Grande Es Dios En El Sinaí

EL ESLABÓN PERDIDO ENTRE CASTELAR, ZAPATERO Y BENEDICTO XVI

Grande Es Dios En El Sinaí

“Señores Diputados: me decía el Sr. Manterola (y ahora me siento) que renunciaba a todas sus creencias, que renunciaba a todas sus ideas si los judíos volvían a juntarse y volvían a levantar el templo de Jerusalén. Pues qué, ¿cree el Sr. Manterola en el dogma terrible de que los hijos son responsables de las culpas de sus padres? ¿Cree el Sr. Manterola que los judíos de hoy son los que mataron a Cristo? Pues yo no lo creo; yo soy más cristiano que todo eso, yo creo en la justicia y en la misericordia divina. Grande es Dios en el Sinaí; el trueno le precede, el rayo le acompaña, la luz le envuelve, la tierra tiembla, los montes se desgajan; pero hay un Dios más grande, más grande todavía, que no es el majestuoso Dios del Sinaí, sino el humilde Dios del Calvario, clavado en una cruz, herido, yerto, coronado de espinas, con la hiel en los labios, y sin embargo, diciendo: «¡Padre mío, perdónalos, perdona a mis verdugos, perdona a mis perseguidores, porque no saben lo que se hacen!». Grande es la religión del poder, pero es más grande la religión del amor; grande es la religión de la justicia implacable, pero es más grande la religión del perdón misericordioso; y yo, en nombre del Evangelio, vengo aquí, a pediros que escribáis en vuestro Código fundamental la libertad religiosa, es decir, libertad, fraternidad, igualdad entre todos los hombres.”

Con estas palabras Emilio Castelar y Ripoll concluía su célebre discurso sobre la libertad religiosa y la separación entre la Iglesia y el Estado, dado el 12 de abril de 1869 en el Congresos de Diputados de España. Era el periodo de Cortes Constituyentes del llamado “Sexenio Liberal” (1868-1874), periodo que, amén de la revolución de los generales que en 1868 envió a Isabel II al exilio, tiene como hitos hasta ahora difícilmente igualados la implantación de la república federal por la tarraconense ciudad de Reus; la importación de la dinastía más fugaz de la historia de España (la de los Saboya, 1870-73); la revuelta de los cantones, con el de Murcia a la cabeza; la sucesión de cuatro presidentes de la República en un solo año o la dictadura militar del general Pavía con la que se pudo hacer frente a la tercera guerra carlista, sin contar, por otro lado, con la permanente insurrección en Cuba. Significativamente, este periodo de desintegración aguda de España como nación fue el que propició la llamada “Segunda Reforma”. Desde entonces, los protestantes ya no estamos bajo el manto de la historia y formamos parte, con nuestros grandes aciertos, pero también con nuestros tremendos complejos y contradicciones, de la realidad de este país llamado España. Seguir leyendo

Zapatero y Vaticano II

El Presidente Zapatero ha recibido una cantidad ingente de críticas por su asistencia al Desayuno de Oración de Washington. Salvo los incondicionales, prácticamente nadie ha estado satisfecho con ella, ni los laicistas ni los religiosos (católicos o protestantes). En cuanto a un servidor, creo que, en el fondo, la asistencia de Zapatero a dicho Desayuno ha sido algo positivo, puesto que permite comprobar hasta qué punto su acción de gobierno es animada por un cierto pensamiento y espíritu religioso. Baste considerar la siguiente cita de su discurso:

“La libertad es la verdad cívica, la verdad común. Es ella la que nos hace verdaderos, auténticos como personas y como ciudadanos, porque nos permite a cada cual mirar a la cara al destino y buscar la propia verdad”

Como ya ha sido puesto de manifiesto, aquí Zapatero está invirtiendo el pensamiento expresado por Jesucristo mismo de “la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Esta corrección a las palabras de Jesús es algo que el Presidente hizo de manera explícita en julio del 2005, en una charla ante las juventudes socialistas de Málaga, cuando declaró aquello de: “Os han dicho ‘la verdad os hará libres’, pero yo os digo ‘la libertad os hará verdaderos’”.

Por supuesto, esta costumbre suya de corregir en público la Palabra de Dios en las mismísimas palabras de Jesús denota un muy grave problema espiritual en Zapatero. De todos modos, por ser equilibrados, diremos que el proceder (tan extendido) de aquellos cristianos de aplicar la cita de Jesús “la verdad os hará libres” de manera espuria, en el sentido, por ejemplo, de que la información periodística veraz es la que nos hará libres, no es algo mucho mejor. Seguir leyendo