Cita Diaria con Calvino (117)

“En primer lugar hemos de advertir que hay una perpetua correspondencia entre la fe y la Palabra o doctrina; y que no se puede separar de ella, como no se pueden separar los rayos del sol que los produce. Por esto el Señor exclama por Isaías: “Oíd, y vivirá vuestra alma” (Is. 55:3). También san Juan muestra que tal es la fuente de la fe, al decir: “Estas (cosas) se han escrito para que creáis” (Jn. 20:31). Y el Profeta, queriendo exhortar al pueblo a creer, dice: “Si oyereis hoy su voz” (Sal. 95:8). En conclusión: esta palabra “oír” se toma a cada paso en la Escritura por “creer”. Y no en vano Dios por Isaías distingue a los hijos de la Iglesia de los extraños a ella; precisamente por esta nota: “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová” (Is. 54: 13). (Porque si este beneficio fuese general, ¿con qué propósito dirigir tal razonamiento a unos pocos?)’.

Está de acuerdo con ello el hecho de que los evangelistas pongan corrientemente estos dos términos, “fieles” y “discípulos”, como sinónimos, principalmente Lucas en los Hechos de los Apóstoles; e incluso en el capitulo noveno lo aplica a una mujer (Hch. 6:1-2.7; 9:1,10,19,25-26,36,38; 11;26,29; 13:52; 14:20,22,28; 20:1).

Por ello, si la fe se aparta por poco que sea de este blanco al que debe tender, pierde su naturaleza, y en vez de fe, se reduce a una confusa credulidad, a un error vacilante del entendimiento. Esta misma Palabra es el fundamento y la base en que se asienta la fe; si se aparta de ella, se destruye a si misma. Quitemos, pues, la Palabra, y nos quedaremos al momento sin fe […]

Tenemos, pues, [ya] que la fe es un conocimiento de la voluntad de Dios para con nosotros tomado de su Palabra. Su fundamento es la persuasión que se concibe de la verdad de Dios. Mientras el entendimiento anda vacilando respecto a la certeza de esta verdad, la Palabra tendrá muy poca, por no decir ninguna, autoridad. Ni basta tampoco creer que Dios es veraz, que no puede engañar ni mentir, si no aceptamos como indubitable que todo cuanto procede de Él es la verdad sacrosanta e inviolable […]

Por tanto, podemos obtener una definición perfecta de la fe, si decimos que es un conocimiento firme y cierto de la voluntad de Dios respecto a nosotros, fundado sobre la verdad de la promesa gratuita hecha en Jesucristo, revelada a nuestro entendimiento y sellada en nuestro corazón por el Espíritu Santo”.

Institución de la religión cristiana III.II.6-7 (p. 410-412).

 

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  1. antonio requena

    Hno. Jorge Ruiz..
    Quisiera nada mas rogarte, que si pudieses mandarme alguna predicación,escrito o documento sobre el lugar que le corresponde a la mujer dentro del gobierno de la Ig. te estaria enormemente agradecido..Vivo en una zona donde ya está siendo muy común, la existéncia de mujeres “pastoras” y aunque ya he investigado en la Palabra sobre este tema,me gustaria completar aún mas mi conocimiento sobre este tema..

    Sin ánimo de robarte tu precioso tiempo,por capricho, se despide de ti, un servidor de Cristo..

    Dios te guarde mucho

  2. Cristino Enrique Robles Perea

    Hno.A.Requena:aunque la pregunta iba dirigida al Dr.J.Ruiz,me gustaria decirle que tanto la Escritura ,como san Agustín y el propio concilio de Cartago,señalaron en su momento que la mujer no puede usurpar el oficio propio del sacerdote a la hora de administrar el Bautismo,cosa que Calvino hace extensivo al sacramento de la Santa Cena pero en orden a la prohibición de tal práctica(incluso referida a los hombres) de que éstos sean administrados por una persona no ordenada previamente para el ministerio de la Iglesia.El argumento es el que Cristo envió a predicar el Evangelio y administrar el Bautismo,exclusivamente a hombres(Mt.10,2-4;Mt.28,16-19),tal como por otra parte sostienen las confesiones religiosas-romana,oriental-y la propia nuestra-,para defender lo mismo.Si Ud.ha leido a san Pablo(judio,y por tanto,patriarcal),comprobará que no permite a las mujeres ocupar un cargo público en la Iglesia,pues ésta de alguna manera es hereditaria en éste punto,de la propia sinagoga judia(I Tim.2,11-15).No obstane a ello,en el ministerio público de Jesús(Mt.27,55-56;28,1),y en el de Pablo(Rom.16,3),así como tambien en el servicio de la primitiva comunidad cristiana(Rom,16,1;16,6.12),el compromiso y dedicación de la mujer,fué muy notable.Por tanto,creo que es correcto sostener que sólo en orden al ministerio público “dentro de la Iglesia”-reservado al varón ordenado-,y no,por consiguiente,en el servicio(diaconía),ó en la misión ó propagación del evangelio,la mujer no debe usurpar un oficio que corresponde por tradición apostólica,al varón(ordenado), en los términos señalados.

  3. Cristino Enrique Robles Perea

    Con respecto a éste texto de Calvino(117),mi comentario es el expuesto en Cita 116

  4. Jorge Ruiz Ortiz

    Estimado hermano Antonio:

    Muchas gracias por el comentario y la pregunta. Tengo que decir que ahora mismo no recuerdo haber dado algún estudio o predicación al respecto de la mujer y los oficios en la iglesia. Es una idea para hacerlo en el futuro, en un momento que sea apropiado.

    Lo que sí le puedo pasar es un artículo escrito por el pastor de la congregación de Alcorcón, acerca de las mujeres y el oficio de diácono. En él se encuentra la distinción entre oficio y servicio, que es lo que también el hermano Cristino subraya en su comentario. Este es el enlace del artículo.

    http://icpresbiteriana.org/comments.php?y=10&m=04&entry=entry100424-142251

    Suyo en Cristo,
    Jorge Ruiz

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