Cita Diaria con Calvino (145)

“Igualmente, que no nos quiebren la cabeza con su purgatorio, el cual mediante esta hacha queda hecho astillas y derribado desde sus mismos cimientos. Porque yo no apruebo la opinión de algunos, a quienes les parece que se debería hacer la vista gorda respecto al purgatorio, y no hacer mención de él; de lo cual, según dicen, surgen grandes debates, y se saca poco provecho y edificación. Por mi parte, seria del parecer que no se hiciese caso de tales vanidades, siempre que ellas no arrastrasen en pos de si una larga secuela de problemas de gran importancia. Mas dado que el purgatorio está edificado sobre numerosas blasfemias, y cada día se apoya en otras nuevas, dando origen a muy graves escándalos, creo que no se debe pasar por alto [… ]

Hay, pues, que gritar cuanto pudiéremos, y afirmar que el purgatorio es una perniciosa invención de Satanás, que deja sin valor alguno la cruz de Cristo, y que infiere una gravísima afrenta a la misericordia de Dios, disipa y destruye nuestra fe. Porque, ¿qué otra cosa es su purgatorio, sino una pena que sufren las almas de los difuntos en satisfacción de sus pecados? De tal manera, que si se prescinde de la fantasía de la satisfacción, al punto su purgatorio se viene abajo. Y si por lo poco que hemos dicho se ve claramente que la sangre de Jesucristo es la satisfacción por los pecados de los fieles, y su expiación y purificación, ¿qué queda, sino que el purgatorio es simplemente una horrenda blasfemia contra Dios?

No trato aquí de los sacrilegios con que cada día es defendido; ni hago mención de los escándalos que causa en la religión, ni de una infinidad de cosas que han manado de esta fuente de impiedad […]

Objetarán nuestros adversarios que esto ha sido opinión antiquísima en la Iglesia. Pero san Pablo soluciona esta objeción, cuando comprende aun a los de su tiempo en la sentencia en que afirma que todos aquellos que hubieren añadido algo al edificio de la Iglesia, y que no esté en consonancia con su fundamento, habrán trabajado en vano y perderán el fruto de su trabajo.

Por tanto, cuando nuestros adversarios objetan que la costumbre de orar por los difuntos fue admitida en la Iglesia hace mas de mil trescientos años, yo por mi parte les pregunto en virtud de qué palabra de Dios, de qué revelación, y conforme a qué ejemplo se ha hecho esto. Porque no solamente no disponen de testimonio alguno de la Escritura, sino que todos los ejemplos de los fieles que se leen en ella, no permiten sospechar nada semejante. La Escritura refiere muchas veces por extenso cómo los fieles han llorado la muerte de los amigos y parientes, y el cuidado que pusieron en darles sepultura; pero de que hayan orado por ellos no se hace mención alguna. Y evidentemente, siendo esto de mucha mayor importancia que llorarlos y darles sepultura, tanto más se debería esperar que lo mencionara. E incluso, los antiguos que rezaban por los difuntos, veían perfectamente que no existía mandamiento alguno de Dios respecto a ello, ni ejemplo legítimo en que apoyarse.

¿Por qué, pues, se preguntará, se atrevieron a hacer tal cosa? A esto respondo que obrando así demostraron que eran hombres; y que por ello no se debe imitar lo que ellos hicieron. Porque, como quiera que los fieles no deben emprender nada sino con certidumbre de conciencia, como dice san Pablo (Rom. 14:23), esta certidumbre se requiere principalmente en la oración”.

Institución de la religión cristiana III.V.6 y 10 (p. 515-520).

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Un Comentario

  1. Cristino Enrique Robles Perea

    Hay dos citas bíblicas incuestionables sobre la inexistencia del Purgatorio:Eclesiastés 12,7(“el espíritu vuelva a Dios que lo dió”),de tipo filosófico-sapiencial(atribuido a Salomón,como el su autor material),y otra de orden estrictamente teológico en orden a la Redención de Cristo:El es” la satisfación”por los pecados(Rom.3,25 y I Jn.2,2,en dónde se afirma la índole propiciatoria del sacrificio de Cristo).Por otra parte,hay que destacar que la tradición eclesiástica sobre la existencia del “Purgatorio”,se debe a que se reconoción en 2·Macabeos 12,45-46(libro apócrifo) un periodo de espera por el pecado cometido, entre la muerte y la resurrección;a ello iba parejo las oraciones por esos difuntos, así como los correspondientes sacrificios expiatorios por sus pecados.Pero advirtamos al respecto que el texto mencionado hace relación exclusiva a la fé en la resurrección de los muertos y no a la existencia de purgatorio alguno,que se trata como decíamos de un libro apócrifo,y en tercer lugar,que está referido a la economia veterotestamentaria anterior a la venida de Cristo como la “Resurrección y la Vida”(Jn 11,25).La Iglesia Romana,muy apegada a la “soteriología del mérito”(obras),de clara influenencia judia,desconsidera el valor soteriológico de la Redención de Cristo en cuanto a la “justificación vicaria”,entendida ésta como liberación tanto de la culpa, como de la pena ocasionada por el pecado(propiciación ó satisfación completa),ya apuntada en el libro del Eclesiastés en la cita señalada(12,7),que los reformados recogemos en la Confesión de Westminster,32,1.

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