Cita Diaria con Calvino (63)

“San Agustín nota muy atinadamente: “Que los malos pequen, esto lo hacen por sí mismos; pero que al pecar hagan esto o lo otro, depende de la virtud y potencia de Dios, que divide las tinieblas como le place”.(1)

Que el ministerio y servicio de Satanás intervenga para provocar e incitar a los malvados, cuando Dios con su providencia quiere llevarlos a un lado u otro, se ve bien claramente, aunque no sea más que por el texto del libro primero de Samuel, en el cual se repite con frecuencia que 1e atormentaba (a Saúl) un espíritu malo de parte de Jehová” (1 Sm. 16:14) Sería una impiedad referir esto al Espíritu Santo. Si bien el espíritu in mundo es llamado espíritu de Dios, ello es porque responde a la voluntad y potencia de Dios, y es más bien instrumento del cual se sirve Dios cuando obra, que no autor de la acción. A esto hay que añadir el testimonio de san Pablo, que “Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira … todos los que no creyeron a la verdad” (2 Tes 2:11-12).

Sin embargo, como hemos ya expuesto, existe una gran diferencia entre lo que hace Dios y lo que hacen el Diablo y los impíos. En una misma obra Dios hace que los malos instrumentos, que están bajo su autoridad y a quienes puede ordenar lo que le agradare, sirvan a su justicia; pero estos otros, siendo ellos malos por sí mismos, muestran en sus obras la maldad que en sus mentes malditas concibieron.

Todo lo demás que atañe a la defensa de la majestad de Dios contra todas las calumnias, y para refutar los subterfugios que emplean los blasfemos respecto a esta materia, queda ya expuesto anteriormente en el capítulo de la Providencia de Dios’. Aquí solamente he querido mostrar con pocas palabras de qué manera Satanás reina en el réprobo y cómo obra Dios en uno y otro”.

(1) De la predestinación de los santos, cap. XVI.

Institución de la religión cristiana II.III.4 y 5 (p. 217).