Sermón del Domingo (29-04-2012)

CULTO DE LA MAÑANA

Romanos 13:3-4, “Las autoridades son servidores de Dios”

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CULTO DE LA TARDE

1 Timoteo 3:14-17, “La verdad del Evangelio”

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  1. eliécer

    Saludos Pastor Jorge, pido al Señor la bendición a su familia.
    En el siglo 1 sólo existía el gobierno absoluto, no se permitía la oposición.
    Desde la Inglaterra protestante del siglo 18, las funciones del gobierno son balanceadas por la oposición leal y legítima, que es consultada y participa en las decisiones.
    Además de ser el gobierno relativo, y electo por el pueblo.
    Es correcto ver, como lo afirma un autor latinoamericano, que en nuestro contexto cultural, las autoridades a ser respetadas como servidores de Dios, incluyen a los opositores.

  2. eliécer

    Lo digo pensando, en que muchos países, tienen además de estructuras de poder, con capacidades de legislar sobre las vidas de la gente, que no existían en tiempos del nuevo testamento, como serían los sindicatos, corporaciones empresariales, sus mismos gobernantes son pertenecientes a distintos partidos, en los diversos niveles territoriales de autoridad de un estado; y que además hoy a diferencia del siglo 1, hay cuerpos de autoridad supranacionales, como la ONU, la Unión Europea, la Corta Penal Internacional, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, etc. a los que aún los gobiernos nacionales deben someterse.
    A veces éstos distintos gobernantes se contraponen o se contradicen entre sí, pero los cristianos recordamos que el respeto y la obediencia es a todos ellos por igual.

  3. Jorge Ruiz Ortiz

    Saludos hermano Eliécer:

    Es una aportación muy interesante y abre bastantes reflexiones.

    No creo que sea correcto decir que en la antigüedad no había oposición. Siempre, en todas las épocas, ha habido distintos partidos y opositores al poder. De hecho, la democracia tiene su origen en la Grecia clásica y la república fue la que hizo grande a Roma (después vino el Imperio y su inexorable decadencia). Por supuesto que se tiene que hacer la traslación de nuestra situación a la de ellos (aquellas sociedades eran esclavistas y el sufragio no era universal) pero el concepto básicamente es el mismo, pues son formas de gobierno que se basan en la idea de ciudadanía. Al final del libro de los Hechos tenemos un perfecto ejemplo de cómo se garantizaban los derechos a los ciudadanos romanos.

    Sí que creo que se puede decir que la democracia actual es una buena forma de gobierno en el sentido de que establece un procedimiento ordenado de alternancia pacífica entre las élites, normalmente agrupadas en torno a dos grandes partidos. Pero de ahí a decir que el pueblo es soberano, etc., me parece, hay un gran trecho.

    No creo que los opositores, y todo parlamentario en general, estén – en sí mismos y como tales – incluidos en las autoridades a ser respetadas como servidores de Dios más que en función de la aprobación de las leyes. Lo que pasa es que normalmente el poder legislativo es una mera correa de transmisión del poder ejecutivo. Y es normal que así sea, porque sino tendremos un sistema democrático muy bonito, pero al final será ingobernable.

    En cuanto al resto de estamentos propios del mundo moderno, lo siento, pero no creo que se tengan que considerar como parte de las autoridades a respetar como servidores de Dios. Los sindicatos no representan a toda la “clase trabajadora”, sino exclusivamente a sus afiliados. Lo mismo para las asociaciones empresariales. No creo que el concepto de “autoridad establecida por Dios” pueda extenderse hasta agrupar también en él a asociaciones, agrupaciones vecinales, etc., etc., porque ellas ni gobiernan ni hacen leyes (más allá de normas para sus integrantes). No se puede confundir todo esto con el carácter de ley y de gobierno, que es de lo que estamos tratando.

    De acuerdo con que hay distintos niveles de autoridad en un estado (gobierno central, regional o autonómica, antiguamente también provincial y finalmente local). Ellos sí que son “gobernantes” y, por tanto, autoridades divinamente instituidas. Hay toda una teología, importantísima para la Reforma, sobre el papel de las “autoridades inferiores”, por ejemplo para resistir la tiranía. Pero es bueno recordar que cada nivel de autoridad no dispone de un soberanía que le sea propia, sino que es la del estado en la parte que le corresponde.

    Por el contrario, no estoy para nada de acuerdo que hay “cuerpos de autoridad supranacionales a los que aún los gobiernos nacionales tienen que someterse”. El estado se basa precisamente sobre la noción de la soberanía (llámese esta real, nacional o popular) y esto impide considerar otra instancia como superior a sí misma. Toda la vida la coexistencia entre estados se ha basado en relaciones de poder. Si un estado se ve sometido a una ley internacional, o a los dictados de otro estado, es porque no tiene suficientemente poder. No creo que hoy día sea esto diferente, puesto que no creo que hay quien imponga ley a Alemania (en la llamada Europa Unida) o a Estados Unidos (al nivel de la ONU).

    No creo, por tanto, que la obediencia debida a las autoridades llegue a ser, para los cristianos, algo difuso. El deber de sometimiento, de obediencia, es primaria y fundamentalmente a las autoridades de gobierno de su propio país, patria o estado.

    • eliécer

      Hola Apreciado Consiervo y Hermano en Cristo:
      La oposición nunca fué ni permitida, ni vista como legítima por las autocracias que eran lo único que existieron en el mundo, hasta el siglo 18.
      Existía, pero era criminalizada, era vista como otro delito más, igual a ser parte de una banda de forajidos.
      Hay que aceptar a la comunidad internacional y a sus mecanismos, tanto porque son un fait accompli, como porque la existencia misma del estado, no se circunscribe a una nación político-territorial; que de paso no existía en el siglo 1, sólo desde el siglo 17 existen los estados-nacionales.
      El Rey de los Belgas, es reconocido hasta hoy, como el rey de la etnia belga (ella misma, una construcción artificial como lo es cada estado), y no del estado territorial de Bélgica.
      Cada otro Rey era reconocido así, en el afortunadamente ya superado pasado.
      Sobre la Reforma Protestante y las autoridades inferiores, como ya he dicho antes, debemos superarla, construír sobre ella sí, pero no quedarnos congelados en ella, nuestras circunstancias no son iguales a las de Calvino, Lutero, Menno, etc.
      Seguramente habrá estudiado el término Staatsglaeubige, usado tanto en alemán como holandés, para referirse a la dependencia excesiva del estado, en la formulación teológica protestante.
      La soberanía no se limita al estado, pero sería muy largo y muy off topic teorizar sobre el estado aquí.
      De hecho, lo que el autor inspirado tiene en mente, sólo es recordar a los creyentes su deber de no dar excusas al imperio romano, para perseguir a las iglesias. No el de defender un modelo político particular.
      Es igual, que en el caso de la esclavitud, el autor no defendía la institución, sólo que tampoco era procedente para los cristianos, involucrarse en una rebelión violenta contra esa nefasta, siniestra y maligna institución.
      De allí, que tanto en uno como en otro caso, el Espíritu Santo le muestra que era necesario para la iglesia, regular el comportamiento cristiano de cara a esas realidades.
      Saludos en Cristo.

      • Jorge Ruiz Ortiz

        Estimado hermano:

        Ciertamente, toda la vida ha habido oposición, aunque es evidente que no en el sentido moderno. Las repúblicas eran el gobierno de las aristocracias, y en ellas se daban continuamente rivalidades y luchas por el poder. Ejemplos de esto lo hallamos desde el episodio de las Catilinarias en Roma hasta lo que ocurría en Ginebra en los días de Calvino. Estas rivalidades entre las aristocracias se dieron también durante toda la vida bajo las monarquías. De hecho, toda la historia del medievo es en realidad esto mismo.

        Como dije en el anterior comentario, las democracias modernas son el invento para que estas luchas, que se siguen reproduciendo exactamente igual hoy día, se haga de manera ordenada y no violenta. Aunque no siempre se consigue esto y a veces se les va la mano a los llamados actores políticos.

        Que la existencia de la llamada “comunidad internacional” es un fait accompli eso nadie lo duda. Luego, por la misma regla de tres un país se puede desvincular de ella, si lo considera lesiva para su propia soberanía nacional.

        En cuanto al origen del estado-nación, ciertamente la idea viene del ideario de la revolución francesa. Pero a la base de ella, existieron naciones y por lo general todas las naciones han tenido coronas. No creo que se pueda decir que todos los estados contemporáneos sea “una construcción artificial”. El caso de Bélgica (ciertamente un caso extremo) no es extrapolable a todos estado-nación actuales. El estatuto de la monarquía en Bélgica no el mismo que el de las demás monarquías europeas.

        No veo porqué tenemos que “superar” la Reforma protestante en aquello de bueno que tuvo. Una vez más, la doctrina de las autoridades inferiores es importantísima, porque ella es la que marca la diferencia entre una resistencia legítima a la tiranía y una “revolución”, que es lo que la Reforma siempre rechazó. No fue lo mismo la Guerra de los campesinos en Alemania que las guerras de religión en Francia. Esta cuestión es de plena actualidad para el día de hoy.

        Acerca de su interpretación de Romanos 13, ciertamente que lo que usted dice es verdad. Pero no creo que sea toda la verdad. El texto bíblico afirma que las “autoridades” (es decir, aquellos que llevan la espada, es decir, están legitimados para usar el poder e incluso la violencia) “son servidores de Dios”. Lo quieran o no, lo son. Si son servidores, son responsables primeramente ante Él. Por tanto, si son responsables ante Él, lo son con respecto a su Ley. Si esto choca o no con nuestra situación actual o con nuestra mentalidad evangélica contemporánea, no me importa en absoluto. Y aunque me importara, eso no quita que sea así.

  4. eliécer

    Sobre los sindicatos y gremios empresariales, la membresía es obligatoria en alemania y otros países. Si no simpatiza con los sindicatos, debería recordar que en holanda hay sindicatos reformados.
    Las asociaciones vecinales son parte de la estructura estatal en australia y latinoamérica.
    Siempre me gusta pensar en ejemplos mundiales.
    Otro punto:
    Si un día se le ocurriese en un diálogo con presbiterianos/reformados conservadores de USA, señalar una leve crítica a la política de ese país, como lo que dijo sobre la posición de ellos en la ONU; bueno mínimo lo llamarán hereje y le responderán como la editorial faro de gracia me respondió a mí.
    En USA la extrema derecha y las iglesias reformadas tienen una relación de simbiosis, idéntica a la de la Iglesia Católica y la extrema derecha en España, bajo Franco .
    En Alemania, país donde surge ese término staatsglaeubige (literalmente devoto o creyente del estado), que mencioné arriba; aún hoy el patriotismo político-bancario y el imperialismo financiero-militar alemanes son defendidos a capa y espada por las iglesias luteranas pietistas y liberales por igual, y por las iglesias reformadas conservadoras, sólo vea como un teólogo reformado alemán, que afirma ser activista de derechos humanos, aunque más parece activista de la Derecha política, reacciona, cuando un comentarista le señala los obvios déficits institucionales de esa democracia europea:
    Lea no el artículo, sino la sección de comentarios:
    http://www.thomasschirrmacher.net/blog/who-is-scared-of-evangelical-terrorists/#respond
    Hay más ejemplos en ese blog, como defender la predominancia militar alemana en europa, downplaying la realidad del racismo alemán, etc. pero sería un cansancio mental poner los links.
    Ambos casos refuerzan lo que dije, si los cristianos llevan la obediencia al estado en forma absoluta, sin adaptarse a nuestro contexto actual, ni aceptar los contrapesos que son los otros poderes en el mundo; se puede terminar pecando al apoyar injusticias, como durante el apartheid, el nazismo, la segregation del deep south, el colonialismo, la esclavitud (hasta el siglo 19), las dictaduras latinoamericanas, las guerras del vietnam, iraq, malvinas, y pare de contar.

  5. Jorge Ruiz Ortiz

    Me resulta extraño que se pueda criticar la monarquía por medieval y aceptar la membresía obligatoria en gremios y sindicatos.

    Por otra parte, sigo pensando que los sindicatos reformados en Holanda representan estrictamente sólo a sus afiliados. Esta manía que tienen algunos (y no hablo exclusivamente de los sindicatos, por ejemplo la Alianza Evangélica hace exactamente igual) de hacerse portavoces de todo el grupo al que teóricamente pertenecen me parece, en el fondo, profundamente antidemocrática.

    Personalmente, que las asociaciones de vecinos formen parte de la estructura estatal me parece una pesadilla. ¿Hay algún lugar donde el estado no llegue en estos países? No será totalitarismo, pero se le empieza a parecer.

    Me parece comprensible que el país más poderoso del mundo no acepte órdenes de nadie y que, de ser posible, quiera él mandar sobre todos. Lo realmente extraño sería lo contrario. El mundo es el mundo y, una vez más, está regido en términos de poder. No lo justifico, pero al menos intento ser realista.

    Su comentario sobre las iglesias reformadas y la extrema derecha en USA no es nuevo. Me sigue pareciendo una tremenda generalización, o un manido cliché. Lo siento, pero no puedo calificarlo de otra manera. Declino discutir sobre esto y le invito fraternalmente a que usted modere sus juicios que alcanzan al conjunto de hermanos e iglesias reformadas y presbiterianas de los EEUU.

    Por último, no sé, usted ha hecho alusiones a una institución y a un autor evangélico vinculándolos, a uno a la extrema derecha, y otro al imperialismo alemán. No me parece bien esta manera de proceder suya. He visto el comentario del que habla y no veo que merezca todo lo que usted dice. Creo que tenemos que recordar todos lo que la Biblia dice acerca del control de la lengua.

  6. Jorge Ruiz Ortiz

    Para acabar, afirmar que, según la Palabra de Dios, los cristianos deben someterse y obedecer a las autoridades (e.d. gobernantes) no significa que les debemos obediencia ciega o absoluta. Al llegar a este punto en la serie a los Romanos me planteé desarrollar plenamente la doctrina de la Palabra con respecto a las autoridades, incluido por tanto los casos en los que se les puede desobedecer, y de qué forma y manera. Pero al final, me parece que es más apropiado hacerlo aparte que en la serie misma.

    De todos modos, vuelvo a insistir en ello, la crítica cristiana a las autoridades se tiene que hacer en base a las Escrituras. Como también la crítica cristiana a nuestra cultura ambiente, algo tan difícil de hacer porque siempre somos en buena medida solidarios de los pecados de nuestro tiempo. Somos hijos de nuestro tiempo, también para lo malo. La Palabra de Dios es la que tiene que tener primacía sobre todos los discursos y prácticas contemporáneas.

    Saludos fraternales

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