Un Comentario

  1. Cristino Enrique Robles Perea

    Dios promulga su Ley a su pueblo elegido y rescatado de entre sus enemigos:éste es el preámbulo-no sin poca importancia- al primer mandamiento.La bendición prometida al linaje de Abraham es el referente último de la Ley,comprendida ésta como señal del pacto de gracia(II,VII,1) por parte del pueblo elegido con su único y revelado Dios:el Dios de los Padres,de Abraham, de Isaac y de Jacob-Ex.3,6-:el Dios de Israel.Por eso mismo,El demanda a su pueblo el que lo reconozcan y amen con todo su corazón,con toda su alma y con todas sus fuerzas(Dt.6,5),lo cual nos viene presentado por el autor de” la segunda ley”(deutero-nomio),como el resumen de todos los mandamientos(Dt.5),en el conocido “SHEMA,ISRAEL”. Ello exige adorarle y honrarle con el verdadero afecto de una religión sincera,en la que todo el hombre queda comprometido con el servicio y reconocimiento debido a su Dios(sometimiento espiritual de lo más privado e íntimo de nosotros mismos,tal como es nuestra propia conciencia).El apóstol Pablo lo expresa muy bien en Rom.12,1-2,denominándolo como “nuestro culto racional”.Nadie,por otra parte, ama y sirve a quién no conoce como su Salvador:éste es el núcleo del propio Kerygma cristiano,que acepta a Jesús como Señor, porque El, por su Resurrección ha derramado el Espíritu Santo de la promesa(Hech.2,32-36).El adorar al Padre “en espíritu y verdad”(Jn.4,24),sólo es posible por ese Espíritu derramado en Pentecostés.

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