Los Evangélicos y El Aggiornamento (6)

Parte 5

d) Por último, se podría también hablar del marasmo en el que se halla sumido el mundo evangélico americano con la publicación de documentos tales como Evangélicos y católicos juntos (1994) o El don de la salvación (1997). Es cierto que estos documentos son inseparables del contexto cultural americano, es decir, la lucha de la “mayoría moral” conservadora, de raíces cristianas, para mantener el país frente a los efectos destructores del radicalismo postmodernista. Que los evangélicos, en un país en el que cuentan con una importante presencia pública, actúen para contrarrestar la destrucción de la cultura realizada por los subproductos contemporáneos del liberalismo filosófico y teológico clásicos, es algo innegable. Lo que es totalmente inadmisible que esto sea hecho al precio de silenciar o sacrificar las afirmaciones evangélicas fundamentales, aun en las doctrinas de la salvación. En principio, el pragmatismo no es lo que tiene que caracterizar a los evangélicos, sino la fidelidad a la Escritura, y una cosa es marcar un orden de prioridades (no se puede estar batallando en dos frentes al mismo tiempo) y otra cosa bien distinta es que, para contar con el apoyo de la Iglesia católica romana (Estados Unidos es el tercer país del mundo en población católica) se lime al máximo las diferencias para poder decir que éstas ya han dejado de ser.

Aunque los citados documentos sean inseparables de la cultura americana, es también desgraciadamente cierto que estamos en un tiempo de fusión universal. Cuando nos queremos dar cuenta, lo que considerábamos totalmente ajeno a nosotros ya forma parte de la realidad en la que nos movemos. Una realidad, por otra parte, la mayoría de las veces, meramente virtual, ilusoria. Pretender que, en España, los evangélicos hagamos causa común con el catolicismo romano frente, por ejemplo, a los desvaríos legislativos actuales es, cuanto menos, evidenciar una gran ingenuidad. Querer cantar a dúo con la Iglesia católica romana lo único que pude hacer es que perdamos para siempre la voz.

Es asimismo olvidar que la Iglesia católica romana ha sido y es, por la parte que le toca, responsable de la actual situación moral y espiritual en España. La aplicación a marchas forzadas (forzada por Roma) del programa de Vaticano II sólo ha generado el mayor vacío moral y espiritual en toda una generación de españoles, del cual algunos pocos, por el verdadero Evangelio y la gracia de Dios, hemos salido…

Pero, por otra parte, también es cierto que, por ansias de querer desmarcarse del catolicismo romano, por evitar crisis de identidad o por lo que sea, ponerse del lado de quienes quieren acabar con lo que resta de familia y moralidad cristiana en el país, es una actitud de complicidad insensata y culpable, que no tiene nada que ver, además, con una posición genuinamente evangélica, es decir, bíblica.

Parte 7

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