ideas comunistas por allá los años de la Transición– es una muestra de la llamada Teología de la Liberación puesta en música.

Esta canción acompañó mis años de ateísmo durante la adolescencia, durante los años 1983 a 1987. Un ateísmo que fue resultado principalmente del intensivo adoctrinamiento ideológico por parte de los profesores en el último año de la educación primaria (E.G.B.) en lo que todavía entonces se llamaba “educación nacional” (hoy en día, colegio público). Ya a finales de 1982 hasta junio de 1983, con una precocidad histórica verdaderamente notable, durante todas las tardes se nos enseñó a tope –y repito, en un colegio de la educación nacional– materias extraescolares tales como el evolucionismo, el materialismo dialéctico, lo que hoy de manera cursi se llama “educación afectivo-sexual” (en el que entraban cosas tales como la contracepción, una apertura al aborto y la aceptación de la homosexualidad) e incluso por parte de algún profesor, alguna que otra insinuación más o menos abierta acerca del independentismo, que por aquel entonces era prácticamente inexistente en la sociedad catalana. Algo absolutamente innovador para la época, que es lo que más o menos ahora se ve por todas partes.

Evidentemente, durante aquellos años esta canción no me hizo creer en Dios para nada. La escuchaba, la cantaba, aportaba algo de colorido a mi imaginario por su melodía con sabor latino y me informaba de que también había gente que, a juzgar por sus canciones, todavía creía en Dios, aunque tenía las mismas ideas que yo, un jovenzuelo comunista aspirante a revolucionario. La canción y sus ideas eran un detalle o un añadido, o más bien un decorado. Pero el marco conceptual en el que todo se explicaba y todo tenía una solución era el marxismo, en el que el “factor Dios” se puede omitir perfectamente sin que el edificio ideológico sufriera merma alguna.

En cuanto a la Teología de la Liberación, se puede decir que fue la adaptación y desarrollo del nuevo espíritu e ideas que se implantaron en el catolicismo romano a partir del periodo de entreguerras, en las que el filósofo francés Jacques Maritain tuvo un papel fundamental. La idea principal: la Iglesia tenía que acompañar a las clases populares, pasando de la confrontación con los líderes izquierdistas (ver, en clave de humor, las películas de los años 50 sobre el cura Don Camilo y el alcalde Peppone) a proporcionar un soporte digamos espiritual a los movimientos obreros.

Bien, ya estamos en condiciones de ver cuál ha sido el resultado de esta derivación ideológica en el seno de la Iglesia católica romana. Ayer, 15 de junio de 2018, se aprobó en Argentina, por una estrecha votación, el aborto libre en las primeras semanas de embarazo. Sí, el mismo país del que salió “Sólo le pido a Dios”. El mismo país del actual “papa”.

La Teología de la Liberación no ha hecho para nada lo que se proponía, que era básicamente dos cosas: detener el avance del protestantismo en América Latina y redirigir sus movimientos populares que evidentemente tenían como “materia prima” a bautizados y fieles católicos romanos. Un par de generaciones más tarde, las masas y los movimientos populares, como no podía ser de otra manera, han seguido fieles a los postulados izquierdistas, hasta llegar a su conclusión lógica final, el punto en el que se prescinde totalmente de Dios. Y mientras tanto, los creyentes que había o hubiera podido haber en la Iglesia católica romana se han pasado en masa a las iglesias evangélicas, en las que ciertamente hay de todo, pero donde todavía resuena con bastante claridad el evangelio de Jesucristo y se experimenta la realidad de la conversión y la nueva vida en Cristo para guardar los mandamientos de la Palabra de Dios.

La apuesta histórica del catolicismo romano en el siglo XX ha resultado ser un fiasco monumental. Y por lo visto, siguen empeñados en mantenerlo vivo en el siglo XXI.

Las iglesias evangélicas no deberían perder la oportunidad, ni el tiempo, para abrazar plenamente la Reforma, porque todo lo que no sea seguir la enseñanza bíblica íntegramente y en su plenitud está abocado a fracasar. La Reforma en la actualidad es posible, pero ella comienza por nosotros.

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  1. Ness Pasorrianse

    Me llamo Emmanuel y soy argentino. A diferencia de ud. soy protestante de tercera generación en mi familia. Mi abuela y mi madre se convirtieron a mediados de los años 80, poco años después de la vuelta de la democracia al país. El tipo de prostestantismo que me fue inculcado fue de corte pentecostal, mi familia se convirtió en un campaña evangelística, un tipo de proseletismo en el país que ya es una tradición nacional desde que el predicador Tommy Hicks predicase en la cancha de Atlanta y Huracán durante casi dos meses. Esa canción de Leon Gieco la escucho desde niño, no es mi favorita la verdad, pero acompañó a la lucha de grandes crímenes en el país desde el crimén de María Soledad Morales, el juicio a ex represores de la última dictadura militar, etc. La Iglesia Evangélica nunca se involucró en esta lucha por justicia,a excepción del caso Omar Carrasco que fue un criemen denunciado por el hoy desaparecido diario evagélico ¨El Puente¨.
    En lo personal la teología de la liberación no me atrae, no llegó a crecer debido al asesinato de varios curas clave del movimiento y por que la teología de la liberación no pudo crear una economía de acuerdo a sus directrices sea de agricultura o pequeña industria. Pero está presente en los curas diosesanos de parroquias como ¨los curas villeros¨ Actualmente congrego en la Iglesia Presbiteriana San Andrés en la localidad de San Antonio de Padua en la zona oeste del Conurbano Bonaerense, somos un congregación pequeña en comparación de otras iglesias de San Andrés y somos un varieté de lo mas pintoresco. Y muchos no estamos de acuerdo con la tradición Reformada o el calvinismo, algunos de mis hermanos aplican el consejo de Pablo; ¨tomar lo bueno y desechar lo malo¨. Yo soy más radical, no me cae bien Juan Calvino, impuso su interpretación de la Escrituras en toda Ginebra cuando lo volvieron a llamar, pero éste se hizo rogar, Había un dicho en esos días: ¨Vista Roma se acabó la fe¨, y Casiodoro de Reina fue expulsado de Ginebra por influencia del propio Calvino dijo: ¨Ginebra se ha convertido en una segunda Roma¨. La Tradición Reformada en la Argentina la profesan una rancia ultraderecha que tanto perjudica a las masas, y no la necesitamos, en lo personal prefiero el luteranismo alemán o danés contemporaneo. EL Calvinismo hasta los años 90 justificó el apartheid en Sudáfrica y la ondena social de los afroamericanos en USA. He visto algunos videos suyos en YouTube y lo juzgo como un hombre inteligente e instruido, pero predica como un maestro de manual, sin reflexión propia. Usted es un converso y problamente no acepte mis palabras solo le pido reflexione un poco más en la situación d elas iglesias evangelicas.
    En Argentina ya hay media sanción del aborto, en lo personal estoy en contra, pero como opina el teólogo Luis Jovel a la madre después se la deja desamparada, Además en los países dónde la Reforma se originó se practica el aborto; Alemania, Suecia, Suiza, Inglaterra, Escocia. Noruega, DInamarca se practica el aborto, si la Reforma a ellos no les sirvio ¿porque a nosotros si? Habla de la Reforma como si fuera el Edén perdido y no lo es, Lutero se contradijo totalmente y exhortó a los principes a matar a los campesinos anabaptista, ´por eso tuvo que hacer varias confesiones con otros teologos por eso se lo conoce como Reforma Magisterial y se interpreta la Escritura a la luz de las Cinco Solas. Podría seguir pero me estoy radicalizando.

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    • Jorge Ruiz Ortiz

      Gracias por su comentario, Emanuel. Por acotar algo mi respuesta a lo esencial, creo que no es correcto dibujar un mapa eclesiástico-teológico, en el que estar en contra del aborto sea lo propio del pentecostalismo y de la “rancia ultraderecha”, como dice, y que los evangélicos hemos de intentar buscar espacios más amplios, libres o humanistas. Estar en contra del aborto es lo propio del cristianismo a secas. Desde sus mismos inicios, frente a la Roma pagana, la Iglesia ha estado condenando el aborto. Tampoco es correcto identificar el aborto con los países en los que triunfó la Reforma y que por ello los protestantes en países de tradición católica-romana, como usted y yo, hemos de tener una actitud más abierta. Sí, en los países que usted cita triunfó la Reforma hace 500 años, pero sus iglesias oficiales hace mucho tiempo que han abandonado la Reforma para cambiarla por el liberalismo teológico. Los liberales primero tomaron los centros de enseñanza y como consecuencia ganaron la mayoría del cuerpo pastoral. En la actualidad, el cristianismo en estos países es apóstata, es irreconocible como verdaderamente protestante o reformado, en lo doctrinal, en la predicación del Evangelio o en la moral cristiana. Estas iglesias nacionales están en una pérdida imparable de membresía, están agonizando, sobreviviendo únicamente de las ayudas estatales o de la venta del patrimonio inmobiliario que les queda (las iglesias que están vacías). Si el mundo evangélico se quiere suicidar, puede seguir su ejemplo. Y lo único que conseguirán los países de Latinoamérica que implantan el mismo aborto que rige en Europa es un suicidio moral, espiritual pero también demográfico. Sí, se lo tengo que decir: Europa literalmente se ha suicidado. Las consecuencias de ello tal vez no las vayamos a ver usted y yo durante lo que nos queda de vida, pero si no hay un gran avivamiento del cristianismo en Europa, ciertamente lo sufrirán nuestros hijos y nietos.

      Por otra parte, siempre se podrá intentar encontrar argumentos y situaciones para justificar el aborto. El que usted cita, de la mujer desamparada, por ejemplo. Siempre este tipo de cosas se implanta por “la vía caritativa”. De acuerdo que la situación de la mujer en Latinoamérica es complicada. Pero con la nueva ley van a abortar, sobre todo, señoras casadas, como una variante más de método anticonceptivo. El supuesto del desamparo no sirve para justificar todo tipo de abortos, y ni siquiera llega a justificar el aborto como tal. Implementar el aborto no va a mejorar la situación de la mujer en sus países. Los hombres no se van a hacer más responsables de sus actos, ni las mujeres por otra parte tampoco. La solución al desamparo, etc., no es el aborto: es seguir la moral sexual bíblica. Con el aborto libre, la irresponsabilidad de unos y otros se va a perpetuar.

      Le agradezco también que vea vídeos míos en Youtube. No entiendo qué es eso de “maestro de manual”. Pero, bueno, créame que no es una de mis metas el ser original en la vida, y ni mucho menos en el ministerio.

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