Cita Diaria con Calvino (115)

“Mas como la fe es la más importante de sus obras, a ella se refiere la mayor parte de cuanto leemos en la Escritura referente a su poder y operación. En efecto, solamente por la fe nos encamina a la luz de su Evangelio, como lo atestigua san Juan, al decir que a los que creen en Cristo les ha sido dado el privilegio de ser hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, sino de Dios (Jn.1:13). Porque al oponer Dios a la carne y la sangre, afirma que es un don sobrenatural y celestial que los elegidos reciban a Cristo, y que de otra manera hubieran permanecido en su incredulidad. Semejante es la respuesta de Cristo a Pedro: “No te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt.16: 17). Trato brevemente estas cosas, porque ya las he expuesto por extenso.

Está de acuerdo con esto lo que dice san Pablo, que los efesios fueron “sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef. 1: 13). Con ello quiere decir que el Espíritu Santo es el maestro interior y el doctor por medio del cual la promesa de salvación penetra en nuestra alma, pues de otra manera aquélla no haría sino herir el aire o sonar en vano en nuestros oídos. Asimismo cuando dice que a los tesalonicenses Dios los escogió “desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad” (2 Tes. 2: 13), en breves palabras nos advierte que el don de la fe solamente proviene del Espíritu. Y san Juan lo dice aún más claramente: “Sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado” (I Jn. 3:24); y: “En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado su Espíritu” (I Jn. 4:13). Por lo cual el Señor prometió a sus discípulos, para que fuesen capaces de la sabiduría celestial, “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir” (Jn. 14:17); y le atribuye como oficio propio traer a la memoria y hacer comprender lo que les había enseñado. Porque, en vano se presentaría la luz a los ciegos, si aquel Espíritu de inteligencia no les abriera los ojos del entendimiento. Y por eso con justo título le podemos llamar la llave con la cual nos son abiertos los tesoros del reino del cielo; y su iluminación puede ser denominada la vista de nuestras almas.

Por esta razón san Pablo encarece tanto el ministerio del Espíritu (2 Cor. 3: 6-8) – o lo que es lo mismo, la predicación con eficacia del Espíritu -, porque de nada aprovecharía la predicación de los que enseñan, si Cristo, el Maestro interior, no atrayese a sí a aquellos que le son dados por el Padre. Así pues, igual que, como hemos dicho, en la Persona de Jesucristo se encuentra la salvación perfecta, del mismo modo, para hacernos partícipes de Él, nos bautiza “en Espíritu Santo y fuego” (Lc. 3:16), iluminándonos en la fe de su Evangelio y regenerándonos de tal manera que seamos nuevas criaturas; y, finalmente, limpiándonos de todas nuestras inmundicias, nos consagra a Dios, como templos santos”.

Institución de la religión cristiana III.I.4 (p. 404).

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Un Comentario

  1. Cristino Enrique Robles Perea

    El “Llamamiento Eficaz”(art.10,Conf.Fé Westminster;cf.Cat.Mn.de Westminster,pp.29-32;art.13,Conf.Fé Westminster-sobre la santificación-,e Inst.Relig.Crist.II,XVI,13),así como la propia obra de la regeneración espiritual,se llevan a cabo através de la misión del Espíritu Santo derramado en los creyentes,con la misma “dinamis”operada en la Resurrección de Cristo de entre los muertos:El Padre,por medio de su Espíritu Santo,levantó a Cristo del sepulcro,llama,da la fé, justifica(en virtud del sacrificio expiatorio y de la obra general de la Redención en Cristo Jesús),regenera,santifica y finalmente, glorifica a todos aquéllos que el Padre “ha dado” a Cristo(Jn.6,37.65;17,9).Si no desvinculamos la”Opus Redemptionis”,de la “Missio Spíritus Sancti”,sino más bien, vemos ésta como fruto de aquélla,alcanzamos la plena intelección del misterio cristiano(Teología-Cristología) de la encarnación,muerte y resurrección de Cristo.Esto queda muy claro en la teología de la Reforma,y está tristemente olvidado en la teología Romana,tal vez,por una clara influencia extemporánea del judaismo,y del “operativismo objetivo”de sus seguidores,haciendo recaer en la Reforma, la falsa oposición dialéctica entre Fé y obras-Gracia y libre albedrio:que Roma tome nota.

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