Homosexualidad en la IEE

En las últimas semanas se han desvelado unos datos que muestran hasta qué punto la homosexualidad es ya, en estos momentos, un problema de preocupantes proporciones en las filas de la IEE. En concreto, se afirma que hay bendiciones de parejas escondidas, por lo menos un pastor que vive en pareja y un presidente de presbiterio que son homosexuales. Estas afirmaciones fueron hechas públicas en un blog de un ex-pastor suizo homosexual (de la Iglesia Reformada del Cantón de Vaud) a pocos días de la celebración del 53 Sínodo de la IEE, en el que se dio vía libre a que la IEE sea una “iglesia inclusiva”. El ex-pastor había dirigido durante cuatro años, junto con su ex-mujer, una casa de retiros en España. Tras revelar recientemente su propia condición de homosexual, se divorció de su mujer, quien pasó a pastorear dos congregaciones de la IEE. Finalmente, a principios de este año, se dio él mismo de baja de la membresía en esta denominación.

Estas filtraciones, vertidas por alguien que conoce por dentro tanto el mundo ministerial de la IEE como el homosexual, tienen muchos visos de ser creíbles. Quien las hace actúa bajo su propia identidad y, de ser cuestionado, tan sólo tiene que llenar con nombres y apellidos los espacios que dejó deliberadamente en blanco. En el fondo, esta jugada no es más que una presión para que la IEE hiciera avanzar en su seno las reivindicaciones del colectivo homosexual, hecha unos días antes de la celebración de su Sínodo.

De todos modos, este ex-pastor pone en evidencia que la práctica homosexual es algo ya admitido, de puertas adentro, en la IEE. De ser ciertas, a priori sería imposible que la congregación local cuyo pastor viviera en pareja no esté al corriente de ello, así como este hecho muy difícilmente quedaría oculto al cuerpo pastoral de la denominación en su conjunto. Es de suponer, asimismo, que las noticias de bendiciones a escondidas de parejas homosexuales (en otras palabras, celebraciones de “bodas”) habrán trascendido a otras congregaciones, o como mínimo, una vez más, al cuerpo pastoral de la denominación.

Todo esto permite vislumbrar bajo una nueva óptica la maniobra de la IEE de producir un documento ético acerca de la homosexualidad. Como hemos dicho, tanto por la composición del comité responsable de elaborarla, como por la orientación con la que la Comisión se presenta –por no hablar de las palabras previas de la Comisión Permanente, que señalaban que el propósito de la Comisión es “trabajar por una iglesia inclusiva”– la IEE pretende dotarse, oficialmente y para toda la denominación, de un discurso “inclusivista” en relación con la homosexualidad.

El documento, por tanto, tendría así una razón de ser, que no sería otra que la de dar una justificación post facto a la realidad de las congregaciones que ya se han mostrado partidarias a la homosexualidad y en las que la práctica homosexual está admitida. O dicho de otro modo, la IEE sería ya, de facto, una iglesia inclusiva en distintas congregaciones, y el documento en cuestión lo que vendría a cumplir es el dar carta de naturaleza a lo que ya se practica. Con lo cual, la IEE en su conjunto pasaría a ser inclusiva, porque al ser aprobada en Sínodo, esta justificación podría servir, tarde o temprano, como amparo a la práctica homosexual allí donde ésta se produjera, es decir, que sería entonces extensible a toda la denominación.

Pero este asunto no se termina ahí, porque se ha de tener muy en cuenta que, a día de hoy, hay como mínimo un conocido estudiante de teología, homosexual militante, que es miembro de una congregación de la IEE. He ahí, pues, un posible candidato al ministerio. Por no hablar de los dos casos de homosexualidad en el cuerpo pastoral a los que el ex-pastor suizo alude y que podrían salir finalmente a la luz. Sin contar, por otra parte, que a este ex-pastor, con el correr con tiempo, le podría apetecer volver a ejercer el ministerio en una IEE ya totalmente ganada para la “causa” homosexual… Suma y sigue.

Así que, de producirse al final todo esto, a años vista, tal vez muy pocos, se puede presentar aquí un problema de, digamos, “dimensiones considerables”. Muy capaz, por sus múltiples ramificaciones, de llegar a afectar, y transformar totalmente, al protestantismo español en su conjunto. Lo cual, una vez más, es de tanta importancia que debe ser bien sopesado por todos.

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Un Comentario

  1. alaindb

    Buenos días,
    descubro hoy por casualidad este articulo sobre el sinodo de la IEE del año 2009.
    Si por una parte os felicito por su analisis realista de la actitud politica de la IEE, me permito añadir unos puntos:
    1) no cabe ni la menor duda que el proceso de debate sobre la inclusividad de las iglesias cristianas es signo de un tiempo de profunda refundación del cristianismo equiparable a la aceptación al inicio de la historia de la iglesia a los no judios y a la separación con las practicas legalistas del judaismo.
    2) Declaro publicamente y con orgullo agradecerle al Dios de Jesúcristo mi identidad de hombre gay, me siento plenamente acogido y amado tal como soy, me pongo al servivio del Evangelio de Gracia para proclamar el Evangelio de plena aceptación a las personas LGTB fuera y dentro de las iglesias.
    3) No pienso nunca volver en la IEE quien me ha demostrado muchas veces cuando trabajaba en su seño su hipocresia institucional, el oportunismo de su comisión permanente teñido de ansiedad delante de su falta de relevancia frente a los cambios sociales que es incapaz de afrentar con realismo. No es que no quiseiran utilizarme en sus proyectos inclusivos : es que me pedian una actitud de discreción y de sometido que son incompatibles con la afirmación identitaria sana para una persona. La dignidad de las personas no es un tema por debatir, es una lucha en la cual hay, desgraciadamente, victimas de un sistema injusto.
    4) A pesar de las declaraciones que pretenden incluir a las mujeres en el ministerio o a los gays en las comunidades, la gran mayoria de las iglesias, la IEE incluida, son patriarcales y prepotentes, tanto en su teologia como en su practica : incluir a los gays sin retomar en profundidad una herencia machista en la teologia y en las estructuras ecclesiales es una operación cosmética que ofrece, quizas, a los gays cristianos un armario protector religioso, pero que no responde de verdad al clamor de una sociedad que necesita la palabra de vida para hacer frente a cambios antropologicos profundos.
    5) Trabjo actualmente humildemente y sín otra pretenciones en el terreno en un proyecto de pastoración de las personas lgbt, y con otras personas heterosexuales tambien a imaginar, esperar, intentar construir una alternativa encarnada al modelo de la iglesia. Este termino tan interesante en el inicio de la historia del cristianismo, alternativa consciente al Templo o a los templos, un termino laico sin duda, a lo largo de la historia se ha convertido otra vez en religiosidad alejada de la realidad. Es la hora para la fe en Jesús de renovarse en su espiritualidad, en sus estructuras, en su ética.
    Di@s os bendiga
    Alain Brouze
    http://www.accion-pastoral-lgbt.ning.com

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