Cita Diaria con Calvino (127)

“Los que piensan que el arrepentimiento precede a la fe y no, es producida por ella, como el fruto por su árbol, éstos jamás han sabido en qué consiste su propiedad y naturaleza, y se apoyan en un fundamento sin consistencia al pensar así.

Jesucristo, dicen, y antes Juan Bautista, exhortaban al pueblo en sus sermones al arrepentimiento, y sólo después anunciaba que el reino de Dios estaba cercano, (Mt. 3:2; 4: 17). Alegan además que este mismo encargo fue dado a los apóstoles, y que san Pablo, según lo refiere san Lucas, siguió también, este orden (Hch. 20: 21).

Mas ellos se detienen en las palabras como suenan a primera vista, y no consideran el sentido de las mismas, y la relación que existe entre ellas. Porque cuando el Señor y Juan Bautista exhortan al pueblo diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de Dios está cerca”, ¿no deducen ellos la razón del arrepentimiento de la misma gracia y de la promesa de salvación? Con estas palabras, pues, es como si dijeran: Como quiera que el reino de Dios se acerca, debéis arrepentiros. Y el mismo san Mateo, después de referir la predicación de Juan Bautista, dice que con ello se cumplió la profecía de Isaías sobre la Voz que clama en el desierto: “Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios” (Is. 40: 3). Ahora, bien, en las palabras del profeta se manda que esta voz comience por consolación y alegres nuevas.

Sin embargo, al afirmar nosotros que el origen del arrepentimiento procede de la fe, no nos imaginamos ningún espacio de tiempo en el que se engendre. Nuestro intento es mostrar que el hombre no puede arrepentirse de veras, sin que reconozca que esto es de Dios. Pero nadie puede convencerse de que es de Dios, si antes no reconoce su gracia. Pero todo esto se mostrará más claramente en el curso de la exposición.

Es posible que algunos se hayan engañado porque muchos son dominados con terror de la conciencia, o inducidos a obedecer a Dios antes de que hayan conocido la gracia, e incluso antes de haberla gustado. Ciertamente se trata de un temor de principiantes, que algunos cuentan entre las virtudes, porque ven que se parece y acerca mucho a la verdadera y plena obediencia. Pero aquel no se trata de las distintas maneras de atraernos Cristo a sí y de prepararnos para el ejercicio de la piedad; solamente afirmo que no es posible encontrar rectitud alguna, donde no reina el Espíritu que Cristo ha recibido para comunicarlo a sus miembros. Afirmo además, que, conforme a lo que se dice en el salmo: “En ti hay perdón para que seas reverenciado” (Sal. 130:3), ninguno temerá con reverencia a Dios, sino el que confiare que le es propicio y favorable; ninguno voluntariamente se dispondrá a la observancia de la Ley, sino el que esté convencido de que sus servicios le son agradables”.

Institución de la religión cristiana III.III.1 y 2 (p. 448-449).

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Un Comentario

  1. Cristino Enrique Robles Perea

    Creo que análogamente a lo afirmado al respecto de la fé-amor de la anterior cita(126),aquí podíamos referirnos de igual manera:la fé como principio en cuanto al conocimiento(aunque no es mero conocimiento intelectual)de Dios,precede todo “modus operandi” del hombre espiritual;y ello,por lo que entendemos desde la Reforma por fé.El arrepentimiento como vuelta a Dios-mejor sería hablar de “conversión hacia Dios”-según el sentido último que se quiere expresar en el propio contexto bíblico en cuestión(Mt.3,2 y paralelos),surgiendo en el hombre alejado de Dios como consecuencia de la acción del Espíritu Santo en su alma, del mismo modo que la fé,y no por tanto según el orden natural,sí es evidente que es el primer requerimiento divino para que la fé de su primer “fruto”,pero del mismo modo-y creo que ésto es lo que expresa el Reformador-como acción sobrenatura(me refiero al arrepentimiento), no se puede concebir de forma unilateral y al margen de la fé,ésta como adhesión a Dios por parte del hombre.Tenemos que destacar,que la “ratio escolástica” de los sorbonistas a los que censura Calvino,parte de unas premisas teológicas diametralmente opuestas de lo que a la fé-obras-gracia,defiende la teología bíblica de la Reforma.Por último,destacar que teniendo claras éstas premisas,el mero planteamiento por parte de la teología romana de tales cuestiones,queda invalidado en sí mismo desde el principio;igual podríamos decir de la fé con respecto al amor,y de la gracia,con repecto a las obras.

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