Husitismo y Reforma

Zikmund_v_Čechách_1420Como se ve en los artículos de estas vacaciones, tengo un especial interés tanto en la figura de Juan Hus como por el llamado “husitismo” posterior. Este interés no pretende mitificar o idealizar este episodio histórico. Sin duda, hubo en el husitismo y la revolución husita errores a depurar y excesos a lamentar. Por ejemplo, el milenarismo del husitismo radical, que ya proponía la abolición del orden social, propiedad y familia… No es de extrañar que, cinco siglos después, el comunismo se implantara en la antigua Checoslovaquia con el apoyo de buena parte de la población.

A fin de cuentas, se puede considerar al husitismo como un intento frustrado de Reforma bíblica. Después de la gran figura de Hus, sus seguidores no continuaron a traer la Palabra de Dios como lo hiciera su maestro. Todo se quedó en una gran insurrección nacional por la injusta y cruel muerte del rector de la Universidad de Praga, pero en buena medida le faltó ser llena de contenido. Fue, por tanto, un juicio de Dios por esta muerte, en el que, como en todas las cosas de esta vida, el bien y el mal estaban presentes, el trigo y la cizaña crecían juntos. Se ha de tener esto en cuenta, pues, para “examinarlo todo y retener lo bueno”.

No obstante, sigo creyendo que el estudio de Hus y los acontecimientos posteriores a su ejecución son de gran importancia para nosotros, es más, que pueden darnos una serie de claves para una Reforma contemporánea. Y ello, por las siguientes razones:

1) Las enseñanzas de Hus, así como las de su predecesor Wycliffe, surgen del interior mismo de la matriz del catolicismo-romano. Nos pueden resultar muy útiles a la hora de dirigirnos a ellos, a la vez que, en ciertos puntos, aportan perspectivas que nos pueden servir a nosotros los protestantes en algunos de nuestros dilemas actuales.

2) Sobretodo, supone un modelo –aunque, como hemos dicho, frustrado– de Reforma global e integral desde un punto de vista bíblico. Una Reforma que comprendía:

a) la Universidad (cuestiones filosóficas)
b) la Iglesia (cuestiones doctrinales, del ministerio, la predicación, los sacramentos, etc.)
c) los Magistrados civiles (cuestiones nacionales y políticas)

3) Puede ofrecer episodios históricos que, por su especial significado, nos pueden servir a nosotros como puntos de referencia.

Es en este último sentido en el que quisiéramos presentar el siguiente relato, que nos habla de los acontecimientos inmediatamente posteriores a la muerte de Juan Hus. Lejos de extirpar con su ejecución la “herejía”, como el Concilio pretendía, se precipitó toda una serie de imprevistas reacciones en cadena, en las que la Reforma estaba ya presente en estado germinal.

Es una traducción de un artículo en un suplemento de programación televisiva de un diario checo. Ciertamente, a veces uno se encuentra cosas de valor en los lugares más insospechados. Intentemos, pues, ver la relevancia de estas palabras:

“A principios de septiembre de 1415, cuando ya todos conocían la terrible muerte de Hus, la nobleza checa y morava del cáliz [e.d. husita] organizó una reunión en la cual formularon ocho cartas de protesta dirigidas al Concilio. Setenta y dos señores y alrededor de cuatrocientos caballeros estamparon su sello en ellas, expresando así el desacuerdo por el proceder del Concilio contra Hus, defendiéndose de los ataques de la Iglesia contra el Reino checo. La nobleza, además, se comprometió a que durante seis años resistiría a los que niegan la libertad de la Palabra de Dios (tomar del cáliz).

“Al Maestro Juan, aunque él nunca las reconoció ni fueron debidamente probadas, aunque contra él no probasteis ningunos errores ni herejías, sino sólo perversas y falsas acusaciones, denuncias e incitaciones de los principales enemigos suyos y de nuestro Reino y Margraviato moravo, condenasteis como a un endurecido hereje y después de haberlo condenado castigasteis con una terrible y la más humillante muerte, para eterna vergüenza y mancha de nuestro muy cristiano Reino checo y Margraviato moravo y todos nosotros”.

En sus dominios, los nobles instauraron a sacerdotes husitas y tuvieron el apoyo de la Universidad de Praga. El 1 de noviembre de 1415 los praguenses husitas tomaron las parroquias católicas y las entregaron en las manos de los sacerdotes husitas (los husitas tenían hasta entonces sólo cuatro parroquias en Praga). A los partidarios del cáliz se les abrieron de repente todas las iglesias”.

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Lenka Bobikova, “Prazká defenestrace odstartovala husitskou revoluci”, Pravo, 25 de julio de 2009, pp. 22-23.

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