El Etos Marcial del Culto Reformado Histórico: El Canto de Salmos y La Persecución en Francia (Parte 4)

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[Continuamos con la excelente serie del Pastor John Sawtelle[1] acerca de la historia de los Salmos de Ginebra y su papel en la Reforma y las Guerras de Religión de los siglos XVI y XVII en Europa. Pueden consultar el original en inglés aquí].

Continuando con nuestra serie sobre la relación del canto de Salmos con la vida corporativa y la experiencia de las iglesias reformadas que abrazaron la teología de la adoración expuesta por Juan Calvino, tenemos que tratar ahora acerca del canto de Salmos y la persecución. Se considerará la experiencia de las iglesias reformadas en tres regiones geográficas distintas en Francia. A lo largo de los párrafos siguientes, destacaremos algunos hechos y puntos de vista más importantes proporcionados por el Dr. Reid.

En primer lugar, los reformados encontraron una fuerte oposición al canto de Salmos por parte de las autoridades francesas proclives a la Iglesia católica-romana en la ciudad de París. Ya en octubre 1557, en París, los hugonotes estaban perseguidos por los gobernantes. Dr. Reid cita un caso particular de persecución que se produjo en una reunión de hugonotes en casa de un ciudadano de París, en la Rue St. Jacques, detrás de la Sorbona. Allí, cientos de hugonotes se reunieron para el culto y mucha gente que no cabía se quedó fuera de la casa. El clero de la Sorbona, alertado acerca de la reunión, reunió una turba de maleantes, los comisionó y envió a detener a los hombres que estaban la reunión. Cuando llegaron, una parte importante de los hombres huyó apresuradamente de la casa, dejando atrás a las mujeres y los niños, creyendo que los enviados del clero los respetarían. Se equivocaron, pues muchas mujeres y niños fueron encarcelados por largo tiempo; sin embargo, la detención dio lugar a que creciera el antagonismo, puesto que los presos pasaban la mayor parte de su tiempo cantando Salmos al unísono. En cuanto a los hombres, muchos de ellos serían posteriormente capturados y quemados en las hogueras por el acto subversivo de practicar su fe reformada con su señal distintiva de cantar Salmos. Llegados a este punto, es razonable preguntarse si estos cristianos habrían sido tan salvajemente perseguidos si se hubieran reunido para cantar himnos y canciones de alabanza “ministrados” por gente con un talento natural para la música, cantando en coros, tríos, dúos y solos. Mientras es difícil responder a esta pregunta de manera que todos queden satisfechos, existe la conjetura razonable, basada en el conocimiento de los hechos, de que los reformados en ese caso no habrían experimental una tan severa persecución. Es innegable que el canto de Salmos generó una fuerte oposición entonces, como lo hace ahora.

En segundo lugar, se dieron enfrentamientos similares en La Rochelle y en otros lugares. Ya en 1550, los documentos de los tribunales eclesiásticos muestran que las autoridades prohibieron la importación del Salterio de Ginebra. Por aquel mismo tiempo, el canto de Salmos halló oposición en el Bas-Poitou, Bourges y Burdeos. En todos estos lugares, las autoridades civiles y eclesiásticas mantuvieron la posición de que este canto “era ridículo y causaba un gran escándalo para la religión cristiana”. En Nantes, el odio hacia el canto de Salmo fue tal que las autoridades, en 1562, solicitaron al Duc d’Etampes que viniera y acabara con él. Es digno de pararse a pensar que el ser protestante en general, o más específicamente “calvinista”, no necesariamente provocaba la ira de las autoridades civiles y eclesiásticas, sino que era el factor adicional del canto de Salmos que hizo a los cristianos reformados franceses el objetivo de salvaje persecución.

En tercer lugar, las iglesias reformadas en Normandía y Dieppe encontraron una hostilidad similar por parte de las autoridades. Para expresar la oposición al rechazo del Cardenal a las iglesias reformadas en esta región, un grupo de 2.000 fieles hugonotes se colocó fuera de la residencia del mismo Cardenal, y cantaron Salmos durante horas. Por supuesto, esta acción inició una respuesta hostil y muchos hugonotes posteriormente perdieron sus vidas. Sin embargo, los hugonotes no se arredraron, porque multitudes de creyentes cantaban abiertamente los Salmos mientras llevaban a los muertos en procesión pública para ser enterrados.

Estos tres ejemplos de persecución regional a los reformados calvinistas franceses son sólo la punta del iceberg de la violenta persecución dirigida contra los reformados que cantaban Salmos. Por una parte, es alentador pensar en la perseverancia de los hugonotes al practicar su fe haciendo frente a una feroz oposición, notando que esta minoría perseguida mantuvo incondicionalmente su fe creyendo que este era su deber, en vez de ceder ante las autoridades y abandonar sus convicciones para pacificar a los opresores y hacerse la vida algo más cómodas. Una manera de explicar este notable testimonio de fidelidad es darse cuenta de que la práctica de cantar estos Salmos inspirados por el Espíritu Santo mismo derramó ricas corrientes de gracia vigorizante, la cual, a su vez, alimentó y fomentó una obediencia sumisa y que glorificaba a Dios. Por otra parte, es profundamente desalentador considerar que la feroz oposición al canto exclusivo de los Salmos persiste 500 años después. Lo que es especialmente descorazonador es que las autoridades católico-romanas civiles y eclesiásticas han sido reemplazadas por las iglesias reformadas como los principales opresores y oponentes del canto en exclusivo de Salmos. Es inexplicable que aquellos que aseguran llevar el manto de la teología calvinista son aquellos que se habrían opuesto y habrían oprimido a Calvino mismo por haber instituido el canto en exclusiva de los Salmos canónicos. Sólo puedo pensar que esta hostilidad proviene al menos en parte del desconocimiento de la historia de la iglesia reformada, y es mi esperanza que la publicación de estos artículos conmemorando el compromiso reformado histórico con la práctica distintiva del canto en exclusiva de los salmos canónicos llevará al pueblo reformado no sólo a dejar de lado su hostilidad y oposición al canto de Salmos, sino también los llevará a reconsiderar su propia práctica de adoración y conformarla con el modelo del calvinismo histórico.

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[1] John Sawtelle es pastor de la All Saints Reformed Presbyterian Church, en Brea (California).

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