La “Manipula-Unción” Modalista

¿Conocen este ejemplo de absoluta MANIPULA-UNCIÓN de la doctrina de la Trinidad, de los textos de la Escritura, de los oyentes?

No se lo pierdan, es digno de ser estudiado en facultades comunicación y de psicología. Nuestros comentarios siguen abajo

Parece que este hombre está dando aquí su “testimonio”.

Es decir, relata cómo se rebeló contra la enseñanza acerca de la Trinidad de su antiguo pastor. La cual, por supuesto, tergiversa burdamente: “vas a ver que Dios es más que uno” (2:30). Mentira: enseñamos que existe UN Dios en tres personas.

El apóstol Pablo también dio su testimonio ante Festo, Agripa y Berenice (Hechos 26). De manera que al final pudo decir: “No estoy loco…hablo palabras de verdad y de cordura” (vs. 25).

Ambos términos, verdad y cordura, están muy relacionados entre sí. La palabra “cordura” (σωφροσύνη), significa tanto “solidez de mente”, como “autocontrol, sobriedad”.

Es evidente que este hombre le falta mucho de σωφροσύνη. Este hombre es, en el mejor de los casos, un verdadero neurótico (según el DRAE, “neurosis”: Enfermedad funcional del sistema nervioso caracterizada principalmente por inestabilidad emocional). En el peor de los casos, un verdadero y repugnante manipulador.

Sea como fuere, lo cierto es que consigue que una cabecita, abajo a la izquierda de la pantalla, comience a dar saltitos de euforia (4:30-34). Ayudado, por supuesto, por los saltos previos del traductor. Por cierto, ¡qué gran actor este último!

Volviendo al del testimonio, lo cierto es que un hombre así nunca debería estar en el ministerio. Es un terrible peligro, para los demás, pero también para sí mismo. En 1 Timoteo 3:2, se nos dice que el siervo de Dios deber ser “sobrio” (σώφρονα, misma raíz que la “cordura” de Hechos 26:25) y “apto para enseñar” (διδακτικόν). Una persona “didáctica” es alguien que tiene “conocimientos para enseñar”. Este hombre tiene conocimientos, y muchos, sí, pero para hacer que la gente dé saltos de las sillas. Pero ¿es esto enseñar la Palabra de Dios?

Intelectualmente, su mensaje sí que es risible, una autentica chapuza, pero está dicho de manera que parece una absoluta maravilla. Si convence, y lo hace, no será a través de la facultad del entendimiento, sino por una mezcla de sentimientos que va desde la fascinación al miedo. El oyente tiene que estar oyendo la Palabra ejerciendo su juicio ante todo lo que oye, pero aquí se le pasa por encima una tremenda apisonadora de gritos y aspavientos que lo inhibe completamente. Esos rápidos movimientos de las manos dan a la escena algo de electrizante (por no hablar de los flashes en el momento de más gritos). Todo está acelerado, la mente no tiene tiempo a asimilar intelectualmente lo que se dice. El oyente está en sus manos, y el que habla parece que se felicita de ello (ver el gesto de 5:01, que parece preceder a una recapitulación premeditada de lo ya dicho, y esas sonrisas de satisfacción, seguramente por haber logrado un de los objetivos parciales del discurso).

Las congregaciones formadas de esta manera siempre serán absolutamente débiles ante el pastor, completamente manipulables por él. Acabarán siendo tan neuróticas como su pastor. O acabarán siendo manipulados a todos los niveles, para a su vez acabar también ellos por aprender a manipular así a los demás.

Quien prefiera esto a la verdad de la Palabra de Dios enseñada en la verdadera Iglesia del Señor Jesucristo, pues sinceramente, que se lo quede. Al final tendrá lo que él mismo se merecerá.

Anuncios