Cita Diaria con Calvino (143)

“Es preciso que los fieles echen mano de tales consideraciones en medio de la amargura de sus aflicciones. “Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”, en la cual su nombre ha sido invocado (1 Pe. 4:17; Jer. 25:29). ¿Qué harían los hijos de Dios, si creyesen que la severidad con que son tratados es una venganza de Dios? Porque quien al sentirse herido considera a Dios como a Juez que lo castiga, no puede imaginarlo sino airado y como enemigo suyo; no puede por menos que detestar el azote de Dios como maldición y condenación. Finalmente, el que piense que la voluntad de Dios respecto a él es seguir afligiéndolo, jamás podrá convencerse de que Dios lo ama.

Por el contrario, el que comprende que Dios se enoja contra sus vicios y que es propicio y misericordioso con él, saca provecho de los castigos de Dios. De otra manera sucedería aquello de que se queja el Profeta por haberlo experimentado: “Sobre mi han pasado tus iras, y me oprimen tus terrores” (Sal. 88: 16). E igualmente lo que afirma Moisés: “Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años como un pensamiento” (Sal. 90:7-9). Por el contrario, David, hablando de los castigos paternos, para mostrar que los fieles más bien son ayudados con ellos que oprimidos, dice: “Bienaventurado el hombre a quien tú, Jah, corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo” (Sal. 94: 12-13). Evidentemente es una tentación muy dura el que Dios perdone a los incrédulos y disimule sus abominaciones, y se muestre más severo con sus fieles. Y por eso, para consolarlos, añade el aviso y la instrucción de la Ley, de la cual han de aprender que Dios, cuando los hace volver al buen camino se preocupa de su salvación, y que entretanto los impíos se precipitan en sus errores para dar consigo en el abismo de la perdición.

Y no importa que la pena sea temporal o eterna. Porque las guerras, hambres, pestes y enfermedades son maldiciones de Dios, igual que el juicio mismo de la muerte eterna, cuando el Señor las envía para que sean instrumentos de la ira y la venganza divinas contra los impíos”

Institución de la religión cristiana III.IV.34 (p. 505-506).

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  1. moises barba

    Con cuanta razón el hermano Calvino no llama la atención, de que esas aflicciones que nuestro Señor y Salvador nos hace pasar, es para nuestro bien, cuan grande es nuestra ignorancia al pensar, que Dios se olvidó de nosotros y es por ello que no tenemos trabajo,salud, tenemos problemas y dificultades de cualquier índole.No somos hijos bastardos sino que nuestro Padre celestial nos ama y es por eso que nos corrige , Rom. 8:28 todas las cosas NOS AYUDAN A BIEN, TODAS. Que pronto olvidados las promesas de que El está con nosotros hasta el fin, y que estas cosas nos ayudan, corrigen y nos guía a la voluntad perfecta y santa de Dios, de otra forma nunca le podríamos ver cara a cara. Ánimo ya falta poco para verle cara a cara. Que El nos siga corrigiendo muestra in refutable de que nos ama.
    A El sea la gloria por siempre.
    Salmo 27.

  2. Cristino Enrique Robles Perea

    Creo que debemos matizar en lo que respecta al sujeto pasivo del castigo.En primer lugar,el castigo divino en toda su intensidad cayó sobre el Siervo de Jehová(Cristo-el Hijo del Hombre:Is.53,5;Jn.12,34).El es la “satisfación”(pago-castigo-propiciación por la culpa del pecado:Rom.3,25).De aquí partimos desde la soteriología (redencionista).Dicho ésto,el castigo infringido por Dios al hombre cobra un nuevo sentido:no es simple “purgación”(purificación),es algo, ó bastante más:en primer lugar “corrección” ó disciplina del padre al hijo que ama(Heb.12,5-11),pero corrección terapeútica,no simple disciplina:el fin no es otro que la vuelta a Dios.Según Prov.13,24;23,13-14;29,15,textos de la sabiduria de Israel sobre la índole de la educación infantil ó pedagogía, de la que evidentemente se inspira Pablo en Heb.12,5-11-,éste es el motivo divino del castigo “personal”,desvinculado como decia al principio, del “castigo redentor” cuyo Sujeto universal es Cristo crucificado,propiciación por nuestros pecados,y no sólo de los nuestros sino tambien de todo el mundo(1Jn.2,2).La distinción que hace Calvino citando los salmos 88,y 90(que muestran la ira más que la corrección-disciplina divina),debemos saber circunscribirla-por parte del contenido de la Revelación-,dentro de los límites de pedagogia divina y su progresión(manifestación)en el tiempo de la historia de Israel como el Pueblo elegido por Dios(Moisés y David..autores de los Salmos;Salomón-posterior a ellos-autor,junto con otros sabios de Israel, de la mayor parte de los Proverbios).Por tanto el castigo ó corrección divina personalmente experimentado,debe conducirnos a la conversión a Dios como nuestro Salvador,por Jesucristo,su Hijo Unigénito.

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