¿Qué Pensar del Nacionalcatolicismo?

La primera vez que escuché la palabra “nacionalcatolicismo” para referirse al régimen franquista fue a principios de los 90. Tengo la impresión, que puede estar perfectamente equivocada, que su uso estaba, por aquellas fechas, restringido al ámbito universitario. Desde entonces, el término ha hecho fortuna y se ha convertido en moneda de uso corriente en todos los ambientes -y entre los evangélicos, no digamos-.

Sin embargo, a mí el término en cuestión no me llegó a entusiasmar y hasta el día de hoy nunca lo he usado. Es más, me produce una cierta desazón. Podrá ser bueno en términos propagandísticos, pero considero que su empleo es un error considerable, y ello por las siguientes razones.

En primer lugar, por la más que evidente mala fe de asimilar el nacionalcatolicismo al nacionalsocialismo. El parecido entre ambas palabras no es casual, y sino que la primera evoca siempre la segunda. Es por eso que nacinalcatolicismo se ha convertido en una palabra peyorativa. El régimen de Franco fue lo que fue -una dictadura militar con ribetes fascistas, que agrupaba a todas las derechas- y nadie pretende salir en su defensa. Pero hacer de él una amalgama con un régimen que acabó con la vida de 20 millones de rusos, 5 millones de polacos y 6 millones de judíos (por quedarnos ahí), me parece una demasía.

En segundo lugar, porque sigue concediendo sin más a la Iglesia sometida a Roma el carácter de católica, cosa que nosotros negamos. Como ya afirmamos en este otro artículo, se tendría que hablar mejor de Iglesia romana o incluso papista, pero católica no.

En ese caso, en tercer lugar, se tendría que hablar entonces de “nacionalpapismo”. Pero esto es una contradictio in terminis o, si lo consideramos literario, un oxímoron.  La iglesia papal, por definición, no contempla la existencia de iglesias nacionales, sino que más bien ha querido dominarlas y tiranizarlas siempre. Comenzando por la elección de sus ministros (obispos), potestad que se ha arrebatado al pueblo de la Iglesia. ¿Cómo puede ser una tal iglesia considerada no ya nacionalista, sino ni tan siquiera nacional?

En concusión, hablar de nacionalcatolicismo no sólo es distorsionar la naturaleza del régimen de Franco, sino también la de la iglesia papista y, algo importante, las relaciones entre ambos. Las cuales, por otra parte, tampoco fueron siempre y en todo momento de correspondencia unívoca.

Por todo ello, aunque el término resulte gracioso y se preste a ser usado, mejor ponerlo en cuarentena.

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  1. eliécer guillén

    Ésto con Franco sí pasaba:
    “…aplaude la ausencia de libertad de prensa como un remedio contra la contaminación exterior y se declara admirado de que el pueblo muestre un constante y reverencial respeto al líder, cuya imagen se repite en miles de estatuas y retratos públicos. “Sucede en muchos países”, asegura., ”
    Así hablaba Franco sobre la Prensa Libre, como cuando habló con una delegación de Eisenhower.
    Sobre lo que le causa tanta admiración al propagandista:
    Mi pequeña colección de sellos y monedas, me recuerda que así ocurría en España, en 1939-1974.

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