Capítulo 2 del Discipulado de sobre la Confesión de Westminster

Ya está disponible el capítulo segundo del Discipulado de la Academia de Teología Reformada acerca de la Confesión de Fe de Westminster. Pueden acceder al mismo aquí. 

Recordamos que este discipulado es enteramente gratuito y ofrecido libremente a los creyentes e iglesias. Puede ser usado tanto para el estudio personal como para grupos de estudio.

Esperamos que pueda ser una herramienta útil para conocer mejor el gran legado espiritual y doctrinal de la Reforma de los siglos XVI-XVII.

Cita Diaria con Calvino (9)

“Porque si consideramos cuán frágil es el entendimiento humano, y cuán inclinado a olvidarse de Dios, y cuán propenso a caer en toda suerte de errores, y cuánto es su apetito y deseo de inventar a cada paso nuevas y nunca oídas religiones, se podrá muy bien ver por aquí cuán necesario ha sido que Dios tuviese sus registros auténticos en los que se conservase su verdad, a fin de que no se perdiese por olvido o se desvaneciese por error y descuido, o se corrompiese por atrevimiento de los hombres. Siendo, pues, notorio que Dios, cada vez que ha querido enseñar a los hombres con algún fruto, ha usado del medio de la Palabra, porque veía que su imagen, que había impreso en la hermosura de esta obra del mundo, no era bastante eficaz ni suficiente, si deseamos contemplar a Dios perfectamente es menester que vayamos por este mismo camino. Es menester, digo, que vayamos a su Palabra en la cual de veras se nos muestra a Dios y nos es descrito a lo vivo en sus obras, cuando las consideramos como conviene, no conforme a la perversidad de nuestro juicio, sino según la regla de la verdad que es inmutable. Si nos apartamos de esto, como ya he dicho, por mucha prisa que nos demos, como nuestro correr va fuera de camino, nunca llegaremos al lugar que pretendemos. Porque es necesario pensar que el resplandor y claridad de la divina majestad, que san Pablo (1 Tim. 6: 16) dice ser inaccesible, es como un laberinto del cual no podríamos salir si no fuésemos guiados por Él con el hilo de su Palabra, de tal manera que nos sería mejor ir cojeando por este camino, que correr muy de prisa fuera de él”.

Institución de la religión cristiana, I.VI.4 (vol. 1, pag. 28-29).