Cita Diaria con Calvino (100)

“De la tercera diferencia se desprende la cuarta. La Escritura llama al Antiguo Testamento pacto de servidumbre, porque engendra el temor en los corazones de los
hombres; en cambio, al Nuevo lo llama pacto de libertad, porque los confirma en la confianza y seguridad.

Así escribe san Pablo en su carta a los Romanos: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Rom. 8:15). Está de acuerdo con esto lo que se dice en la epístola a los Hebreos: “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad”, donde no se veían ni oían más que cosas que causaban espanto y horror, hasta tal punto que el mismo Moisés dijo: ‘Estoy espantado y temblando’, cuando sonó aquella voz terrible, que todos rogaron que no les hablase más; “sino que os habéis acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles” (Heb. 12:18-22).

Lo que el Apóstol expone como de paso en el texto citado de la epístola a los Romanos lo explica mucho más ampliamente en la epístola a los Gálatas, donde construye una alegoría a propósito de los dos hijos de Abraham, como sigue: Agar, la sierva, es figura del Sinaí, donde el pueblo de Israel recibió la Ley; Sara, la dueña, era figura de la Jerusalem celestial, de la cual ha procedido el Evangelio. Como la descendencia de Agar crece en servidumbre y nunca puede llegar a heredar; y, al contrario, la de Sara es libre y le corresponde la herencia, del mismo modo, por la Ley somos sometidos a servidumbre, y solamente por el Evangelio somos regenerados en libertad (Gál.4:22).

El resumen de todo esto es que el Antiguo Testamento causó en las conciencias temor y horror; en cambio el Nuevo les da gozo y alegría; que el primero tuvo las conciencias oprimidas con el yugo de la servidumbre, y el segundo las libera y les da la libertad.

Si alguno objeta que teniendo los padres del Antiguo Testamento el mismo Espíritu de fe que nosotros, se sigue que participaron también de nuestra misma libertad y alegría, respondo que no tuvieron por medio de la Ley ninguna de ambas cosas, sino que al sentirse oprimidos por ella y cautivos en la inquietud de la conciencia, se acogieron al Evangelio. Por donde se ve que fue un beneficio particular del Nuevo Testamento el que se vieran libres de tales miserias.

Además negamos que hayan gozado de tanta seguridad y libertad, que no sintieran en absoluto el temor y la servidumbre que les causaba la Ley. Porque aunque algunos gozasen del privilegio que habían obtenido mediante el Evangelio, sin embargo estaban sometidos a las mismas observancias, ceremonias y cargas de entonces. Estando, pues, obligados a guardar con toda solicitud las ceremonias, que eran como señales de una pedagogía que, según san Pablo, era semejante a la servidumbre, y cédulas con las que confesaban su culpabilidad ante Dios, sin que con ello pagasen lo que debían, con toda razón se dice que en comparación de nosotros estuvieron bajo el Testamento de servidumbre, cuando se considera el orden y modo de proceder que el Señor usaba comúnmente en aquel tiempo con el pueblo de Israel”.

Institución de la religión cristiana II.XI.9 (p. 336-337).

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Un Comentario

  1. Cristino Enrique Robles Perea

    Sobre las diferencias entre ambos Testamentos(ó “Dispensaciones”),que es el objeto de la reflexión calvinista que ahora nos ocupa,debemos señalar una vez más la diferencia señalada en su momento entre “Testamento” y “Alianza”.El Reformador se está refiriendo al primero(como antigüa dispensación),y en ese sentido cobra su máximo significado teológico lo que se afirma en en último punto de su actual comentario,aunque estimo que a pesar de hacer mención a la servidumbre de las leyes y ceremonias cultuales,se está refiriendo con más propiedad a lo que entendemos por “Alianza”(por esa asimilación conceptual que vemos con mucha frecuencia entre ambos términos)-que lo trasciende en sí mismo-, si hacemos caso como punto de referncia escritural de nuestro autor,a Pablo, a quien evidentemente tiene en mente a la hora de exponer su discurso.Y en éste último,en Pablo,vemos muy claramente el contenido esencial que Calvino nos quiere transmitir: “la letra mata,mas el espíritu vivifica”(2Cor.3,6).La diferencia por tanto entre ambos Testamentos ó dispesaciones, la situaríamos más en el ámbito del Pacto comprendio éste como dispensación de una Nueva Alianza,en sintonía con lo expresado en 2 Cor.3,3,en clara referencia a la manifestación del Espíritu como su Artífice principal(cf.Jer.31,31-34 y Ez.36,26-27).

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