La FEREDE Tiene Un Dilema: O La IEE O Los Evangélicos

Un Sínodo que aprueba los trabajos previos de una Comisión que ha de producir un documento para que la IEE sea, oficialmente, una iglesia “inclusiva” con los homosexuales. Unos representes de los Gobiernos autonómico y central que expresan su admiración a la IEE por ser una iglesia capaz de “evolucionar con el progreso social y humano”. Un presidente de la FEREDE, Daniel Rodríguez, que hizo lo propio, alabando a la IEE como la iglesia protestante más antigua de España y, a la vez, en relación con el resto del protestantismo hispano, “pionera”. Lo hizo con estas palabras: “Es una iglesia que va muy por delante quizás de lo que algunos considerarían que debería ser el remo”.Con esta escenificación, perfectamente imaginable, se quedan delimitados los tres ejes principales sobre los que gira esta cuestión de la apertura de la IEE a la homosexualidad: la propia IEE, el Estado y la FEREDE. La significación de este acto, que está abierto a análisis y a interpretaciones distintas, por su misma representación y puesta en escena bien podría ser la siguiente: el camino emprendido por la IEE para aceptar la práctica homosexual cuenta con el seguimiento y el apoyo abierto del Estado y aun con la diestra de compañerismo del máximo responsable de la FEREDE. Por supuesto que las declaraciones de Daniel Rodríguez son interpretables, pero en el contexto en las que se realizaron sugieren precisamente eso, y si así lo hemos interpretado nosotros, de igual manera lo han podido hacer todos, representantes del Gobierno e IEE incluido.

Ha llegado el momento, seguramente, de intentar poner las cosas claras en este asunto. Pero, antes que nada, habría que despejar una posible incógnita: ¿Es la apertura a la homosexualidad un asunto meramente interno de la IEE? La respuesta es doble: sí y no. Sí, por supuesto, por cuanto es una denominación independiente de las demás. Pero al mismo tiempo no, desde el momento que la IEE forma parte de una Federación protestante, la FEREDE, que agrupa a la inmensa mayoría de denominaciones e iglesias evangélicas de España. Al estar integrada en una entidad mayor, lo que ocurre en ella necesariamente repercute en todos, como lo vamos a ver a continuación.

Intentando plantear, pues, las preguntas pertinentes en cuanto a este asunto, debemos ver qué es, en realidad, la FEREDE. ¿Sería, para entendernos, una macro-denominación, o más bien un órgano, meramente administrativo, de representación de los protestantes ante el Estado? De cara al interior, por sus propios Estatutos y para el, digamos, consumo interno, la FEREDE es lo segundo, y no más. Pero, de cara al exterior, es por medio de la FEREDE que el protestantismo español se presenta como una unidad orgánica ante el Estado, y es nada menos que esto. Es decir, que el interlocutor ante el Estado no es cada denominación a título individual, sino la FEREDE, la cual, recordemos, en sus Estatutos, en su art. 3, se define como una “federación de iglesias evangélicas cuyo ministerio exclusivo y excluyente es la Proclamación del Señorío de Jesucristo, el Mensaje del Evangelio y el servicio a las iglesias evangélicas”. ¿Qué es esto, sino los atributos de una iglesia?

Habiendo visto esto, cabe preguntarse, entonces, por el posicionamiento de la Federación en cuanto a la fe. Dicho en otras palabras, la FEREDE ¿es evangélica o liberal? Esta vez, la respuesta es simplemente una: evangélica. Basta con leer la Confesión de fe (art. 5), que proclama: “La divina inspiración de la Sagrada Escritura y, por consiguiente, su credibilidad total y su suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y a la conducta”.

La FEREDE, así, confiesa la inspiración de la Escritura, de la que se deriva su credibilidad (o infalibilidad). Por lo tanto, al texto de la Sagrada Escritura se le reconoce un mensaje que le es propio (objetivo), condición necesaria para que la Escritura posea alguna autoridad. Estamos, pues, ante el principio de la Reforma de Sola Scriptura.

 

La orientación evangélica (fiel a la Escritura) de la FEREDE se ha podido también poner de manifiesto en los últimos años precisamente ante la iniciativa del Gobierno de instaurar los llamados “matrimonios” homosexuales.

Así, en mayo de 2005, semanas antes de ser aprobado en el Congreso, la Comisión Permanente de la FEREDE hizo público un documento en el que manifestaba su “profunda preocupación” por esta nueva ley, porque cambiaría “la esencia histórica del matrimonio”. El documento dejaba entrever incluso el verdadero problema que se ponía a los evangélicos sobre la mesa con esta nueva legislación, ya que, según recordaba, “las Iglesias evangélicas no celebran matrimonios canónicos, sino matrimonios civiles en forma religiosa”.

Tras la aprobación de esta ley, en octubre de 2005 la Comisión Permanente de la FEREDE se reafirmó en su negativa de aceptar los llamados “matrimonios” homosexuales en las iglesias evangélicas proponiendo expedientar y retirar el carnet de ministro de culto a quien lo oficiara. Esta medida sería aprobada en la Comisión Plenaria de la FEREDE, en febrero de 2006, por un 80% a favor.

A todo esto, ¿cómo reaccionó la IEE? Por resumir, simplemente citaremos las palabras del boletín informativo de la Comisión Permanente de la IEE, nº 42 (Diciembre 2005-2006) en el que se anunciaba que:

 

“Se preparará un escrito para enviar a la FEREDE manifestando nuestro disgusto por la Declaración de la Comisión Permanente de FEREDE sobre homosexualidad, invadiendo competencias que son de las denominaciones y coartando la libertad y diversidad de opiniones de las iglesias y sus pastores en un modo inaceptable”.

 

De estas declaraciones se desprende que la IEE tendría la intención, ya en 2005, de abrirse a la celebración de “bodas” homosexuales, lo cual habría sido abortado por la acción de la FEREDE. En relación con el matrimonio homosexual, pues, la IEE encajó, en un principio, una derrota por la Federación, pero no sin mostrar su disgusto. No obstante, desistió entonces de presentar abiertamente batalla en este punto y dejó pasar cautamente el tiempo… para por fin reaccionar con el famoso documento de la Comisión Ética sobre la homosexualidad.

Los precedentes que hemos presentado, tanto en este artículo como en anteriores, son suficientes para mostrar, una vez más, que esta iniciativa de producir un documento sobre homosexualidad pretende oficializar un discurso y una práctica que acepte la homosexualidad en las iglesias evangélicas. Y esto no es meramente algo interno a la IEE sino que es extensivo al conjunto del pueblo evangélico español. Por lo pronto, representa un desafío al protestantismo evangélico español, pero además plantea un problema de dimensiones mayúsculas.

Desafío, porque la apertura al “matrimonio” homosexual está basada sobre la negación, en la práctica, del principio fundamental de la Sola Scriptura recogido en la Confesión de fe de la Federación. Cuando se invoca la Sola Scriptura en relación con este tema, los responsables de la IEE incluso se permiten responder, casi jocosamente, que éste no es idéntico a Sola Interpretatio. ¡Y los evangélicos, ante ello, no hemos reaccionado!

Pero asimismo se vislumbra en el horizonte el que, si no se toman medidas, llegará a ser el mayor problema que el protestantismo español ha tenido a lo largo de toda su historia. ¿Por qué? Pues porque el ejemplo de la IEE podrá cundir y hacerse extensible al resto de denominaciones. Para empezar, por aquella importante denominación en la que, en su día, no faltaron manifestaciones a favor del “matrimonio” homosexual por parte de algunos pastores y algunas de sus famosas personalidades. ¿Saben ya cuál es?

Como hemos ya afirmado, la existencia de un documento oficial que reconozca y legitime la práctica homosexual servirá inevitablemente como amparo y legitimación de ésta allí donde se produzca en el interior de la IEE. Pero no pensemos que el “matrimonio” homosexual estará exento de esta legitimación cuando ya ha sido legitimado por las leyes. Con lo cual, la IEE puede estar en este punto enfrentada a la FEREDE, pero tiene de su parte al Gobierno. Apoyo nada desdeñable, pues, recordemos, los matrimonios evangélicos son matrimonios civiles realizados por ministros de culto reconocidos por el Estado. Difícilmente el Estado va a seguir permitiendo indefinidamente lo que puede considerar como una discriminación contra los homosexuales. Puede tomar medidas. Basta con que haya una parte significativa del llamado pueblo evangélico que lo reclame o acepte. Los evangélicos en este país, pues, seguimos estando pendientes en la cuerda floja.

Ante ello, podemos seguir adoptando, si queremos, la política del avestruz. Lo cual no va a producir más que, con el tiempo, las tesis a favor de la homosexualidad hallen cabida y acomodo en el seno de la Federación. Con lo cual, tendremos una Federación que en principio fue netamente evangélica, pero que se vio convertida, por la vía de hechos consumados, en una entidad eminentemente liberal, puesto que sus principios evangélicos se vieron vaciados de sustancia y contenido. Y de esta manera el Gobierno habría conseguido la halagüeña perspectiva tener ante sí a una Federación cristiana (protestante) que acepta el “matrimonio” homosexual que él mismo instauró. Que quede claro que, a efectos prácticos, esto es lo que ocurrirá aunque tan sólo una parte en el seno de la Federación lo aceptara, pero el resto lo tolera. Para el Gobierno, la cuestión de proporciones sería indiferente, porque a fin de cuentas, tendría ante sí a una Federación que acepta en sus filas el llamado “matrimonio” homosexual. Lo cual sería, para ellos, toda una victoria, y para las iglesias evangélicas de España, una completa imposición.

Bien, pues éste es la situación en la que estamos, la cual llama precisamente a clarificar las posiciones de unos y otros.

La del presidente actual de la FEREDE, Daniel Rodríguez Ramos. ¿No tiene nada que decir ante el Documento en ciernes de la IEE sobre homosexualidad? ¿Estamos en lo correcto los que interpretamos sus palabras en el Sínodo como una aprobación tácita del camino que ahora emprenden?

La de las congregaciones de la IEE que no aceptan la práctica homosexual, pues esperamos verdaderamente que haya algunas. ¿Van a aceptar un documento teóricamente “de consenso”, cuando ya se parte sobre la base de la aceptación del matrimonio homosexual? ¿No ven adónde esto les aboca?

La FEREDE en su conjunto. ¿Hasta cuándo se va a seguir llamando a la IEE actual como una denominación evangélica? ¿Por qué no dejamos ya de querer incluir en la “casa común evangélica” a quien no lo es?

Como hemos dicho, la mejor manera de que haya metástasis del cáncer y que se haga irreversible es no hacer nada. Pero que quede claro, que si por su inacción ante la IEE la Federación se vuelve, en la práctica liberal, los evangélicos ya no tendremos nada que hacer en ella. Estar ante el Estado al margen de la Federación supondrá sin duda molestias, cuando no verdaderos problemas, pero serán a preferir antes que tomar parte de la anulación del Señorío de Jesucristo y la autoridad soberana de la Sagrada Escritura, que fueron sus principios fundacionales.

Así que, FEREDE, la opción está clara: o ellos o nosotros.

Para concluir, simplemente citar las palabras del ex-presidente de la Alianza Evangélica Española, Pablo Martínez, quien, en julio de 2005, ya preveía que la ruptura en el seno del pueblo evangélico español “difícilmente se va a evitar”. Sus palabras siguen estando hoy de actualidad: “Es difícil convivir en una casa común cuando el cimiento que es la común fe se debilita hasta los extremos mencionados. En realidad, si tenemos en cuenta que la unidad no es algo orgánico, institucional, sino una realidad espiritual, hay una cierta ruptura de facto desde hace años… hay momentos en los que con tanta claridad como respeto hay que saber decir “hasta aquí. No vamos más allá”.

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  1. Marvin Robertson

    Me parece un analisis muy acertado. Es por motivos como este que ha dado lugar a esta situación insostenible que algunos jamás hemos estado en la FEREDE. Y los que están ahora se encuentran en medio de una situación no buscada, pero igual que exige una decisión de parte de cada integrante. Qué el Señor ayude a los dirigentes de las iglesias evangélicas de España a saber donde tienen que estar y que allí estén en pie en defensa del Evangelio del Señor Jesucristo.

  2. Peter Krebs

    La Iglesia de Cristo IEE en Cartagena está consternada. Los miembros preguntan si todavía están en la verdadera iglesia de Jesucristo.

  3. Maria Dolores

    Dios mio, que Dios nos guarde, porque tenemos que obedecer la palabra de Dios, y que Dios nos ayude en éste camino, para vencer, haciendo su voluntad, que los que leemos la Biblia, sabemos que El, el único Dios verdadero, habla en éste libro, inspirado por él, sobre éste tema, muy claro.
    Como dice su palabra: Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

  4. Antonio

    Nada de esto me asusta, por que escrito esta: que muchos daran la espalda y se volveran con la inmoralidad, pero si digo es lo siguiente: que en el momento que esto se empience a dar, yo sere uno de los que abandonara ferede y seguire predicando que la homoxesualidad segun las escrituras con todos sus espiritus iran a condenacion eterna. Pastor Antonio Cuenca

  5. jrmm

    No debería sorprendernos esta apostasía general. Si la ferede se prostituye con homosexuales, pues a otra cosa mariposa. Los resucitados seguiremos fiel a nuestro señor , nunca a otros por incómodo que sea el camino.

  6. Federico Summo

    Leo este artículo, y me sorprendo porque se habla de la tolerancia hacia el matrimonio gay con expresiones desaprobatorias y hasta insultantes. Ser evangélico es ser liberal. La Sola Scriptura no es Sola Interpretatio. Lo demuestra la diversidad y riqueza que contiene la iglesia protestante. Y la negación del matrimonio gay por parte de supuestos cristianos, tiene el sabor de la negación del matrimonio civil para “disidentes” y ateos, que hizo en otro tiempo la Iglesia Católica. La IEE, al igual que otras iglesias en otros lugares del mundo, mantiene una teología inclusiva, y en esto está a tono con el Evangelio. Es, pues, VERDADERAMENTE EVANGÉLICA. Invocar textos de la Biblia para desaprobar la homosexualidad y el matrimonio gay (cosa que hacen aún hoy algunos), es comparable a elegir textos bíblicos para justificar la esclavitud, o para repudiar la democracia y la soberanía popular. Es, por tanto, increíble leer algo así. Celebro el posicionamiento de la IEE, quien es ejemplo para los cristianos de España.

    • Jorge Ruiz Ortiz

      Federico,
      Es evidente que estamos en total desacuerdo. Por amor a su tiempo, y al mío, en respuesta brevemente le diré:
      1) Por supuesto que expreso, y expresaré, mi “desaprobación” al “matrimonio” homosexual. No veo que esto tenga nada de “increíble”, simplemente me limito a exponer lo que dice la Biblia al respecto. Pero todavía no sé con qué “expresiones insultantes” lo he podido hacer.
      2) Usted sí que califica a los que nos oponemos al “matrimonio homosexual” de “supuestos cristianos”. Si yo dijera esto de usted o de los suyos, sería yo el intolerante y el blablá. Pero los liberales sois los que tenéis la patente de corso para descalificar a los evangélicos, que es lo que siempre habéis hecho (fundamentalistas, integristas, ultraconservadores, etc., etc.).
      3) Lo siento: “ser evangélico es ser liberal” es un oxímoron. Es como decir “ser creyente es ser ateo” o viceversa. Por más que quieran apropiarse del término “evangélico”, ni por la Escritura ni por la historia les pertenece.
      4) Decir “Sola Scriptura no es Sola Interpretatio”, por más que esté dicho en latín, es un juego de palabras. Por supuesto que la Escritura tiene UNA SOLA interpretación: la que hace la Escritura de sí misma. Por ello, no todas las interpretaciones están a pie de igualdad.
      5) Ante declaraciones de la Escritura como esta: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones…heredarán el reino de Dios” (1 Co. 6:9-10), no hay mucho a interpretar, la verdad. Lo que dice está bien claro. Otra cosa es que os rebeléis en contra de ella.
      6) Lo que dice la Biblia acerca de la homosexualidad no tiene vuelta de hoja. Lo único que vosotros podéis hacer es lo que hacéis: responder bíblicamente con evasivas, para situar invariablemente la discusión en el plano político. Porque, en el fondo, la cuestión es esa y no otra: la imposición del poder mediático transnacional y de unos determinados partidos políticos sobre el conjunto de unas sociedades que todavía se regían por valores tradicionales.

      Y vosotros seréis los colaboradores de nuestra futura persecución.

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