Cita Diaria con Calvino (40)

“Mas como sabemos que el mundo ha sido creado para el hombre, debemos siempre, cuando hablamos de la providencia con que Dios lo gobierna, considerar este fin. Exclama el profeta Jeremías: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jer. 10: 23). Y Salomón: “De Jehová son los pasos del hombre; ¿cómo, pues, entenderá el hombre su camino?” (Prov. 20:24).

Aquellos con quienes disputo dirán que Dios mueve al hombre según la inclinación de su naturaleza, pero que él la dirige a donde le place. Pero si esto fuese verdad, estaría en la mano del hombre disponer sus caminos. Puede que lo nieguen diciendo que el hombre nada puede sin la potencia de Dios. Pero tanto Jeremías como Salomón, atribuyen a Dios, no solamente la potencia, sino también la elección y determinación de lo que se debe hacer, por lo cual jamás podrán librarse de que la Escritura les sea contraria. Salomón en otro lugar refuta elegantemente la temeridad de los hombres que, sin consideración alguna de Dios, como si no fuesen guiados por su mano, se proponen el fin que se les antoja: “Del hombre”, dice, “son las disposiciones del corazón; pero de Jehová es la respuesta de la lengua” (Prov.. 16: 1). Como si dijese: es ridícula necedad que los infelices de los hombres quieran hacer sin Dios cosa alguna, cuando no podrían decir una sola palabra si Dios no quisiese. Más aún: la Escritura, para probar mejor que nada acaece en el mundo a no ser por disposición divina, muestra que las cosas que parecen más fortuitas también están sometidas a Él. Pues, ¿hay algo que más se pueda atribuir al azar o a la casualidad que el que una rama caiga de un árbol y mate a un transeúnte? Sin embargo, de muy otra manera habla el Señor, al afirmar que Él “lo puso en sus manos” (de quien lo matase) (Ex. 21:13). Asimismo, ¿quién no dirá que la suerte depende del azar? Sin embargo, el Señor no consiente que se hable así, pues se atribuye a sí mismo el gobierno de ella. No dice simplemente que por su potencia los dados se echan en el regazo y se sacan, sino que – lo que más se podría atribuir a la fortuna – afirma que así lo ordena Él mismo”.

Institución de la religión cristiana I.XVI.6 (p. 130).

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Un Comentario

  1. Cristino Enrique Robles Perea

    La soberania de Dios sobre el Universo es la causa de su devenir,y por tanto, todo acontecer en el dominio de lo humano está regulado por su Providencia.El hombre inicuo e insipiente,para el que Dios sencillamente no existe(Sal 14,1),todo lo degrada y abandona al azar,pero ante todo ello,el creyente cristiano sabe que el destino como “factum horribile” no existe,pues nada acontece sin que El lo permita ó provea(Mt.5,27-30),no sólo en el orden natural,sino tambien en el sobrenatural.

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