La Reforma y Roma, Quinientos Años Después

“Pues mejor es entrar en el Reino de los Cielos pasando por muchas tribulaciones, que descansar en una seguridad carnal, producida por vanas promesas de una paz falsa”. Éste es el texto de la tesis número 95 que Lutero colgó el 31 de octubre de 1517 en la puerta del castillo de Witemberg, con la intención de proponer una disputa pública entre teólogos sobre la venta de indulgencias. Lutero proclamaba de esta manera que las obras de la Iglesia no puede eclipsar en las conciencias el mensaje del Evangelio, que es la esencia, el corazón mismo de la iglesia y lo único en lo que el creyente puede depositar su confianza para ser salvo. La proclamación de Lutero resultó intolerable para una Iglesia acostumbrada desde hacía siglos a pensar de sí misma como dueña y transmisora infalible de la gracia divina; por la misma razón, ella rechazó asimismo la enseñanza evangélica de la justificación sin participación meritoria del creyente, sino sólo por la fe en la obra perfecta de Jesucristo para el perdón de pecados; por supuesto, tampoco iba ella a aceptar que la Sagrada Escritura se convirtiera en el juez supremo de toda disputa, por encima incluso del juicio que la propia Iglesia emitía sobre éste y cualquier otro asunto. Resultado: León X, el papa del Renacimiento, de los carnavales y de suntuosas cacerías, declaraba en 1520 heréticas las doctrinas de Lutero. A partir de ese momento, nada sería igual. Nacía la Reforma protestante, la cual, a pesar de dificultades de todo tipo, permanece todavía hasta hoy. Seguir leyendo

Sermón del Domingo (13-12-2009)

CULTO DE LA MAÑANA

Colosenses 4:2-4. “El Cristiano y La Oración”. ¿Orar es opcional para el cristiano? ¿Por qué cosas hay que orar y por qué es importante hacerlo? Escuche el mensaje en mp3.

CULTO DE LA TARDE

Génesis 37:1-11. “Los Sueños de José”. Escuche el mensaje de mp3.